PELIGRO: Nueva Era, Gnósticos y esotéricos

Libro: Jan Van Helsing - Las Sociedades Secretas y su poder en el Siglo XX

Autores: Osho, Pablo Coelho

Documental: Peter Joseph - Zeitgeist

jueves, 16 de enero de 2014

La masonería en la historia de México y su enfrentamiento con la Cristiada

Escudo del rito masónico nacional mexicano
EcceChristianus
LA MASONERÍA EN LA HISTORIA DE MÉXICO
(10/7/2011)

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PRÓLOGO Y ADVERTENCIA
Enemiga perversa e irreconciliable de la Iglesia Católica, la masonería en la historia de México ha sido aliada para el intento de destrucción de los valores cristianos de ésta Nación, en general y en el mundo entero para unir a todos los hombres en el culto del supremo Arquitecto del universo, sin más dogmas ni preceptos que los de la sola razón. Su fin: la propagación de todos los errores y todos los vicios, para corromper y dominar al hombre y la sociedad.
Aunque oculta en su origen y naturaleza -mentiras difundidas por ellos mismos para llevar a cabo sus fines y propósitos-, son visibles sus planes y tendencias: conspirar contra los Estados y sociedades en donde habita. Inculcar la idea de prescindir de Dios y de glorificar al hombre, para convertir a la sociedad teocentrista en una sociedad antropocentrista y la aspiración de una felicidad humana sólo material y terrena por la vana satisfacción de los instintos y apetitos sin referir nunca a la vida eterna.
La masonería ha intervenido directamente en etapas claves en la formación de la Nación Mexicana: La Independencia, la Reforma, la Revolución y la Guerra Cristera. Llevando al enfrentamiento la problemática social, religiosa y política del país, determinando el sentido de su historia y tratando de arrancar de tajo los valores de la civilización cristiana y de la Cristiandad que maravillosamente sentaba sus bases en la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana bajo su dirección influencia e inspiración y que había manifestado como en ninguna Nación el progreso moral, intelectual y material de ésta sociedad con un fin eterno; truncada por una minoría que poco a poco fue dominando las altas esferas de la política e imponiendo su ideología.
He aquí sus corifeos y propagadores.
LA MASONERÍA EN NUEVA ESPAÑA
El primero de noviembre de 1765, llegó a México el primer documento con ideología liberal. Fue el Conde de Aranda, de la Gran Logia de España, quien trajo de ese país las liturgias y arreos de la masonería con el propósito de practicar el rito yorkino que había cobrado gran auge en la Madre Patria , procedente de las logias inglesas que se habían infiltrado en la Península Ibérica.
En la segunda mitad del siglo XVIII, mientras España se debilitaba bajo Carlos III, crecieron visiblemente las fuerzas internacionales hostiles a al imperio español; fue una época de grandes acontecimientos. En Francia e Inglaterra aumentó la influencia de las logias, que protegidas por el secreto pudieron actuar desde la sombra y mover a las masas de acuerdo a sus planes. No sería ya el judío, relativamente insignificante en número el que saldría a luchar contra los regímenes políticos y las instituciones católicas, sino las masas -incluyéndose las masas cristianas- que movidas por él y enardecidas con visos altruistas dieron la cara al peligro. Las necesidades insatisfechas y las eternas injusticias disfrazaban los auténticos móviles de la lucha oculta.
Con el visto bueno y el apoyo econónico de la Gran Logia de Inglaterra del Rito de York se habían establecido en España, en 1728, cuatro logias: dos en Gibraltar, una en Madrid y una en Cádiz; de estas logias salieron los primeros masones que llegaron a Nueva España en la época de la colonia. La primera logia mexicana fue fundada en el año de 1806 por el español don Enrique Mugi en la casa de don Manuel Luyando, regidor del ayuntamiento, también de origen español, en el callejón de las Ratas No. 5 que actualmente es un predio en una calle perpendicular a la calle de Bolívar, colonia centro, delegación Cuauhtémoc, código postal No. 06080 México, Distrito Federal.
Los fundadores de esta logia fueron el Marqués de Ulupa, el Lic. Primo de Verdad, el Coronel Ignacio Moreno, el Lic. Miguel Domínguez y otros tres más cuyos nombres no se conservan en los documentos históricos. Los forjadores de la doctrina Independentista fueron influidos por la ideología de la Revolución Francesa , pero de manera fundamental, por la filosofía de la francmasonería (masonería francesa); ambas corrientes ideológicas fueron determinantes en el acontecer político, económico y social en detrimento de la Nueva España.
El cura del pueblo de Dolores, don Miguel Hidalgo y Costilla, don Ignacio Allende y el primer canónigo de la Catedral de Guadalajara don Ramón Cardeña y Gallardo solicitaron ingresar a la masonería. Fueron aceptados y la ceremonia de su iniciación se llevó a cabo a las 7 de la noche del miércoles 9 de abril de 1807. Esta logia se convirtió en un centro de conspiración política y fue denunciada por un vecino, militar con grado de Cabo, de apellido Franco el 11 de mayo de 1808; el templo masónico fue allanado y varios masones fueron encarcelados y sentenciados a muerte por el tribunal de la Santa Inquisición. Hidalgo y Allende no habían asistido en esa ocasión a los trabajos masónicos. Los “libertadores” de la patria participaron en la formación de diversas logias que en realidad eran copias de las españolas.
En vista de que el rito escocés y el rito yorkino prohibían la conspiración política, decidieron trabajar con el rito de Ramsay, que constaba de 6 grados: aprendiz, compañero de gremio, maestro, maestro escocés, novicio y templario. La tendencia de las logias masónicas era política y básicamente estaban impulsadas por militares inconformes con el Virreinato y por políticos inmigrantes de Europa. Todos querían participar en la repartición del botín que significaba para ellos el nacimiento y esplendor de Nueva España y la intención de desligarla de la Madre Patria. Vino después el inicio de la guerra de Independencia a las 11 de la noche del viernes 15 de septiembre de 1810 y posteriormente la consumación el miércoles 27 de septiembre de 1821. Al constituirse el México Independiente, los países poderosos de esa época, fueron reconociendo la autonomía de la República Federal Mexicana y enviaron embajadores. Los Estados Unidos de Norteamérica nombraron como su embajador a un diplomático que resultó ser Pastmáster de una logia de Louissiana llamado Joel Roberts Poinsett, quien decidió difundir en nuestro país el rito yorkino para lo cual auspició la instalación de logias masónicas de ese rito que consta de 3 grados; aprendiz iniciado, compañero masón y maestro masón. La fuerza de la masonería americana comenzó a conquistar adeptos. Varios masones que habían destacado en el campo de la política y del ejército, se pasaron al rito de York, pues consideraron que ofrecía mejores perspectivas que la de los ritos escocés y de Ramsay que se practicaban en nuestro país.
Finalmente a las 21 horas del día miércoles 29 de septiembre de 1825 después de la lectura de un discurso llamado trazado de arquitectura, según la nomenclatura masónica, se declaró oficialmente instalado el Gran Oriente del rito de York en la República Mexicana. El rito escocés es uno de los mas completos y extensos. Consta de 33 grados: aprendiz, compañero, maestro, maestro secreto, maestro perfecto, secretario íntimo, preboste y juez, intendente de los edificios, maestro elegido de los nueve, ilustre elegido de los quince, sublime caballero elegido de los doce, gran maestro arquitecto, real arco de Salomón, gran elegido, sublime y perfecto masón, caballero del oriente o de la espada, príncipe de Jerusalén, caballero del oriente y occidente, ilustre caballero rosacruz, gran pontífice, venerable maestro ad–vítam, patriarca noaquita, príncipe del Líbano , jefe del tabernáculo, príncipe del tabernáculo, caballero de la serpiente de bronce, príncipe de la merced, soberano comendador del templo, caballero del sol, gran escocés de San Andrés, ilustre caballero kadosch, gran inspector inquisidor comendador, sublime príncipe del real secreto y soberano gran inspector general.

