PELIGRO: Nueva Era, Gnósticos y esotéricos

Libro: Jan Van Helsing - Las Sociedades Secretas y su poder en el Siglo XX

Autores: Osho, Pablo Coelho

Documental: Peter Joseph - Zeitgeist

jueves, 26 de junio de 2014

El Papa Francisco advierte que en la Iglesia «nadie va por libre»

Catequesis sobre la importancia de pertenecer a la Iglesia

El Papa advierte que en la Iglesia «nadie va por libre»

«La importancia de pertenecer a la Iglesia». Éste fue el tema elegido por el Santo Padre en la audiencia de hoy, quien continuando con la temática del miércoles anterior, resaltó que la base de la identidad cristiana consiste en formar parte de este Pueblo. Insistió en que a la Iglesia no llegamos solos, »no sólo somos cristianos gracias a otros, sino que únicamente podemos serlo junto con otros. En la Iglesia «nadie va por libre», dijo. 

25/06/14 5:32 PM
(RV/infoCatólica) Catequesis del Papa Francisco en la audiencia de hoy, miércoles 25 de junio:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy hay otro grupo de peregrinos conectados con nosotros en el Aula Pablo VI. Son peregrinos enfermos. Porque con este tiempo, entre el calor y la posibilidad de lluvia, era más prudente que ellos permanecieran allí. Pero ellos están conectados con nosotros a través de una pantalla gigante. Y así, estamos unidos en la misma Audiencia. Y todos nosotros hoy rezaremos especialmente por ellos, por sus enfermedades. Gracias.

En la primera catequesis sobre la Iglesia, el miércoles pasado, comenzamos por la iniciativa de Dios que quiere formar un Pueblo que lleve su bendición a todos los pueblos de la tierra. Empieza con Abraham y luego, con mucha paciencia – y Dios tiene, tiene tanta- con tanta paciencia prepara este Pueblo en la Antigua Alianza hasta que, en Jesucristo, lo constituye como signo e instrumento de la unión de los hombres con Dios y entre nosotros (cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Lumen gentium, 1). Hoy vamos hacer hincapié en la importancia que tiene para el cristiano pertenecer a este Pueblo. Hablaremos de la pertenencia a la Iglesia.