En vista de que ambos ritos tenían la meta de tomar las riendas del Estado Mexicano fue necesario conciliar las rivalidades y se creó el Rito Nacional Mexicano compuesto de 9 grados; aprendiz , compañero, maestro, caballero del secreto, maestro perfecto, caballero elegido de los nueve, caballero elegido de los quince, gran maestro arquitecto y caballero del águila mexicana. Después de un trazado de arquitectura siendo las catorce horas del día sábado 26 de marzo de 1826 quedó constituida oficialmente la Gran Logia Nacional Mexicana.
En la proximidad del primer cambio de mando en la conducción del país salieron a flote las pasiones políticas, siendo primer Presidente de la República el General Guadalupe Victoria –cuyo verdadero nombre era Miguel Ramón Fernández y Félix– empezó la efervescencia política. Don Guadalupe había sido Respetable Gran Maestro del Rito Escocés y lanzó como su candidato al General Manuel Gómez Pedraza, distinguido masón que había sido venerable maestro de la respetable logia simbólica “amigos de la esperanza No. 7″ y que dentro del gabinete Presidencial desempeñaba el cargo de Ministro de Guerra. Sin embargo, la mano norteamericana impidió que un masón el rito escocés gobernara de nuevo a nuestro país y recomendó a un masón distinguido del rito yorkino: el antiguo General insurgente Vicente Guerrero, quien fue postulado para el cuatrienio 1828-1832. Por diversas circunstancias, el General Vicente Guerrero Saldaña, gobernó solamente en esta ocasión del 1 de abril de 1829 al 17 de diciembre del mismo año. Como puede notarse, a causa de la injerencia norteamericana, hubo el primer rompimiento entre un Presidente de la República y un candidato que no era de su simpatía. Posteriormente, el General Anastasio Bustamante, masón del rito escocés se rebeló en contra de su hermano masón del rito yorkino, argumentando que había sido impuesto por los yanquis. Debido a las presiones políticas de los masones del rito de York, el General Bustamante renunció públicamente al rito escocés y se pasó al yorkino, aunque de manera oculta apoyaba con recursos económicos al rito escocés. Para los norteamericanos ahora el rito yorkino estaba ya encabezado por Bustamante, quien tenía el poder; no tenía caso entonces seguir apoyando a Vicente Guerrero, quien además era acérrimo enemigo de Bustamante. Por tanto ordenaron el asesinato disimulado del general Vicente Guerrero Saldaña. Con el asesinato de Guerrero, el rito nacional mexicano, que hasta entonces no había tenido una gran aceptación, cobró fuerza.
En una etapa tan difícil para el país llegó al escenario político Antonio López de Santa Anna. Proclamándose públicamente como masón del rito escocés; sin embargo, nunca fue iniciado pero conocía a la perfección los signos, tocamientos, marchas, baterías, saludos, palabras sagradas, palabras de pase, señas y contraseñas en la masonería azul, los cuales seguramente le habían sido revelados por masones traidores a la orden. Santa Anna embaucó a muchos que creyeron que era masón. Don Valentín Gómez Farías, masón del rito nacional mexicano, siendo ya Presidente de la República , publicó un programa político de ideología liberal que giraba en torno a 3 grandes apartados:
Supresión de las instituciones monásticas y de las leyes que otorgaban a la Iglesia el conocimiento de los negocios civiles.
Cancelación de los fueros del clero y de la milicia.
Educación pública gratuita y laica.
LA ÉPOCA DE LA REFORMA
Estas disposiciones, fueron las que provocaron la caída de Gómez Farías y la vuelta al poder de Santa Anna. Años después los liberales agrupados en el rito nacional mexicano, fueron los que redactaron la Constitución de 1857, misma que sirvió de base a la de 1917 que rige ahora.
El 27 de diciembre de 1865 se fundó el Supremo Consejo del Gran Oriente de México, habiéndose leído la carta fundamental de la orden que dice textualmente: Ordo Ab Chao. Universi Terrarum Orbis Architectonis Ad Gloriam Ingentis. Deus Meumque Jus.Verdaderas, Institutas, Secretas y Fundamentales de la orden de los antiguos francmasones libres y asociados y constituciones del rito escocés antiguo y aceptado de antiguos, libres y aceptados masones: año de 1786. Nos, Federico, por la gracia de Dios, Rey de Prusia, Margrave de Brandebourg, soberano, gran protector, gran comendador, gran maestro universal y conservador de la antiquísima y respetabilísima asociación de antiguos francmasones o arquitectos unidos. Llamada también orden real y militar del arte libre de trabajar la piedra o francmasonería. Tolerancia, Unión, Prosperidad. A todos los ilustres y carísimos hermanos, que la presente vieren. Fieles a las importantes obligaciones que nos impusimos al aceptar el protectorado de la antiquísima y respetabilísima institución… etc… el primer grado es inferior al segundo, éste al tercero y así de los demás, hasta el grado sublime trigésimo tercero y último cuyos poseedores vigilarán y gobernarán a todos los que tengan los otros. Un cuerpo o reunión de miembros de este grado formará un Supremo Gran Consejo, depositario del Dogma; y defensor y conservador del orden, que regirá y administrará conforme a las presentes y demás constituciones decretadas… etc; …dado en nuestro palacio de Berlín, el día de las calendas. Primero de mayo, año de gracia de 1786 y 47 de nuestro reinado. Firmado: Federico.
El supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado ofreció el cargo de máximo dirigente denominado: Muy Poderoso Soberano Gran Comendador, al masón grado 18 Maximiliano de Habsburgo, en el entendido de que si aceptaba el cargo, de inmediato le serían conferidos los grados 19o. al 33o. Maximiliano declinó cortésmente el ofrecimiento pero sugirió que tres incondicionales suyos ocuparan los cargos de:
a) Ilustrísimo Teniente Gran Comendador.
b) Gran Secretario General y Guardasellos y
c) Gran Orador.
Dicha sugerencia fue aceptada de inmediato. Con el triunfo de las armas mexicanas sobre los invasores franceses el rito escocés prácticamente quedó sin actividad. En masonería cuando algo o alguien queda inactivo se dice que está en sueños. Al quedar este rito en sueños resurgió con gran rapidez el Rito Nacional Mexicano cuyo Gran Maestro era el General Ignacio Comonfort. Al fallecer Comonfort, la dirigencia de la Gran Logia Nacional Mexicana fue ocupada por el General Porfirio Díaz, quien poseía el grado 9o., Gran Inspector o Caballero del Águila Mexicana, que era el máximo grado de este rito y equivalente al grado 33o del rito escocés. En 1896 los masones de todos los ritos, a pesar de sus rivalidades y rencillas internas, se agruparon y firmaron un documento al que denominaron “balaustre de protesta” por medio del cual manifestaron su inconformidad ante la Presidencia de la República y ante la opinión publica por la excesiva intervención del clero político en los asuntos del Gobierno y de la vida social, económica y política del país.
En ese mismo documento censuraban a su hermano masón Porfirio Díaz Mori por permitir la coronación de la imagen de la Virgen de Guadalupe.
La causa era que Porfirio Díaz había iniciado su carrera en el rito escocés, el cual tiene un acentuado espíritu religioso. El lema de este rito es: “A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo”. El lema del rito nacional mexicano es: “Al Triunfo de la Verdad y al Progreso del Género Humano”. Lema este último que se dice fue propuesto por el doctor en medicina don Valentín Gómez Farías. Aunque Porfirio Díaz Mori restringió la acción de la masonería en asuntos políticos, sí favoreció la creación de logias libres, las cuales trabajaban bajo la bóveda celeste, es decir sin adscripción a ninguna Gran Logia.
LA REVOLUCIÓN
Años más tarde en una logia del rito nacional mexicano que trabajaba en forma independiente llamada “Respetable Logia Simbólica Lealtad No. 15,” expresó sus ideas revolucionarias el masón don Francisco Ignacio Madero González. Estos principios doctrinarios, para derrocar a su hermano masón, el dictador, fueron fructificando con el paso del tiempo. Al llegar Francisco I. Madero González a la Presidencia de la República varios masones formaron parte de su gabinete. Pero se dice que algunos sabían que Victoriano Huerta lo iba a traicionar y no fueron capaces de avisarle, pisoteando los juramentos de la orden. Veamos qué dice el juramento del segundo grado o grado de compañero: “…prometo también servir a mis hermanos como leal compañero, defenderlos y socorrerlos y librarles de todo peligro que les amenazare, avisarles y procurar librarles de todo peligro cuando sepa que están perseguidos particular o judicialmente.”
La Constitución de 1917 fue obra de altos dignatarios masones, quienes dieron forma y contenido jurídico a los ideales de la Revolución Mexicana y a las aspiraciones del pueblo; de los 118 diputados del congreso constituyente, 74 eran masones. Fue así como la filosofía masónica, el pensamiento liberal y la doctrina de la justicia social quedaron tristemente plasmados en nuestra Carta Magna. En la integración de la jauría revolucionaria la influencia masónica es incuestionable; la consolidación del sistema político mexicano obedeció a la presencia de la ideología liberal de militares y políticos.
LA CRISTIADA CONTRA LA MASONERÍA
Es innegable también que la masonería norteamericana ha metido las manos en la conducción política en nuestro país. Los masones mexicanos han reconocido que si nada puede hacerse contra los Estados Unidos, nada puede hacerse sin ellos. En la época de Emilio Portes Gil la masonería y el Gobierno estaban tan estrechamente relacionados que era preciso ser masón para ocupar un puesto de importancia.
Hasta la década de los treinta para ser político u oficial del ejército se tenía que ser masón. Para dar idea del poder que la masonería tenía en la vida política del país recordemos que luego de los acuerdos tomados para intervenir en el conflicto religioso de la Cristiada , la propia masonería recriminó públicamente al Presidente de la República Lic. Emilio Portes Gil el haber dialogado con la Iglesia, a lo que el Presidente contestó públicamente:
“y ahora, queridos hermanos, el clero ha reconocido plenamente al Estado, y ha declarado sin tapujos que se someterá estrictamente a las leyes. Yo no podía negar a los católicos el derecho que tienen de someterse a las leyes … la lucha es eterna, la lucha se inició hace 20 siglos … y mientras yo esté en el Gobierno, yo protesto ante la masonería que seré celoso de las Leyes Constitucionales… en México, el Estado y la masonería, en los últimos años, han sido una misma cosa.”
Desde la introducción de la masonería en México, hasta 1926, los ritos yorkino y escocés, estuvieron dirigidos por extranjeros, principalmente norteamericanos. Esto explica que los dirigentes masones respondieron a los intereses extranjeros antes que a los intereses mexicanos. El General Lázaro Cárdenas del Río que fue iniciado en la Gran Logia Nacional Mexicana cuya fuerza había decaído considerablemente, decide fundar el 22 de junio de 1927 la Gran Logia Simbólica Independiente Mexicana, que a pesar de no ser bien vista ni reconocida entre los ritos existentes, gozó de gran popularidad y se difundió por toda la república.
Cientos de talleres masónicos se establecieron lo que propició la difusión y penetración de la ideología cardenista; fue la fuerza de estas logias cardenistas la que, verdaderamente llevó al poder a don Lázaro; desde luego con la aprobación y apoyo del hermano mayor grado 33o., el dirigente masón, General Plutarco Elías Calles. Con Lázaro Cárdenas del Río la masonería mexicana vivió su mejor época. La historia nos señala que casi todos los funcionarios gubernamentales y altos oficiales del ejército eran masones. En ese tiempo se acuñó una frase:¿Quién que es, no es masón? Al llegar el cambio presidencial de don Lázaro, las luchas políticas afloraron y los preceptos morales de la orden masónica, la obediencia a los juramentos y el amor fraternal se esfumaron. Hubo zancadillas, traición, puñaladas por la espalda y difamación; las luchas fratricidas fueron el orden de cada día; cientos de Caínes eliminaron de la política a sus hermanos Abeles y la decadencia de la masonería hizo su aparición.
LA ERA MODERNA
Con la llegada al poder del General Manuel Ávila Camacho, masón grado 30º, y del Lic. Adolfo López Mateos, masón grado 18º, hubo acciones en favor de la masonería.
En una entrevista por televisión llevada a cabo hace alrededor de un cuarto de siglo Luis Spota preguntó a Alfonso Sierra Partida: “¿la masonería tenía una gran importancia, por lo menos a nivel de hombres políticos, de hombres públicos; o ha decrecido, en términos generales, el interés por la masonería en México, o por el contrario, ha aumentado? El Presidente Vitalicio de la Confederación Nacional de Grandes Logias Regulares de la República Mexicana contestó lo siguiente: ” yo no estoy autorizado para denunciar a mis hermanos; pero lo puedo hacer. Los secretos masónicos son en realidad sumamente relativos. La masonería ha tenido en México, venturosamente, para el desarrollo social, político y filosófico de nuestro país, preponderancia en todas sus etapas que consideramos positivas, como la Independencia , La Reforma y la Revolución. Hombres de la masonería intervinieron en forma definitiva en el logro de estos cambios sociales en épocas anteriores, pues entre ellos podríamos citar en la Independencia al mismo Hidalgo, a Morelos, a Vicente Guerrero, a Nicolás Bravo, a Mina, a Guadalupe Victoria; de la Reforma casi no tendríamos tiempo de hablar, están Juárez y la pléyade extraordinaria de hombres que le siguieron como Ramírez, Ocampo, Prieto, Arriaga, Mata, Zarco y Gómez Farías. Y en la Revolución Mexicana : Madero, Carranza, Belisario Domínguez, Serapio Rendón, Calles, Obregón, Portes Gil, Mújica, Jara, Abelardo Rodríguez, Lázaro Cárdenas, en fin no acabaríamos nunca con la lista de masones”.
Desde el punto de vista histórico y sociológico, la masonería mexicana es poco conocida por el pueblo. La bibliografía existente nos habla de ritos, de anécdotas, o nos refiere ciertos aspectos de algunos masones. Es por ello que, escribir sobre la participación directa de masones en la política es difícil ya que la fuente principal de información está representada por opiniones de masones autorizados.
Opinión de Alfonso Sierra Partida: ” la masonería es un sistema moral, velado por alegorías e ilustrado por simbolismos que tienden fundamentalmente a superar a los hombres impartiéndoles un conocimiento y forjándoles una ética altísima con objeto de que sepan vivir con los demás hombres, sin distinción de razas, de ideologías o de religión. Siempre tras la dignidad humana, que es la máxima aspiración. Por encima de las leyendas negras que a su alrededor se han forjado, tiende a transformar hombres, en el estricto y buen sentido de la palabra, entregándoles una ética que los convierta en individuos útiles a la sociedad y a sí mismos”.
Opinión de José Esquivel Pren: “la masonería está considerada, por mucha gente que desconoce su trayectoria y su conformación interna, como una institución anacrónica, fuera de época. Pero lo extraordinario es que la masonería ha logrado supervivir, desde el medioevo, hasta nuestros días.” Opinión de Mario Sales Rovira: “en 1975 había 19 Grandes Logias regulares, algunas de las cuales agrupaban, cada una, a grandes conjuntos de afiliados, once Grandes Logias Escocesas irregulares e infinidad de talleres en el Rito Nacional Mexicano.
En la Gran Logia “Valle de México” se cuenta ahora con más de 140 talleres jurisdiccionados y con un territorio que abarca 10 Estados de la República. Deben mencionarse también las Grandes Logias Regulares y Estatales de Nuevo León y Tamaulipas; así como la Gran Logia Occidental Mexicana que, activamente ha venido trabajando y a la cual le dio sobresaliente impulso su ex Gran Maestro José Guadalupe Zuno Hernández”. Opinión de Vicente Lombardo Toledano: “desdeñar la política en la masonería mexicana es cercenarse el 80% de lo que la masonería debe significar en la vida activa del país”.
Opinión de un representante del Rito Escocés: “nosotros no vamos a ser espectadores pasivos de nuestro momento histórico, sino que hemos decidido colaborar activamente con los hombres que guían a nuestro país en la solución de los grandes problemas que nos aquejan, fundamentalmente con toda la fuerza de nuestra organización nacional”.
Opinión de un representante del Rito Nacional Mexicano: “consideramos a la política como una ciencia social que nos permite manejar los instrumentos para dar la solución más concreta y acertada al problema de nuestro país. Consideramos que la Reforma del Poder Ejecutivo es la solución más concreta y atinada a los actuales problemas de decisión del Gobierno de la República y de nuestro pueblo”.

San Pío X
“No venerables hermanos -hay que recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual, en que cada individuo se convierte en doctor y legislador-, no se edificará la ciudad de un modo distinto a como Dios la ha edificado; no se levantará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar, ni la ciudad nueva por construir en las nubes. Ha existido, existe: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: omnia instaurare in Christo”.SAN PÍO X

Bibliografía:
-Nacimiento, grandeza, decadencia y ruina de la Nación Mejicana. Pedro Sánchez Ruiz
-América peligra. Salvador Borrego
-Episcopado y gobierno en México. Alfonso Alcalá
-Historia de la Iglesia Católica IV. Montalbán

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JOEL ROBERTS POINSETT
Primer embajador norteamericano en México
Fundador del Rito Masónico de York en México
(21/2/2011)


Apenas independizado México de España por Agustín de Iturbide en 1821, llegó al país como enviado oficioso de los Estados Unidos, Joel Roberts Poinsett, para hacer gestiones tendientes a beneficiar a su país, y tuvo tal influencia en nuestros asuntos políticos y sociales, que marcó el rumbo de nuestra nación hasta nuestros días.
Formación
Poinsett nació el 2 de marzo de 1779 en Charlestón, Carolina del Sur; su familia descendía de hugonotes franceses. Estudió en la Universidad de Edimburgo y en la Academia Militar de Woolwich. Practicó el Derecho. Viajó por Suiza, Francia, Italia, Suecia, Finlandia, Rusia y Prusia, todo lo cual le proporcionó conocimientos invaluables que habrían de servirle como agente al servicio de su patria. Empezó en Argentina en 1810, donde no tuvo éxito; continuó en Chile, promoviendo y participando en revueltas contra los españoles, por lo cual fue expulsado de ese país en 1815.
Poinsett e Iturbide
El Secretario de Estado, Henry Clay lo nombró como agente no oficial ante el gobierno de Iturbide, y llegó a México por primera vez el 28 de Octubre de 1822. Seis días después de su llegada se entrevistó con el Emperador, quién lo recibió cortés pero fríamente, debido a que desconfiaba del visitante. Desde el primer momento hubo una mutua antipatía, dadas las características de ambos personajes: Iturbide católico, militar, acostumbrado al gobierno monárquico español, y Poinsett protestante, masón, anti-católico, anti-español y anti-monárquico furibundo, fanático de su sistema norteamericano republicano y novedosamente democrático, pero sobre todo agente secreto de su país, que venía dispuesto a obtener el mayor provecho posible de la situación política que se vivía en México a raíz de la Independencia.
Poinsett propuso a Iturbide que adoptara para México un sistema de gobierno republicano como el de los Estados Unido; Iturbide le contestó que esa forma de gobierno era desconocida en nuestro país y no era apta para la nación, que desde la Colonia se había regido por la monarquía española. Tal respuesta molestó mucho a Poinsett, quien, al igual que sus compatriotas, era fanático de su sistema político, como sucede en nuestro días, en que los Estados Unidos insiste para que en todo el mundo se implante su forma de gobierno, sin tomar en cuenta las características sociales y políticas de cada país. Tal negativa de Iturbide aumentó la antipatía que Poinsett tenía hacia él.
El enviado oficioso proponía al gobierno mexicano lo siguiente: Ajuste de las fronteras de ambos países (favorable a los Estados Unidos), un tratado comercial y que se les vendieran Texas, Nuevo México, Coahuila, Nuevo León, Sonora y las Californias. El rechazo por parte de Iturbide y del Sr. Azcárate, encargado para tratar con Poinsett, fue total. Esto fue un duro golpe para el enviado, quien además traía otras instrucciones confidenciales: si Iturbide aceptaba sus propuestas, se reconocería a su gobierno, pero en caso contrario, como sucedió, habría que derrocarlo.
Fracasada su misión, Poinsett regresó a los Estados Unidos, quince días después de su llegada a México. Luego de lo anterior, sucedieron los trascendentales hechos políticos de la abdicación y exilio de Iturbide así como su fusilamiento al regresar, en el pueblo de Padilla, Tamaulipas, el 19 de julio de 1824, por decreto del Congreso que lo había derribado. Los historiadores coinciden en que la caída de Iturbide se debió a las intrigas de Poinsett junto con las logias masónicas, por haberse negado a las propuestas norteamericanas anteriormente citadas.
Fundador del Rito Yorkino en México

Al caer el Imperio, gobernó al país un organismo llamado Supremo Poder Ejecutivo, que actuó el 30 de marzo de 1823 al 10 de octubre de 1824, integrado por tres generales: Pedro Celestino Negrete, Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria, con otros tantos suplentes y sus respectivos ministros. La nación quedó en gran desorden político, se separó Centroamérica, y otras provincias también intentaban hacerlo. Se integró un nuevo Congreso, que aprobó el régimen republicano y federal, confirmado con la Constitución del 4 de octubre de 1824, donde se impuso el criterio del destacado miembro de la masonería, canónigo de la catedral de Puebla, Miguel Ramos Arizpe, quien hizo el proyecto de la Constitución y puso nombre al país como Estados Unidos Mexicanos imitando a nuestros vecinos del Norte.
En esta situación aparece de nuevo Poinsett, pero como ministro plenipotenciario de los Estados Unidos, y el 1º de julio de 1825 presentó sus credenciales al ya nombrado primer Presidente de México: Guadalupe Victoria. En ese tiempo era decisiva la influencia de la masonería escocesa, quien había provocado la caída de Iturbide, aún cuando muchos de sus miembros simpatizaban con algunas de sus ideas, tales como un gobierno centralista y la unión de todas las razas y clases sociales. Todo esto chocaba con los planes de Poinsett, y el rito escocés ya no le resultaba útil, por lo cual decidió fundar uno nuevo, el de York; pidió autorización al Gran Maestre de Filadelfia Thomas Kittera, e instaló el nuevo rito en su casa el 29 de septiembre de 1825, adhiriéndose a él mucha gente inexperta pero ambiciosa que deseaba poder y dinero. Fueron mienbros distinguidos de esta logia el yucateco Lorenzo de Zavala, el canónigo Ramos Arizpe, el Secretario de Hacienda Ignacio Esteva y el sacerdote José M. Alpuche.
El nuevo rito fue núcleo del Partido Popular, base a su vez del Partido Americano y luego del Partido Liberal. Quizás fue éste el hecho más trascendental, social e inclusive religioso, hasta nuestros días.
“El carácter nefasto de la nueva fundación masónica no radicaba tanto en su propia naturaleza, cuanto en la guerra sin cuartel que habría de provocarse luego entre ambos ritos enemigos. En el momento en que la seguridad de la nueva nación exigía la supresión de los odios y banderías de secta, vino a arrojarse la semilla que daría por fruto no transitorias disidencias, sino una constante guerra civil. Frente a este hecho, reconocido aún por quienes mantienen ciertos lazos de afinidad con los grupos que Poinsett auspició, resultan pueriles los alegatos del más fervoroso biógrafo del charlestoniano (Lorenzo de Zavala) quien asegura que Poinsett no estableció el Rito de York para que chocara con los escoceses, sino exclusivamente para extender a México una jerarquía masónica más elevada”.
Las divisiones políticas entre yorkinos y escoceses, llevaron a motines y pronunciamientos como el de La Acordada, el saqueo de Parián y la toma del Palacio Nacional, para poner en la presidencia al Gran Maestre yorkino Vicente Guerrero, con las consiguientes perdidas humanas y materiales, todo alentado por el Embajador americano y sus seguidores.
Expulsión de los Españoles de México
Poinsett fomentó la Leyenda Negra anti española, exaltó la “gran cultura indígena” destruida por los españoles en el siglo XVI, que implantaron el robo y el asesinato en lugar de las nobles costumbre indígenas; la horrible inquisición, los Autos de Fe, etc.
En estas ideas anti españolas,-que han llegado hasta nuestros días- se pueden ver las intenciones de desquiciamiento del país: aniquilados los españoles de sangre y cultura, los indígenas podrían ser presa fácil; y si aquí se había logrado el mestizaje, era forzoso separar las razas para dominarlos. En medio de esa efervescencia, el descubrimiento de una conjura promovida por el clérigo español Joaquín Arenas para restaurar el gobierno español, sirvió de pretexto para la persecución y expulsión posterior de los españoles. Esta conspiración, manipulada por los yorkinos con falsos testimonios y propaganda, aumentó el odio contra los españoles, “que era uno de los fines perseguidos por Poinsett para hacer caer a México bajo su influencia, separándole del predominio europeo”.
La expulsión total de españoles ocurrió el 20 de marzo de 1829, ocasionándole un triple perjuicio al país:
-Demográfico, por pérdida de habitantes en varias regiones.
-Económico, por pérdida de capitales, industrias y tierras productivas útiles para el desarrollo del país.
-Religioso, por la pérdida de sacerdotes y religiosos, y de las misiones de Nuevo México, California y otras regiones volviendo a caer en la barbarie los indígenas semi-civilizados.
Acerca de lo anterior escribió el famoso historiador Alberto María de Bustamante en su Gabinete Mexicano, citado por Alberto María Carreño: “En esta sazón apareció Poinsett con el depravado designio de fomentar la desunión, no sólo entre los mexicanos y españoles, sino entre los mismos mexicanos, diseminó a todos sus agentes por toda la República, que correspondieron exactamente a su misión, sembrando la discordia entre hermanos. Nuestra República era entonces la imagen del infierno, pues todos se hostilizaron sin piedad; logró por fin, no sólo dividirnos para que su misión sacase todo el partido posible de nuestra desunión, desmembrándose la integridad de nuestra República, sino que se diese la ley de expulsión de españoles, para que emigrando a Norteamérica con sus inmensos capitales, aumentasen la riqueza de su nación…”

Poinsett Expulsado de México
Tanta inestabilidad provocó Poinsett en el país, que se levantó un clamor popular exigiendo su expulsión. El ministro de Asuntos Exteriores, José María Bocanegra, por órdenes del presidente Guerrero pidió el retiro del embajador el 1° de enero de 1830. En ese mismo mes y año, Poinsett salió de México para no regresar más, pero dejaba al irse 120 logias yorkinas, que habrían de continuar su obra a todo lo largo de nuestra historia.
“La atención pública se entretuvo con la salida de México del famoso Poinsett, que El Sol anunció el día 4 diciendo: ‘El domingo 3 de enero salió de México Poinsett: al huir de entre nosotros este famoso autor del yorkismo iba acompañado de millones de maldiciones…”
Así salió Poinsett de México, luego de haber ejercido una gran influencia política al servicio de intereses expansionistas de su país por medio de las logias yorkinas supeditadas a las norteamericanas, y es triste constatar que muchos mexicanos de diversas categorías estuvieron a sus órdenes y sirvieron incondicionalmente a sus fines, tal vez por ignorancia o ambiciones personales.
En nuestra historia, sobre todo la oficial, se habla muy poco de este personaje tan importante para explicar muchos acontecimientos que nos afectan hasta nuestra época actual.

Bibliografía:

- José Fuentes Mares, Historia de una gran intriga, Editorial Jus, México 1975, pág. 130.
- Alfonso Toro, Historia de México, Editorial Patria, México 1961, pág. 289
- Alberto María Carreño, México y los Estados Unidos de América, Editorial Jus, México, 1962, pág. 122.
- México a través de los siglos, t IV; México independiente, Editorial cumbre, México, 1975, pág. 231.
- Juan B. Íñiguez Dios nunca muere Otoño 2005 N° 22.

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Extraido de: http://pildorasantimasoneria.blogspot.com.es/2012/11/mexico-la-masoneria-en-su-historia-la.html

México - Revoluciones Masónicas que originan la Cristiada

Escudo del rito masónico nacional mexicano

En 1929, el presidente masón de México, Portes Gil, dijo en un discurso público a los masones mexicanos, inquietos por el pacto para acabar con la guerra cristera:
 “El Estado y la Masonería en los últimos años han sido una misma cosa porque los hombres del poder han sabido siempre identificarse con los principios revolucionarios de la Masonería”.

La Masonería es la ideología-herejía,  progenitora del Relativismo, la Ilustración antropocéntrica y las Revoluciones: norteamericana, francesa, italiana, portuguesa, socialista, española,...y neocomunista (ecologista, indigenista, populista, etc). Su derivada actual, el "Poder supranacional en la sombra" pretende el gobierno mundial por instigación del Maligno, el padre de la mentira.

El "Nuevo Orden Mundial" no es posible sin la anulación previa de la Iglesia Católica; la única institución, con dos mil años, que supera los mil millones de creyentes, defensora de la vida, la ley natural, la verdad, la justicia, la libertad y la dignidad del hombre.
SUMARIO
1. Revolución Masónica
2. "CRISTIADA"
3. MÉXICO: La MASONERÍA en su Historia

1. Revolución Masónica
México, la primera nación católica americana de habla hispana, no fué una colonia sino un virreinato de la Corona de España con soberanía en más de dos tercios del actual territorio de Estados Unidos (hasta el río Misisipi en 1803).
México era la provincia más rica, vasta, próspera y culta de toda la América hispana; la Iglesia mexicana asombraba por sus valores espirituales gracias a la protección de la Virgen de Guadalupe, que se apareció en el cerro de Tepeyac (1531) dejando el testimonio de su bello rostro en el manto del indio Juan Diego. Su Santuario en Ciudad de México es visitado anualmente por más de veinte millones de peregrinos.
Cuando Fernando VII entregó España a Napoleón, los criollos mexicanos se rebelaron contra los españoles afrancesados al servicio del liberalismo masónico. El apogeo político de la Masonería española durante el trienio liberal (1920/3) favoreció la independencia de México, casi sin traumas.
El ejécito español en Ámerica no pasaba de 25.000 soldados para la defensa del territorio que se extendía de Alaska a la Tierra del Fuego. Los rebeldes liberales se conjuraron en Quito (1819) contra el absolutismo del rey "felón" bajo el liderazgo de Simón Bolívar, masón de alto nivel al servicio del imperio británico. En 1823 el gobierno USA impuso la doctrina Monroe a los europeos, iniciando la tutela masónica sobre el continente americano.
En 1829, la República de México, dirigida por masones controlados por el embajador norteamericano, decretó la expulsión de todos los españoles, desmantelando los territorios y misiones del Norte. Desde la anexión de Florida (1819), USA practicó la infiltración de colonos anglosajones al sur del río Grande.
En 1835, el general Houston proclamó la independencia de Texas, patrocinada por un cónclave de masones mexicanos y norteamericanos. El general López de Santa Ana con 2.000 soldados eliminó la resistencia de los invasores en El Álamo pero fue derrotado en la batalla de San Jacinto.
En 1846, Estados Unidos ocupó Nuevo México, Arizona y California; el vicepresidente masón de México Gómez Farias esquilmó a la Iglesia para financiar la guerra contra Estados Unidos, que finalizó a los dos años con la firma del humillante tratado de Guadalupe Hidalgo por el que México perdió más de la mitad del territorio heredado de España.
El régimen liberal-masónico degeneró en la etapa de Porfirio Díaz después del trágico intermedio imperial de Maximiliano, impuesto por Napoleón III, jefe supremo de la Masonería europea continental.
En 1908, apareció un semanario satírico de gran influencia, muy crítico con el régimen porfirista, dirigido por Francisco Madero, que practicaba el espiritismo y pertenecía a la masonería dependiente de los Estados Unidos. Madero asumió la presidencia (1911) e inició la etapa de la Revolución mexicana que aún perdura. El 1% de la población poseía el 97% de a Tierra (menos de 900 hacendados gratos al régimen).
El general Huerta, gobernador de la capital, pactó con los oligarcas sublevados y derrocó a Madero que fue asesinado. La revolución alumbró tres caudillos:
-Villa, guerrillero en el Norte.
-Carranza, apoyado por el general Obregón, dominador de la región occidental y protegido de los norteamericanos.
-Zapata, el iluminado alzado en el Sur. 
En 1915, Obregón tomó la capital y acabó con la anarquía. El presidente Carranza promulgó la Constitución Revolucionaria (1917) de ideología masónica, ferozmente anticlerical, que prohibió la enseñanza religiosa y nacionalizó los bienes de la Iglesia.
En 1919, Obregón asesinó a Zapata y obligó a huir a Carranza que se llevó el Tesoro público y un harén. Murió asesinado también (1929), había ganado las elecciones por abrumadora mayoría y protegido a todos los enemigos de la Iglesia: liberales-radicales, marxistas, anarcosindicalistas y comunistas, que se conjuraron bajo inspiración masónica contra la fe multisecular del pueblo mexicano.
2. "CRISTIADA"
En 1921, un atentado de inspiración masónica hizo explotar una potente bomba inmediatamente debajo del marco que encuadra el manto del indio San Juan Diego en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. ¡La imagen milagrosa permanece intacta a lo largo de los siglos! 
En 1924, subió a la presidencia el general Elías Calles, demagogo prevaricador que recrudeció hasta el paroxismo la persecución contra la Iglesia y los católicos, a los que pretendió aniquilar con vesania masónica; incluso intentó crear una iglesia apóstata y cismática. Provocó la reacción en varios estados: Jalisco, Zacatecas, Guadalajara, Michoacán. La rebelión contra la tiranía anticatólica se conoce como “Cristiada” o Guerra Cristera (1926/9).
La "Cristiada"es un conflicto de origen masónico e importancia mundial, además de un clarísimo precedente de la Guerra civil española (1936/9), consecuencia de una Constitución masónica (1931), la II República y la Revolución socialista (1934), cuando fueron asesinados 13 obispos, 7.000 consagrados y unos 50.000 laicos. Más de 1.500 mártires han sido ya beatificados.
La intolerable persecución del gobierno de Calles y Obregón provocó la reacción de los católicos, con dos millones de firmas contra la violación de las leyes más elementales de la convivencia. Finalmente el Episcopado mexicano decretó el “interdicto”, pena canónica que suspendía el culto público en toda la nación.
Nunca se había visto una guerra popular de tal envergadura desde el alzamiento (1793) de la Vendée contra el ejército de la Revolución ilustrada y masónica de Francia que provocó el genocidio de 250.000 católicos.
Los rebeldes mexicanos se llamaron “cristeros” y entraban en combate al grito de “Viva Cristo Rey”. Las jóvenes pelearon también heroicamente en las brigadas Juana de Arco.
El gobierno mexicano respondió con decenas de sacerdotes asesinados, profanación de iglesias, atentados y violaciones por militares. Juan Pablo II ha beatificado (1992) a 22 sacerdotes y 3.000 seglares víctimas del odio a la fe en la guerra cristera.
Asesinado Obregón, asumió la presidencia Portes, marioneta del general Calles, bajo el patrocinio del embajador Monroe de los Estados Unidos. El Partido Nacional Revolucionario monopolizador del poder durante dos décadas cambió su nombre por el de Partido Revolucionario Institucional (PRI) que es la ficción democrática más escandalosa del mundo, de inspiración masónica. Y sigue en el Poder.
3. MÉXICO: La MASONERÍA en su Historia

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Extraido: http://pildorasantimasoneria.blogspot.com.es/2014/01/mexico-masoneria-revoluciones-y.html 

miércoles, 1 de enero de 2014

Aborto, Privar de Nacimiento o Matar

Texto escrito por Aurelio Fernández

La dignidad de la vida da lugar a una enseñanza que en la ética goza de carácter de principio inviolable: toda vida humana debe ser respetada.

Ello exige que se proteja y defienda también la concebida y aún no nacida. En consecuencia, la moral cristiana defiende siempre la protección del feto antes de nacer. Lo contrario, es el “aborto”.

El término aborto deriva de «ab-ortus», o sea, etimológicamente, significa «privar de nacimiento». Pero el verbo latina «aborior» significa también «matar». Par consiguiente, abortar significa matar a un ser de la especie humana. Consecuentemente, por exigencias de rigor intelectual, se ha de rechazar otra terminología falsa, cargada de eufemismo, tal como «interrupción voluntaria del embarazo», pues «interrumpir» significa que algo, después de interrumpirse, puede ser nuevamente reanudado. Lo contrario del aborto, que «suprime» una vida sin posibilidad alguna de «reanudarla».

El fenómeno del aborto es bien conocido y practicado en todas las épocas des de la antigüiedad. Pero, en nuestro tiempo tiene dos características nuevas: Primera: la cantidad enorme de abortos provocados. Segunda: que la práctica del aborto este legitimada por las instancias jurídicas de los Estados. Ambas circunstancias gravan la práctica del aborto hasta el punto de que no pocos hombres de nuestro tiempo juzgan la práctica del aborto y su legalización como uno de los errores y de los horrores mas graves de nuestro tiempo.

Esta condena no puede considerarse ni exagerada ni extemporánea, dado que desde el inicio de la ética y de la ciencia médica ha sido condenada. Por ejemplo, en el primer Código Ético de la Medicina, el Juramento Hipocrático (siglo V antes de Cristo), lo condena en los siguientes términos: «Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me lo soliciten; ni administraré abortivo a mujer alguna».

Como es lógico, a esta condena se suma la entera tradición de la Iglesia desde su inicio y también el magisterio de todos los tiempos. En efecto, los escritos de los Padres abundan en testimonios de condena. Se contiene ya en el primer documenta conocido: La Didajé sentencia: «No matarás a tu hijo en el seno de la madre»(1) 8. Y Tertuliano escribe: «Es un homicidio anticipado el impedir el nacimiento; poco importa que se suprima la vida ya nacida o que se la haga desaparecer al nacer. Es un hombre el que está en camino de serlo» (2) 9.


Con la misma contundencia, se repiten los testimonios del magisterio a lo largo de la historia. Baste con citar este de Juan Pablo II, que destaca por el tono magisterial con que se expresa:

«Con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos -que en varias ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta citada anteriormente sobre esta doctrina han concordado unánimemente-, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal» (EV 62).


El aborto es un hecho tan grave, que está prohibido y castigado como un delito en los diversos Códigos Civiles de los Estados. La «ley del aborto» en si misma injusta- sólo lo despenaliza en algunos supuestos igualmente injustos. Como es lógico, a partir de que todo aborto mata la vida de un ser humano, la Iglesia lo condena y lo agrava con una censura, la «excommunion latae senrenciae»; es decir, que se cae en excomunión por el hecho mismo de procurar el aborto, si se ha producido (cf CIC, 1398). El rigor de esta pena se aclara por los obispos de España con estas palabras:

“La excomunión significa que un cató1ico queda privado de recibir los sacramentos mientras no le sea levantada la pena: no se puede confesar válidamente, no puede acercarse a comulgar, no se puede casar por la Iglesia, etc. El excomulgado queda también privado de desempeñar cargos en la organización de la Iglesia”(3) 10.

La condena del aborto es ya una demanda científica, dado que los avances de la medicina muestran que, desde la concepción, el cigoto tiene su propio código genético, de forma que constituye un individuo distinto de su madre. Esto indica que el aborto elimina un ser de la especie humana. Del tema nos ocupamos más ampliamente en el Capítulo IX.


Es preciso dejar claro que el aborto no es sólo una cuestión religiosa, sino también un problema de civilización y de cultura, tal como señala Julián Marías:

“Creo que es un grave error plantear esta cuestión (el aborto) desde una perspectiva religiosa: se esta difundiendo la actitud que considera que para los cristianos (o acaso «para los católicos») el aborto es reprobable con lo cual se supone que para los que no lo son puede ser aceptable y lícito. Pero la ilicitud del aborto nada tiene que ver con la fe religiosa, ni aun con la mera creencia en Dios; se funda en meras razones antropológicas, y en esta perspectiva hay que plantear la cuestión. Los cristianos pueden tener un par de razones más para rechazar el aborto; pueden pensar que, además de un crimen, es un pecado. En el mundo en que vivimos hay que dejar esto -por importante que sea- en segundo lugar, y atenerse por lo pronto a lo que es válido para todos, sea cualquiera su religión o irreligión. Y pienso que la aceptación social del aborto es lo más grave moralmente que ha ocurrido, sin excepción, en el siglo XX”(4) 11.

La doctrina cristiana parte de este elemental supuesto: Es incuestionable que la vida humana es un don que por si misma tiene un valor inestimable. Por ello se ha de juzgar que también s estimable cuando va acompañada de ciertas limitaciones, como son, por ejemplo, la vida del enfermo, del minusválido, el anciano, o la de un adulto desesperanzado que vive en situación calamitosa... Estas y otras circunstancias -si bien en ocasiones son en si dolorosas- permiten concluir que los adjetivos «nacido-no nacido», «sano-enfermo», «normal-subnormal», «joven-anciano» no hacen mas que calificar la vida, pero en ningún caso se puede renegar de ella. Esta consideración es aún más de ponderar cuando se cree en la vida eterna. En efecto, toda existencia humana, aún la del mayor discapacitado, desde que ha tocado la existencia, está destinada a vivir eternamente feliz en una vida posmortal en la presencia y en la felicidad eterna y amorosa de Dios.

Una evidencia se manifiesta en este mandamiento: la apuesta por la vida. En efecto, la moral cristiana defiende, sin fisura ni excepción alguna, la grandeza de la vida humana. La dignidad del hombre y de la mujer se inicia desde el momento de la concepción: allí donde surge la vida humana, como fruto del amor esponsalicio, se da una íntima cooperación entre Dios y el hombre. Por ello, la vida concebida, aún antes de nacer, merece siempre y en cualquier circunstancia el mayor respeto por parte de todos y este bien debe ser reconocido y garantizado por un sistema jurídico justo.

 


NOTAS:

(1) Didajé, v, 2.
(2)TERTULIANO, Apologeticum IX. 8. PL I, 320.
(3)CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA. Comité Episcopal para la defensa de la vida, El aborto.100 cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida, 83 Madrid 1991.
(4) J.. MARÍAS. Problemas del Cristianismo. BAC. Madrid 1979,61-62. Las noticias confirman cada día con más insistencia que crece entre los juristas y políticos la idea de frenar la escalada del aborto legislado.


miércoles, 25 de diciembre de 2013

Ley del aborto y sus mentiras más repetidas

Un Bebé en el vientre de su Madre
ReL (21/12/2013): Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia y una de las personas que más han trabajado en el mundo entero por erradicar el aborto en el mundo, responde a diez tópicos muy extendidos sobre la supresión del embarazo. Con la presentación de la reforma de la ley del aborto en España se reavivará un debate que nunca ha desaparecido de la sociedad. 
Son muchos los mitos, las falacias y mentiras en torno a esta cuestión, y es necesario saber responder con argumentos claros. Este texto publicado en el semanario Alfa y Omega, que dirige Miguel Ángel Velasco, puede ser de utilidad.
1. Se trata del derecho de la mujer a decidir
No. Cuando la ley permite a los libres disponer de la vida de los esclavos, a los padres de la vida de los hijos recién nacidos, a los hombres de la vida de la mujer, a los arios de la vida de los judíos, a los blancos de la vida de los negros, o a las embarazadas de la vida de sus hijos no nacidos...; no se trata del derecho a decidir de los libres, los padres, los hombres, los arios, los blancos o las embarazadas, sino de la denegación del derecho a la vida de los esclavos, los recién nacidos, las mujeres, los judíos, los negros o los aún no nacidos.
2. Hay dudas razonables sobre cuándo se origina la vida humana
No es cierto. Hay evidencia científica de que la vida individual -y no sólo en la especia humana- se origina con la concepción al formarse el patrimonio genético del individuo que le definirá para siempre como uno de la especie humana sin margen de duda alguna. Y si alguien tuviese dudas al respecto, la más elemental consideración ética debe llevar a aplicar una presunción de humanidad o presunción de vida, pues no es admisible asumir el riesgo de matar a un hombre sobre la base de una duda (sobre si está o no está allí donde se dispara, por ejemplo).
3. Si no se legaliza el aborto, habrá abortos clandestinos y morirán muchas mujeres
No es cierto. No hay ninguna evidencia científica de que eso sea verdad, sino de lo contrario:
* Cuando algo se legaliza, aumenta su número; y cuando algo se prohíbe, va disminuyendo su práctica. Si no fuese así, el derecho penal carecería de razón de ser.
* En los países donde el aborto está prohibido (por ejemplo, Irlanda) la mortalidad femenina por razones atinentes al embarazo y el parto es inferior a la de países vecinos donde el aborto es legal (por ejemplo, Gran Bretaña). Lo mismo sucede en Chile, único país de su entorno donde no se permite el aborto por ninguna causa, respecto a los países vecinos.
* En todos los países donde se ha legalizado el aborto, su número ha aumentado cada vez más; y en los países donde se vuelve a proteger la vida, su número disminuye, como ha sucedido en Polonia a partir de 1993.
Este argumento da por supuesta una falacia: la de que las mujeres, en cualquier caso, abortarán. Y eso no es cierto, las mujeres van asumiendo el aborto como una solución a sus problemas cuando éste es legal. Si la ley no lo permite, el aborto adquiere el carácter residual de todo lo ilícito.
4. La ONU reconoce el derecho al aborto con carácter universal
Es falso. Ningún instrumento de derecho internacional en materia de derechos humanos reconoce el derecho al aborto, ni con carácter universal (ONU), ni regional (tratados europeos o latinoamericanos de derechos humanos). Así lo ha establecido el TEDH respecto a Irlanda, por ejemplo.
Sí existen algunas plataformas, conferencias internacionales o comités varios en la comunidad internacional que han empezado a usar en los últimos años la expresión derechos sexuales y reproductivos, que algunos quieren interpretar como comprensiva del derecho al aborto; pero ni esas plataformas, conferencias o comités tienen valor jurídico vinculante para los Estados, ni nunca se ha admitido pacíficamente que esa expresión incluya el aborto.
5. La normalización del aborto es la única opción progresista y su implantación es imparable
No es cierto. La normalización legal del aborto es un fenómeno muy reciente -y siempre discutido y contestado en todos los sitios- que empezó (si dejamos de lado los países comunistas que no respetaron ningún derecho humano) en USA en 1973 y, desde ahí, se fue extendiendo a Europa, primero, y después al resto del mundo, a impulsos de ideologías, intereses económicos y estrategias políticas hoy muy contestadas (obsesión maltusiana por el control de la población, revolución sexual sesentayochista, imperialismo yanqui, presión de la industria del aborto y la anticoncepción sobre los Gobiernos, ideología de género, etc).
El aborto no sólo no está normalizado en el mundo, sino que encuentra cada vez más resistencia en todas partes y, en primer lugar, en Estados Unidos, donde empezó este fenómeno. En este país, ya una mayoría de la población se define como pro life -provida- y no como pro choice -pro-elección-, según la encuesta Gallup; y más de la mitad de los Estados de la Unión han aprobado en los últimos años leyes restrictivas del aborto con una cadencia que sigue en aumento, a pesar de contar en estos momentos con el Presidente más proabortista de su historia, Obama.
Por otra parte, varios países del ex bloque comunista han aprobado leyes restrictivas del aborto a partir de 1989 (el caso más exitoso es el de Polonia), y en toda la América Latina se está produciendo una gran resistencia a la aprobación del aborto que se exige a aquellos países de forma insistente y colonialista desde Naciones Unidas.
En la Europa occidental, el aborto es objeto de amplio debate social en países como España, Irlanda, Francia o Italia. En ningún sitio es algo normalizado y pacífico.
6. Sin el aborto, la bomba demográfica explotaría y la vida en la tierra sería imposible
No existe ninguna bomba demográfica sino, por el contrario, un grave problema demográfico de envejecimiento de la población que hace peligrar la subsistencia de nuestras sociedades (en Europa, y en España de forma particular, esto es evidente). Incluso los países que, como China, han apostado por el aborto como instrumento de control de la población, están dando marcha atrás por los terribles trastornos en su población que han provocado.
Incluso si fuese verdad que existiese un problema de crecimiento de la población, noparece que eliminar vidas humanas sea la forma más humana de resolver este problema. El fin no justifica los medios, máxime si los medios son homicidas.
7. El aborto es una conquista feminista a la que no podemos renunciar
No es cierto. El aborto es una solución machista a un problema de todos. El aborto es la garantía última de la irresponsabilidad sexual del varón que, gracias a él, deja en manos de la mujer toda la responsabilidad de las relaciones sexuales: gracias al aborto, el varón se desentiende de las consecuencias de su actividad sexual abocando a la mujer a abortar (y es ella quien cargará con el peso moral, sicológico y vital de esta decisión), o a asumir las consecuencias (la responsabilidad sobre el niño) en caso de no hacerlo.
El aborto sí que es violencia de género contra la mujer. Cuando se legaliza el aborto, la mujer se puede ver sometida a todo tipo de presiones para abortar recayendo sobre ella la responsabilidad de liberar a todo su entorno de la responsabilidad sobre la vida en marcha en su interior.
8. Sin aborto legal, la revolución sexual estaría en peligro
Este argumento sí es veraz. Sin el aborto legal, la irresponsabilidad sexual sistemática y generalizada no sería posible. La legalización del aborto es el precio que pagamos para ser sexualmente irresponsables de forma sistemática, sin consecuencias en el corto plazo. Pero este precio es muy alto: millones de niños que no llegan a nacer, millones de vidas de mujeres destrozadas, una sexualidad deshumanizada, pues su consecuencia no es la vida, sino la muerte, etc.
9. Las leyes permisivas del aborto no obligan a nadie: quien no quiera abortar no está obligado a hacerlo. Este argumento no es cierto, pues:
a) las leyes permisivas del aborto crean estructuras de violencia estructural sobre la mujer para que aborte que no existirían con carácter general si el aborto no fuese legal. Ésta es experiencia común en muchas mujeres que han abortado: no fueron libres, sino que acudieron al aborto presionadas por un entorno que sólo les ofrecía esa solución a sus problemas.
b) La legalización del aborto introduce en nuestro ordenamiento jurídico la violencia como forma legítima de resolver problemas, y esto afecta a toda la sociedad por el efecto pedagógico de las leyes.
c) El aborto legal supone que el Estado asume que no debe proteger la vida de un grupo de seres humanos, los no nacidos. Se degrada así el compromiso ético y humanista del Estado, la sociedad en su conjunto y el Derecho. Y esto siempre tiene consecuencias (negativas).
10. Exigir la prohibición del aborto es una inadmisible injerencia de la Iglesia en la vida pública de una sociedad pluralista
Hipócrates y Galeno no eran católicos -pues vivieron siglos antes de Cristo- y ya establecieron que la ética médica impedía la práctica del aborto. Si legalizásemos todo lo que la Iglesia prohíbe, deberíamos legalizar el asesinato, la violación, el robo..., y prácticamente todo lo que el Código Penal prohíbe. No parece éste, por tanto, argumento muy serio.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Mitos de la modernidad: el voto como deber cívico (Parte 3 de 3)


Toda la vida me han dicho que el voto es una obligación ciudadana a la que no puedo faltar. Profesores, familiares, todos. Es un derecho que ha costado mucho obtener, me dicen, y requiere solemne cumplimiento. Esta actitud viene inspirada por sentimientos muy nobles, como la responsabilidad cívica para con la Res publica, o argentinamente hablando no acabar hecho un anarca pasota. Hasta la Doctrina social de la Iglesia recomienda la participación de los católicos en la vida pública: "En efecto, todos pueden contribuir por medio del voto a la elección de los legisladores y gobernantes y, a través de varios modos, a la formación de las orientaciones políticas y las opciones legislativas que, según ellos, favorecen mayormente el bien común. (1)" Sin embargo, inspirado por esa misma nobleza de sentimientos, yo propongo una alternativa:

Votar abstención.

La abstención como elección política activa, positiva. Formar parte del porcentaje de abstención del censo electoral, cuanto más elevado mejor, puede ser motivo de orgullo. Aquellos que piensan que si no votas no estás siendo útil, que dicen que si no votas no tienes derecho a quejarte después, están muy equivocados. Cuantos más "votos de abstención" haya, más evidente será que eso de que las decisiones políticas son fruto de la voluntad general mayoritaria es una ficción, pues el poder político omnímodo ha sido elegido por tan sólo una parte de los votantes, y estos son a su vez tan sólo una parte de todo el censo electoral.


Digo que es una ficción, y doblemente tal, ya que no sólo es un porcentaje de un porcentaje (o sea, una minoría) el que constituye una mayoría, sino que lo hace votando a un partido político que habrá de tomar las decisiones (las cuales pueden ser radicalmente diferentes a las expectativas del votante). Una democracia que permitiera a sus ciudadanos votar directamente cada decisión (Suiza es el país que en la actualidad más se acerca a este, por otra parte cuestionable, ideal) eliminaría, al menos, esta segunda vertiente de falsedad en la legitimación por voluntad mayoritaria.

Así pues, aún si la abstención fuese nula, la voluntad de la mayoría nunca podrá efectivamente realizarse mientras esté prohibido el mandato imperativo (que sometería las votaciones de los parlamentarios a las instrucciones de sus electores), y mucho menos mientras subsistan las listas cerradas (que someten las votaciones de los parlamentarios a las instrucciones de su partido). Al establecerse las listas cerradas, la decisión política se traslada irremediablemente a las altas esferas (el debate del hemiciclo se convierte en teatral, pues el voto ya está debatido y decidido en las secretarías de los partidos). El elector, cuando vota a un partido, no tiene ni idea de qué potenciales decisiones futuras del partido está respaldando con su voto, y ni siquiera tiene la certeza de que éstas se ajustarán al tinte ideológico del partido, pues en las altas esferas los principios se comprometen por beneficios palpables (esto lo vemos cada día, viviendo como estamos en bajo un gobierno de mayoría no absoluta). Para su mayor confusión, hoy día parece que los partidos ni siquiera se molestan en diferenciarse ideológicamente. Todos hablan de "lo mejor" sin hacer, no ya promesas explícitas, sino al menos referencias concretas para saber de qué están hablando. Esto es algo evidente para el que vota, bien pocos hay que lo hacen con fe ciega y convicción. Casi todos votan por tener una elección delante, y puestos a poder hacer algo, eligen lo que creen menos malo. Y ahí, más que un servicio, están haciendo un daño. Les cuesta ver que conformarse con lo menos malo les priva de otra opción que, veladamente, se les ofrece con la abstención: frente la fuerza numérica inmediata del voto, se presenta la fuerza moral de la esperanza. Esperanza en que algún día ya no haya que elegir el mal menor, sino el mayor bien.


Además, ese voto al menos malo es perjudicial para el propio votante escéptico: se está haciendo cómplice de un proceso del que, por poco entusiasmo que tuviera en él al principio, formará parte y se verá obligado a defender para justificarse a sí mismo. Criticará abiertamente al partido contrario, cuando la crítica debería estar dirigida a todo el sistema. Se verá forzado a suavizar el reproche cuando se trate del partido al que votó, para no poner en tela de juicio frente a los demás el criterio que ejerció al votar. Así, el mejor intencionado de los votantes caerá preso en el partidismo. 

La abstención, así entendida, no es indiferencia hacia lo político, sino todo lo contrario. Supone cumplir el deber de participación pública que se perfila en la ya citada Nota de la Congregación por la Doctrina de la Fe, de una forma que no se puede conseguir votando a un partido. Frente a la paulatina complicidad partidista del votante poco convencido, la abstención ofrece liberación, pues al no conformarse con los partidos que se le presentan en bandeja, lejos de tener que callar sus reclamaciones, es libre de hacerlas aún si el gobierno no las satisface (pues no lo eligió), o si la oposición no las defiende (pues no la eligió). Como ya he dicho, la esperanza supera la utilidad inmediata. Pero, ¿es que ésta alguna vez existió?

En realidad, un voto o una abstención no cuenta prácticamente nada para la composición del parlamento, pero sí para el desarrollo de la persona. Ocupa su verdadera importancia como único acto "oficial" con el que la gente de a pie "ratifica" sus opiniones políticas, constituyendo una especie de bandera que, si quieren, ondearán frente a los demás, y que les servirá de referente para su actuación diaria. Pues es de esperar que el voto se haga en consecuencia con las opiniones de uno, pero es más frecuente que las opiniones de uno se vayan haciendo a consecuencia del voto. Éste es el poder esclavizante que se puede evitar mediante la abstención. Por supuesto, la abstención no es en todos los casos la única opción, pues puede haber alguna circunstancia extraordinaria (ordinariamente, es decir, como medio de representación, hemos visto repetidamente que es inadecuado) que requiera votar a un partido, como puede ser obtener un escaño como plataforma para hacerse oír, sin aspirar a tener suficiente poder como para entrar en el juego político (e.g. Vázquez de Mella).

No sé si la abstención es una decisión final que se justifica a sí misma, un acto moral autosuficiente. Pero sí sé que es un instrumento hacia el cambio, cuando se pone en evidencia que los engranajes electorales sobre los que se construye un sistema ya no son aceptados por la sociedad, por una mayoría que efectivamente está votando, no a un partido, sino la salida de un sistema. Esto es democracia de verdad.



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(1) Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, Congregación por la Doctrina de la Fe, el 24 de noviembre de 2002.


Primera parte continúa en:
http://apostoldelcastigo.blogspot.com.es/2013/12/mitos-de-la-modernidad-democracia-y.html


Segunda parte continúa en:
http://apostoldelcastigo.blogspot.com.es/2013/12/mitos-de-la-modernidad-democracia-y_13.html




Extraido de:
http://firmusetrusticus.blogspot.com.es/2010/08/mitos-de-la-modernidad-el-voto-como.html

Mitos de la modernidad: Democracia y falsa representación (Parte 2 de 3)




II. Parlamento y Estado

El artículo precedente, de hace ya tiempo, tomó como punto de partida que la idea de representación es el elemento central de la democracia, sin el cual su existencia no estaría justificada, para a continuación plantear las siguientes preguntas: ¿una democracia parlamentaria puede ser realmente un sistema representativo? ¿Puede un parlamento cumplir la exigencia de ser un órgano de representación?

Se llegó a la conclusión, sólo bosquejada, de que el parlamento por su propia naturaleza es incapaz de ejercer una función de auténtica representación. Esta inherente incapacidad queda en evidencia más nítidamente si se desgajan los dos niveles en que existe el parlamento: (1) en su relación con el Estado como órgano del mismo, y (2) en su relación con las personas que dice representar.

En este segundo artículo se considerará aisladamente la primera vertiente. Por tanto, se hará la benevolente presunción de que en el segundo aspecto el parlamento es un órgano perfectamente representativo. Es decir, prácticamente hablando, que las elecciones mediante las cuales los votantes determinan la composición del parlamento son un medio idóneo e inmejorable para que la sociedad se encuentre debidamente representada. Se va a presumir que mediante el parlamento se hacen oír los intereses de todos. Si un proyecto de ley que se está discutiendo impone, por ejemplo, unas rigurosas medidas de seguridad para la industria maderera que de alguna manera van a resultar en que los artesanos que fabrican peonzas vayan a poder hacer sólo una en vez de dos cada hora, se va a presumir que, aunque se apruebe la ley, la voz de los peonceros va a resonar nada menos que en las Cortes de la nación. Como verá mi buen lector, hoy reboso benevolencia.


Antes de considerar de lleno la posición que un órgano representativo ocupa en el entramado del Estado, conviene contextualizar con algunas precisiones de carácter, digamos, filosófico, aunque son del más básico sentido común y gozan de amplio consenso:

1ª. El hombre, como ser social que es, tiende a asociarse con otros hombres para realizar fines que por sí sólo no puede conseguir. Este proceso empieza con la familia, y a partir de ahí las asociaciones crecen en tamaño y complejidad. 
2ª. Llegado a cierto punto la sociedad organizada necesita alguna autoridad que, proporcionalmente y en consecuencia con el fin de cada particular asociación (un juez de arbitraje no necesita poder de vida o muerte sobre las partes disputantes para cumplir su función), resuelva los conflictos que ocurren cuando el ser humano convive con alguien más que con sí mismo. Esta autoridad la ha venido a desempeñar, a medida que crece el proceso asociativo, desde el padre de familia hasta el Estado. 
3ª. La autoridad está ordenada al bien de la sociedad que dirige, de tal forma que la sociedad no existe para beneficio de la autoridad, sino la autoridad para beneficio de la sociedad (dijo Carlos VII que los reyes son para los pueblos, y no los pueblos para los reyes). 
4ª. Si bien la autoridad (en abstracto) está finalísticamente subordinada a la sociedad (en abstracto), los que desempeñan la autoridad (en un momento concreto) han de ser independientes de los que forman la sociedad (en un momento concreto). De lo contrario, bastaría que la autoridad tomara una decisión legítima pero desfavorable para una parte de la sociedad para que ésta, aduciendo la consideración anterior (3ª), no acatase la resolución, haciendo inútil la existencia misma de la autoridad.
5ª y última: No obstante la independencia de la autoridad dentro de sus límites legítimos, es de justicia (además de gran utilidad) que los sometidos a ella tengan vías adecuadas para hacer constar sus pareceres sobre cuestiones que han de afectarles (el hijo que dice a sus padres que está demasiado cansado para ir al colegio, el sector platanero canario que pide mayor protección en el mercado nacional). Otra cosa será que se les haga caso. Ésta es la función que cumplen los órganos de representación. Además de esta tarea consultiva o “de encuesta”, también pueden ser la manera más eficaz de asegurar que la autoridad no traspasa sus límites, de tal forma que en algunos asuntos el dictamen del órgano representativo sea vinculante para la autoridad (tradicionalmente los reyes necesitaban aprobación de las Cortes para establecer nuevos impuestos).

Esto es de sentido común, al menos en nuestra cultura llamada occidental. Se asume incluso por autores constitucionalistas: el manual de Derecho constitucional de José Luis Rodríguez Zapata (miembro del Tribunal Constitucional) comienza con las tres primeras premisas como marco para la obra. ¿Cómo, a luz de esto, puede postularse que un parlamento moderno sea un órgano representativo? No puede serlo, porque en él se confunde el factor “poder independiente” con el factor “representación”. Generalicemos la situación, por el momento, aunque teniendo en cuenta que lo siguiente es perfectamente aplicable al caso español.

El poder llamado ejecutivo, que a primera vista podría confudirse con el factor “poder independiente”, se forma por el resultado electoral en el parlamento, o poder legislativo. A grandes rasgos y simplificando casi excesivamente, a nivel nacional se vota una vez: se elige al partido político (que nombra, a discreción, sus candidatos) que va al parlamento, y a raíz de eso se forma un gobierno del partido mayoritario. Bueno, ¿pero no es el gobierno, una vez formado, independiente del parlamento? No. Lo que es aún peor, el parlamento es dependiente del gobierno. El partido que manda en el gobierno es el partido que manda en el parlamento. Presumiblemente, el jefe del gobierno es el mismo jefe del partido mayoritario. Hay que comprender que en un orden constitucional cualquiera, todos los equilibrios y separaciones de poderes que se establezcan se van al traste con los partidos políticos, que son un elemento auténticamente distorsionador. Por mucho debate interno que haya en un partido, es un "ente privado de base asociativa" (privado, ¡sí!) que tiene el monopolio sobre quién ocupa un escaño o una cartera, y por tanto esa persona tendrá que ajustarse a las directrices del partido para seguir ahí (“el que se aparta, no sale en la foto”). El que vota en el Congreso no es el diputado, es el partido.

Entonces, el gobierno y la mayoría parlamentaria están irremediablemente unidos mediante el partido político. ¿Es esto malo? El gobierno y el parlamento conjuntamente vienen a ser de alguna forma ese “poder independiente” tan deseado, ¿no? Pero entonces, si el parlamento es una parte integrante del factor “poder independiente”, ¿qué órgano ostenta el factor “representación”? ¿Qué órgano defiende los intereses de la gente frente tal poder? Ninguno. No existe tal en la democracia parlamentaria. 

 Por otra parte, el problema no se puede reducir a la dependencia entre poder legislativo y ejecutivo, pues bastaría una solución de corte técnico-constitucional: si se hace de los partidos políticos asociaciones libres de diputados (si el elector elige no al partido sino al diputado, que podrá asociarse pero manteniendo su independencia de voto), si se hacen elecciones separadas para el parlamento y el gobierno, el problema queda resuelto. Es decir, la respuesta sería un sistema presidencialista. Entonces, el sistema de los Estados Unidos no padecería esta “democracia y falsa representación”. Si bien el sistema estadounidense es menos imperfecto, algo sigue fallando. El parlamento sigue sin ser un órgano representativo dentro del conjunto del Estado. ¿Por qué?

Por la teoría de separación de poderes. Porque el parlamento, en cuanto poder legislativo, desempeña unas funciones que corresponden a lo que hemos llamado “poder independiente”. El poder, entendido a la luz de la cuarta de las anteriores premisas de sentido común, es relativo a una situación específica. Esto es cierto del poder político, pero no sólo de él: hay muchos otros poderes inferiores en magnitud que son no obstante independientes, porque todos ellos son relativos a un contexto específico y deben adecuarse a la naturaleza de ese contexto. Por ejemplo, los padres tienen un cierto poder sobre sus hijos que no se basa en una concesión de poderes más altos como el del Estado, sino que es independiente. Pero es independiente porque está destinado a la consecución de sus fines naturales: criar un niño hasta la madurez. Los padres pueden, por tanto, coaccionar a sus hijos para que hagan o dejen de hacer ciertas cosas, como cruzar una autopista. Esto es una limitación de la libertad de los hijos, pero no se engloba bajo el tipo delictivo de una detención ilegal o secuestro, porque forma parte de la autoridad del padre. Forma parte de su autoridad porque esta acción está ordenada a la consecución de los fines prescritos por la naturaleza de la relación padres-hijos. Por el otro lado, si unos padres redujeran a sus hijos a la esclavitud, estarían abusando de su poder enfocándolo hacia algo que no es su fin natural; esto es, hacia algo que no fuera criar a los niños, como en este caso sería explotarlos por dinero. De este ejemplo también sacamos que el poder es, por definición, único. Está limitado por sus fines, pero constituye una unidad. Esto es aplicable tanto a poderes inferiores como superiores.

El Estado (o más propiamente la comunidad política, puesto que el Estado moderno es sólo una de sus manifestaciones históricas, y en cierto modo su deformación) no es una excepción. Su poder está limitado por la naturaleza de su fin, que es asegurar el bien común, pero es único. Delegable, pero indivisible en su fundamento. Y no por ello necesariamente tiránico. Fue un error entender la división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) como la mejor garantía contra el poder despótico, pues por muchas partes que tenga no deja de ser capaz de crecer desmesuradamente como un todo. Los tres poderes podrían, a medida en que crecen a la vez, equilibrarse entre sí de tal forma que uno no creciera más que los demás, pero al no encontrar límites extrínsecos los tres en conjunto podrían fácilmente expandirse ilimitadamente hacia cada parcela de la sociedad. La tiranía no se evita dividiendo el poder, sino frenando su expansión fuera de los límites que le corresponden. Semejante tarea sólo puede desempeñarla -desde el exterior- la sociedad encarnada en una institución independiente del poder, representativa de los intereses individuales y colectivos. Dice Vázquez de Mella: “Así veríamos que los límites del Poder no se basan en la división interior del Poder mismo. Los límites son externos, como lo son todos los límites; allí donde empieza una independencia, terminarán los límites de una cosa; serán orgánicos y externos y no será la división artificial de ese Poder separado en fracciones opuestas unas a otras. ”

En conclusión, un organo de representación, para ser un efectivo límite del poder, tiene que abstenerse de desempeñar las funciones de éste. Tiene que servir de control y freno exterior, en nombre de la sociedad (o pueblo, nación, etc.), a un poder que está al servicio de la sociedad pero que por su naturaleza tiene que actuar con independencia respecto de ella. Establecido ya el papel del órgano representativo dentro del Estado, y entendido que el parlamento de una democracia no cumple ni remotamente con él, queda la gran pregunta:

¿Qué es la representación? ¿Qué se representa, o a quién? ¿Una persona, unas ideas, unos intereses? En definitiva, ¿qué fenómeno humano hace posible (si es posible) que un grupo reducido de personas pueda ser portavoz eficaz -frente al poder- de todas las preocupaciones que tiene una gran colectividad?

La respuesta está en el segundo plano de existencia del parlamento: ¿por qué no puede ser representativo en relación con el votante? A partir de ahora se abandona la necesaria y benevolente presunción que encabeza este artículo, y su objeto pasará a ser escrutado y puesto a prueba por la siguiente entrada de esta serie.

Primera parte continúa en:
http://apostoldelcastigo.blogspot.com.es/2013/12/mitos-de-la-modernidad-democracia-y.html

Tercera parte continúa en:
http://apostoldelcastigo.blogspot.com.es/2013/12/mitos-de-la-modernidad-el-voto-como.html


Extraido de:
http://firmusetrusticus.blogspot.com.es/2010/11/mitos-de-la-modernidad-democracia-y.html

Mitos de la modernidad: Democracia y falsa representación (Parte 1 de 3)



I. Introducción   

    El hecho de que la democracia se haya convertido en un “mito de la modernidad” es algo que no se le escapa a nadie. Incluso sus más fervientes defensores (defensores, quiero decir, de lo que ellos entienden por democracia) pueden observar el grado de mitificación que ha alcanzado cuando, hoy en día, se emplea la palabra como sinónimo de “bueno” o “justo”. Éste es un fenómeno que va más allá de ser una consigna política. Supone un cruce de cables semántico entre dos categorías que no tienen nada que ver. Supone otorgar un valor absoluto a una forma (lo que es democracia en la política, puede serlo por ejemplo el silogismo hipotético en la lógica) que de por sí no encierra ningún calificativo de valoración. Es decir, algo que es un medio o instrumento que puede desembocar en algo bueno (o no), se considera un fin en sí mismo, autosuficientemente bueno. Sabiendo que la lengua en gran medida da estructura a nuestro pensamiento, y comprendiendo que semejante aberración lingüística puede manipular la conducta política del hombre, el más valiente no puede sino temblar de pánico. Estamos ante un mito con proporciones de Leviatán.

    Pues entonces, ¿qué es la democracia? Definiciones las habrá en gran cantidad, no creo que sea el caso hacer un repertorio. El concepto formal de democracia, expuesto por autores como Antonio García Trevijano, implica la estricta separación de poderes y un sistema electoral representativo. Como en ningún país de nuestro entorno (europeo, y me temo que más lejos tampoco) existe una verdadera separación de poderes, descartémosla por el momento, y hagamos la presunción de que efectivamente existen democracias. Si no pongo la palabra entre comillas, es precisamente por lo elusiva que es una definición, por lo que no cito ninguna en particular. Más bien, para simplificar, me referiré a la democracia en su vertiente “mitológica”, aquella que aparece en cada discurso político, que pulula en nuestro día a día. ¿Cuál es el elemento definitorio más básico, sin el cual nadie se atrevería a decir que existe una democracia? La representación. ¿Quién ostenta la representación? El parlamento. ¿Cómo se configura? Mediante elecciones. 
 
    Pues bien, la democracia así entendida es incompatible con la verdadera representación. Y ahí radica su carácter mítico: el legítimo y connatural deseo del hombre de vivir en una comunidad política representativa ha llegado a la conclusión obstinada de que la democracia parlamentaria es una forma, la única forma, que lo consigue. Se podría, con intelecto e imaginación, demostrar que eso no es verdad, que se pueden inventar otras mejores. Pero no hace falta: la Historia lo prueba. Un sistema auténticamente representativo no es una utopía, o algo por inventar todavía. Es algo que ha existido en algunas sociedades (las Españas forales entre ellas), o al menos, éstas han ido tendiendo hacia su perfeccionamiento. Dentro del repertorio de sistemas políticos en los que el hombre puede vivir, conformarse con “el menos malo” (afirmación presuntuosa donde las haya, repetida hasta la saciedad por las huestes del statu quo) es inaceptable.

    ¿Por qué la democracia parlamentaria no es representativa? Porque el parlamento falla como tal en los dos niveles de su existencia: (1) en su relación con el Estado como órgano representativo que se integra en él, (2) y en su relación con el hombre, con la persona que dice representar.

    (1) Como órgano del Estado, como “poder legislativo”, desempeña funciones que son totalmente ajenas e incompatibles con la función de representación. La representación implica un contexto relacional: se representa a alguien frente a alguien, frente a un poder independiente. Cuando este poder es “el ejecutivo”, que precisamente proviene del “legislativo”, es manifiestamente imposible que haya representación entre dos entes que no son independientes el uno del otro. Ahí está la clave. Aunque sea un poder, digamos, extraño a mí el que tome las decisiones, al menos siempre tendré la garantía de estar representado frente a él. Si yo elijo al poder que toma la decisión, como hago con el parlamento, puede parecer que ahora la decisión la toma un órgano sobre el que yo puedo ejercer cierta influencia, votando a sus miembros. Sin embargo, al no existir el vículo del mandato imperativo (mediante el cual los electores trazan una hoja de ruta que delimita la actuación del elegido, de la cual éste no podrá excederse, constituyéndose así en verdadero portavoz de los intereses concretos de los electores), esto ocurre sólo en apariencia, pues desde el momento de la votación el órgano ya se "independiza" de mí. Que el órgano de poder sea independiente a la hora de tomar sus decisiones no es algo malo en absoluto, si no se estaría ante una situación de chantaje perpetuo. Sin embargo, la diferencia es que ahora, como es un órgano que se hace llamar representativo, claudico  a su favor cualquier oportunidad de ser representado, esta vez frente al parlamento. Así, pierdo esta fundamentalísima libertad. Por tanto, lo más "democrático" a lo que puede aspirar una democracia parlamentaria es tener cierta transparencia en sus decisiones; o sea, que los ciudadanos sean espectadores de lo que invariablemente viene desde arriba (a modo de ejemplo, ver el artículo 10, apartado 3º, del Tratado de la Unión Europea, que sentencia de una manera involuntariamente reveladora lo que realmente significa la participación ciudadana en el coloso de la democracia:

"Todo ciudadano tiene derecho a participar en la vida democrática de la Unión. Las decisiones serán tomadas de la forma más abierta y próxima posible a los ciudadanos")

    (2) En su segunda vertiente, en la relación del votante con el diputado, el parlamento falla en ser representativo de la sociedad al tomar en consideración al hombre individualizado, abstracto, desnaturalizado de todos los atributos y circunstancias que le configuran como persona. Es evidente que en la práctica actual el hombre no puede hacerse representar por un diputado, pues la figura del partido político se coloca de intermediario de tal manera que lo único que elige es un color, una tendencia ideológica (cada vez menos definida) que, quizá, en la esfera ideológica le representa, pero al fin y al cabo la ideología sólo supone una pequeña porción de la circunstancia vital del hombre, y, desde luego, la que menos le interesa que el Estado le consulte. Así, se olvida de hacerse oír como trabajador, como vecino, como miembro de una familia, bajo la ilusión de que todo lo engloba la tendencia política. Pero ni siquiera es posible la representación en la más depurada teoría liberal, sin modificaciones del constitucionalismo posterior (como las listas cerradas), pues no existe el mandato imperativo, que mantiene el vínculo entre el representado y el representante, y que garantiza que este último lleve a cabo las tareas que se le encomiendan.

    Estas dos vertientes requieren detallado análisis por separado, que será el objetivo de las siguientes entradas de este tipo.

Segunda parte continúa en:
http://apostoldelcastigo.blogspot.com.es/2013/12/mitos-de-la-modernidad-democracia-y_13.html

Tercera parte continúa en:
http://apostoldelcastigo.blogspot.com.es/2013/12/mitos-de-la-modernidad-el-voto-como.html





Extraido de: 
http://firmusetrusticus.blogspot.com.es/2010/06/mitos-de-la-modernidad-democracia-y.html





jueves, 12 de diciembre de 2013

Nelson Mandela en defensa del aborto y del Nuevo Orden Mundial

NG-Noticias Globales-Juan C. Sanahuja (6/8/2009):

NELSON MANDELA, MÁSCARA DE OTRA LOGIA

La reingeniería anticristiana de las religiones
The Elders: Abortistas y pro homosexuales 
Logia "Los 12 Ancianos"

Dentro de los grupos de presión que impulsan la reingeniería social anticristiana, en julio pasado apareció una vez más en la prensa The Elders (Los Ancianos), un grupo formado por el sudafricano Nelson Mandela y sostenido por el millonario Richard Branson (Virgin Group) y por el músico Peter Gabriel (The Peter Gabriel Foundation), ambos ingleses, quienes sólo para el lanzamiento de la logia, en 2007, recaudaron 9 millones de libras esterlinas.
Según la información oficial, The Elders “es un grupo independiente de eminentes líderes mundiales, reunidos por Nelson Mandela, que ofrecen su influencia colectiva y experiencia para apoyar la consolidación de la paz, ayudar a solucionar las principales causas de sufrimiento humano y promover los intereses comunes de la humanidad”.
El 2 de julio pasado, The Elders hizo público que se dedicaría a forzar un cambio en las “religiones tradicionales”, para que permitan a las mujeres convertirse en ministros, sacerdotes y obispos, como primera acción de su programa Igualdad para Mujeres y Niñas (Equality for Women & Girls).
“La justificación de la discriminación contra mujeres y niñas basada en la religión o en las tradiciones, como si fuera algo prescrito por una Autoridad Suprema, es inaceptable”, dice la declaración, haciendo un llamado a líderes de todos los ámbitos a “confrontar y cambiar enseñanzas y prácticas malsanas que justifican esta discriminación contra la mujer”.
El portavoz de la iniciativa fue el ex-presidente norteamericano Jimmy Carter, quien tras 60 años de pertenencia, abandonó la Convención Bautista del Sur y anunció que lucharía junto con Koffi Annan, el obispo anglicano Desmond Tutu, Fernando H. Cardoso y todos los otros miembros del grupo para que las religiones no discriminen a la mujer.

Relaciones

A través de Mabel van Oranje, su Chief  Executive Officer, The Elders se relaciona con el European Council on Foreign Relations, con el Foro Económico Mundial de Davos (vid. NG 256) y con el Open Society Institute de Georges Soros, (vid. NG 205, 735, 804, 908, 961).



Los 12 Ancianos
El The Elders fue presentado en sociedad por Nelson Mandela en 2007. Está compuesto por él y otros 11 “líderes mundiales” (*). Entre los doce destacan varias cabezas visibles de la internacional del aborto y del homosexualismo, promotores de una nueva religión universal, en sus variados intentos: Ética planetaria, Carta de la Tierra, Alianza de las Civilizaciones, etc. (vid. NG 337, 738, 772).
-Kofi Annan, ex Secretario General de la ONU; promotor del aborto y del homosexualismo, (vid. entre otros, NG  214, 291, 331, 337, 338, 599, 631, 765).
-Ela Bhatt, de la India. Recibió el Right Livelihood Award, llamado Premio Nobel de la Paz alternativo (vid NG 850).
-Lakhdar Brahimi de Argelia; ex asesor especial del Secretario General de la ONU (2004); miembro a su vez de otro grupo de presión de líderes políticos, la Global Leadership Foundation.
-Gro Brundtland, ex-primer ministro de Noruega; organizó la comisión de Medioambiente y Desarrollo de la ONU; ex directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS); fundadora de la Comisión de Gobernabilidad Global; abortista y pro-gay; (vid. NG 04, 214, 254, 481, 489, 679, 771, 831, 852, entre otros).
-Fernando Henrique Cardoso, ex-presidente de Brasil, fundador de la Comisión de Gobernabilidad Global (**); (vid. NG 679).
-Jimmy Carter, ex-presidente de USA, fundador de la Comisión de Gobernabilidad Global; (vid. NG 679).
-Graça Machel, tercera mujer de Nelson Mandela.
-Mary Robinson, ex-presidente de Irlanda y ex-Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU; abanderada del pseudo derecho al aborto y del lobby gay internacional; en contra del orden natural impulsa la Ethical Globalization Initiative; (vid. entre otros, NG 214, 526, 527, 679, 865, 868).
-Desmond Tutu, obispo anglicano abortista y pro-gay; (vid. NG 256, 548, 679, 772, 851).
-Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank.
-Aung San Suu Kyi, activista política de Burma/Myanmar.
(*) En el primer listado de 2007, figuraba como miembro de The Elders, Li Zhaoxing, ex ministro de Relaciones Exteriores de China comunista.
(**) Para más datos, vid. J. C. Sanahuja, El Desarrollo Sustentable. La Nueva Ética Internacional, Vórtice, Buenos Aires.

Fuentes: Propias; web The Elders; Life Site, 11-01-07, 23-07-07, 22-07-09.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Mito de la Inquisición Española VIDEO BBC 1994


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Título: El Mito de la Inquisición Española (The Myth of the Spanish Inquisition)
Coproducción de la BBC de Londres y A&E. 1994.
Aprox. 50 mins., en inglés con subtítulos en español.
Extraido de la web: http://bibliaytradicion.wordpress.com/2010/05/18/el-mito-de-la-inquisicion-espanola-el-famoso-documental-de-la-bbc/

sábado, 7 de diciembre de 2013

Nueva Era: Espiritismo, Esoterismo, Ocultismo en España, estafan más de 3000 millones de euros al año

Nueva Era: Espiritismo, Esoterismo, Ocultismo en España, 
estafan más de 3000 millones de euros al año
InfoCatólica-RIES-Luis Santamaría (21.10.13):  Es el pez que se muerde la cola. Desesperados por la crisis, muchos españoles van al vidente o al tarotista para que les aclare su futuro. Lo único claro es que el esoterismo hace caja y el fraude crece, según explica Pedro M. Bravo en el diario La Gaceta. Las dificultades económicas están provocando que cada vez sean más los que acuden a videntes y tarotistas para conocer su futuro o atraer la buena suerte. Se calcula que el mercado del esoterismo mueve en España en torno a los 3.000 millones de euros.
A lo largo de la Historia no son pocas las veces que se han contado las idas y venidas de brujas y magos y que aún hoy perduran en la memoria colectiva. Sin embargo, muchos expertos señalan que el inicio del esoterismo moderno, en el que en un porcentaje muy elevado de casos tiende a no ser más que un burdo engaño, empezó en el siglo XIX en Nueva York.
Dos niñas, de apenas 6 y 8 años, consiguieron embaucar durante décadas a muchos norteamericanos asegurando que los fantasmas les hablaban. Hacían preguntas y los espíritus contestaban con golpes allá dónde estaban las dos hermanas; golpes que después se descubrió que hacían ellas mismas sin que nadie se percatara. Les sirvió para hacer de oro a toda su familia y crearon toda una escuela de malhechores que intentan engañar al prójimo basándose en supuestas técnicas esotéricas.
Sin lugar a dudas, lo que parece verdaderamente magia es la forma en que el sector está consiguiendo torear la crisis económica que padecemos el resto de los españoles y, en mayor o menor medida, toda Europa. Desde el comienzo de esta depresión, las cifras del tarot y la videncia no han hecho más que crecer en todo el continente, y más en España, dónde ya tiene una relevancia social importante de por sí.
Se calcula que este mercado mueve tan sólo en nuestro país en torno a los 3.000 millones de euros al año, aunque dar cifras cerradas es muy complicado debido a que la mayor parte de las transacciones se hacen en dinero negro, por lo que nadie tiene constancia de la realidad. De hecho, según algunos estudios, sólo el tarot telefónico manejaría en torno a los 2.000 millones de euros anuales, con lo que el esoterismo de forma global llegaría fácilmente a la cifra antes citada. Tanto es así que se estima que sólo en España hay hasta 100.000 personas dedicadas a este tipo de “trabajos”.
Dinero B
El problema surge porque gran parte de todos esos millones que se mueven en este mundo son en dinero b, por lo que no pagan impuestos y Hacienda, que somos todos, se queda sin su pedazo de tarta –que allí donde puede pillar cacho suele ser bastante grande–. Además, muchos de los trabajadores del sector también lo hacen sin ningún tipo de contrato, puesto que son actividades no declaradas, por lo que vemos cómo aquí se produce un doble engaño al erario público.
Pero no es éste el único problema. Además del fraude propio que se efectúa en muchas ocasiones a la Administración, está también el fraude al propio individuo que acude a este tipo de servicios. Diversos estudios señalan que la inseguridad ante el futuro, provocada sobre todo por la fortísima crisis económica, está haciendo que muchas personas acudan, desesperadas, a aquellos que dicen tener tales artes mágicas o esotéricas para saber cuál será su futuro o, incluso, conseguir costosos remedios para asegurarse la buena suerte. Todo esto, según los psicólogos, supone un alivio, a modo de placebo, ante la incertidumbre de la turbulenta época que estamos viviendo.
Dedicarse a estos menesteres, aunque en la mayor parte de ocasiones hay que tener pocos escrúpulos para saber a ciencia cierta que estás engañando a la gente y te dé igual, suele seruna buena opción de ganar dinero fácil. Esto, en la época de devastadora crisis que estamos viviendo en nuestro país se antoja como una ventaja muy preciada a la hora de ponerse a trabajar. Los expertos señalan que la situación económica está provocando que muchos se aventuren a meterse en este lucrativo negocio, sobre todo por las facilidades que da, pues, aseguran, es muy sencillo: quien quiere creer, va a creer siempre.
El conocido profesor Umberto Eco, en uno de sus libros, asegura que cualquiera puede hacer el experimento acercándose por la calle a alguien –pese a que es mucho más efectivo cuando la otra persona está receptiva y es ella quien acude a ti– y decirle que alguien de su pasado está pensando intensamente en ella.
“¿Hay alguien en el mundo, a no ser un niño, que no haya tenido en el pasado un amor desgraciado, o al menos no suficientemente correspondido? Veréis como vuestro interlocutor será el primero en ayudar y colaborar, diciéndoos que ha identificado a la persona cuyo pensamiento estáis captando con tanta nitidez”, dice el escritor.
Pese a los innumerables intentos por parte de psicólogos, expertos y de la propia Organización de Consumidores y Usuarios por alarmar y advertir del engaño que suelen suponer este tipo de prácticas, lo cierto es que cada vez son más aquellos que confían en que alguien vaya a adivinarles el futuro.
Algunos estudios indican que los jóvenes, sobre todo los adolescentes, y más si son féminas, son quienes más tienden a surtirse de este tipo de servicios, quienes son más proclives a acudir tanto para saber qué será de su futuro, como para conseguir medios que les concedan tener buena suerte.
Caso Marta del Castillo
Pero no son los únicos. Hace unos meses salió a la luz pública que hasta la Policía ha llegado a requerir los trabajados de videntes para resolver según qué casos. La noticia saltó porque los guardias encargados de la investigación del asesinato de Marta del Castillo, ante la desesperación de no encontrar el cuerpo y con la recomendación de agentes de la Ertzaintza,llevaron hasta Sevilla a una vidente vasca para que les ayudara en sus labores.
Venía precedida de haber resueltos exitosamente varios casos en Euskadi y decía conocer el lugar dónde aún estaban los restos mortales de la joven asesinada por Miguel Carcaño. Finalmente, lo único que encontraron en los lugares que fueron señalados por la guipuzcoana de 60 años fueron restos de animales.
Por otro lado, las nuevas tecnologías como Internet o la propia Televisión Digital Terrestre no hacen más que aumentar el alcance de este tipo de fraudes y la facilidad para acceder a ellos. La mayoría de las cadenas en abierto de nuestro país, incluyendo algunas de las más importantes y generalistas, dedican buena parte de su madrugada a estos shows en los que una supuesta vidente recibe llamadas telefónicas y adivina el futuro a quien está al otro lado de la pantalla.
Por supuesto, nada de esto es gratis. Como desde la OCU nos advierten, los números que suelen ser utilizados por este tipo de gabinetes son los que empiezan con 806, en el que el coste de la llamada suele ser muy alto y el beneficio se lo reparten entre la empresa telefónica y la empresa que presta el dudoso servicio. Además, avisan de que cuanto mayor sea la cuarta cifra del número de teléfono, mayor será el coste que nos cobren.
Pero las televisiones no sólo utilizan este tipo de espacios para las madrugadas, sino que, a veces, incluso, los sitúan en los horarios de máxima audiencia. Muy conocido fue el caso de Anne Germain y su programa “Más allá de la vida", en el canal de Mediaset, Telecinco. La vidente británica, desconocida en su país, después de muchos programas en los que los famosos, previo paso por caja, acudían para que Germain reconociera los espíritus que les rodeaban, les hablara de ellos, de su infancia y provocara cataratas de lágrimas en los invitados, se descubrió que todo el espectáculo no era más que eso, un espectáculo, además de un fraude para toda la audiencia.
Un antiguo trabajador del espacio televisivo destapó el pastel publicando en los medios algunos de los informes que se le pasaba tanto a la supuesta vidente como a su equipo, con información personal de los famosos para que, a partir de todo ello, Germain pudiera dar golpes de efecto en el plató. Un nuevo caso de esoterismo que se demuestra fraude, pero que no parece ser más que la punta del iceberg de todo un mercado negro escondido en torno a la magia.