1. Nosotros no estamos aislados y no somos cristianos a título individual, cada uno por su lado, no: ¡nuestra identidad cristiana es pertenencia! Somos cristianos porque nosotros pertenecemos a la Iglesia. Es como un apellido: si el nombre es «Yo soy cristiano», el apellido es: «Yo pertenezco a la Iglesia.» Es muy bello ver que esta pertenencia se expresa también con el nombre que Dios se da a sí mismo. Respondiendo a Moisés, en el maravilloso episodio de la «zarza ardiente» (cf. Ex 3,15), de hecho, se define como el Dios de tus padres, no dice yo soy el Omnipotente, no: yo soy el Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. De este modo,
Él se manifiesta como el Dios que ha establecido una alianza con nuestros padres y se mantiene siempre fiel a su pacto, y nos llama a que entremos en esta relación que nos precede. Esta relación de Dios con su Pueblo nos precede a todos nosotros, viene de aquel tiempo.
2. En este sentido, el pensamiento va primero, con gratitud, a aquellos que nos han precedido y que nos han acogido en la Iglesia. ¡Nadie llega a ser cristiano por sí mismo! ¿Es claro esto? Nadie se hace cristiano por sí mismo. No se hacen cristianos en laboratorio. El cristiano es parte de un Pueblo que viene de lejos. El cristiano pertenece a un Pueblo que se llama Iglesia y esta Iglesia lo hace cristiano el día del Bautismo, se entiende, y luego en el recorrido de la catequesis y tantas cosas. Pero nadie, nadie, se hace cristiano por sí mismo. Si creemos, si sabemos orar, si conocemos al Señor y podemos escuchar su Palabra, si nos sentimos cerca y lo reconocemos en nuestros hermanos, es porque otros, antes que nosotros, han vivido la fe y luego nos la han transmitido, la fe la hemos recibido de nuestros padres, de nuestros antepasados y ellos nos la han enseñado. Si lo pensamos bien, ¿quién sabe cuántos rostros queridos nos pasan ante los ojos, en este momento? Puede ser el rostro de nuestros padres que han pedido el bautismo para nosotros; el de nuestros abuelos o de algún familiar que nos enseñaron a hacer la señal de la cruz y a recitar las primeras oraciones. Yo recuerdo siempre tanto el rostro de la religiosa que me ha enseñado el catecismo y siempre me viene a la mente - está en el cielo seguro, porque es una santa mujer - pero yo la recuerdo siempre y doy gracias a Dios por esta religiosa - o el rostro del párroco, un sacerdote o una religiosa, un catequista, que nos ha transmitido el contenido de la fe y nos ha hecho crecer como cristianos. Pues bien, ésta es la Iglesia: es una gran familia, en la que se nos recibe y se aprende a vivir como creyentes y discípulos del Señor Jesús.
3. Este camino lo podemos vivir no solamente gracias a otras personas, sino junto a otras personas. En la Iglesia no existe el «hazlo tú solo», no existen «jugadores libres». ¡Cuántas veces el Papa Benedicto ha descrito la Iglesia como un «nosotros» eclesial! A veces sucede que escuchamos a alguien decir: «yo creo en Dios, creo en Jesús, pero la Iglesia no me interesa». ¿Cuántas veces hemos escuchado esto? Y esto no está bien. Existe quién considera que puede tener una relación personal directa, inmediata con Jesucristo fuera de la comunión y de la mediación de la Iglesia. Son tentaciones peligrosas y dañinas. Son, como decía Pablo VI, dicotomías absurdas. Es verdad que caminar juntos es difícil y a veces puede resultar fatigoso: puede suceder que algún hermano o alguna hermana nos haga problema o nos de escándalo. Pero el Señor ha confiado su mensaje de salvación a personas humanas, a todos nosotros, a testigos; y es en nuestros hermanos y en nuestras hermanas, con sus virtudes y sus límites, que viene a nosotros y se hace reconocer. Y esto significa pertenecer a la Iglesia. Recuérdenlo bien: ser cristianos significa pertenencia a la Iglesia. El nombre es «cristiano», el apellido es «pertenencia a la Iglesia».

Queridos amigos, pidamos al Señor, por intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia, la gracia de no caer jamás en la tentación de pensar que se puede prescindir de los otros, de poder prescindir de la Iglesia, de podernos salvar solos, de ser cristianos de laboratorio. Al contrario, no se puede amar a Dios sin amar a los hermanos; no se puede amar a Dios fuera de la Iglesia; no se puede estar en comunión con Dios sin estar en comunión con la Iglesia; y no podemos ser buenos cristianos sino junto a todos los que tratan de seguir al Señor Jesús, como un único Pueblo, un único cuerpo y esto es la Iglesia. Gracias.

Texto extraido de: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=21217

miércoles, 25 de junio de 2014

Monseñor José Ignacio Munilla responde a Ararteko (Defensor del Pueblo en el País Vasco) sobre el aborto

¡Ya es madre!

La vida en el seno materno no es considerada como vida humana hasta que no forme parte de nuestras aspiraciones. ¡Es el colmo del relativismo!
24/06/14 4:39 PM
El título elegido por Julia Hernández, Adjunta al Ararteko (Defensor del Pueblo en el País Vasco), para su artículo «Quiero ser madre, o no» (21.06.14), no deja lugar a dudas sobre la tesis central de su alegato pro abortista: ¡La maternidad es una elección subjetiva! Según la Adjunta al Ararteko, no es de recibo una regulación que pretenda proteger la vida del ‘nasciturus’, porque obligaría a la mujer a convertirse en madre contra su propia voluntad.

Pero, ¿es posible que se le escape a alguien la falacia que se esconde tras la tesis de que «a nadie se le puede obligar a ser madre»?... Obviamente, en el caso que nos ocupa, la mujer embarazada ya es madre. Ahora, de lo que se trata, es de si cabe invocar un supuesto derecho a acabar con la vida de su hijo. Dice el refrán que «la realidad es muy tozuda», hasta el punto de que es imposible realizar un correcto discernimiento, sin partir de ella: ¡El niño ya está ahí! ¡La mujer ya es madre!… El aborto libre no permite elegir entre ser o no ser madre, sino entre ser madre de un hijo vivo o de un hijo muerto. Y la única forma de ocultar esta realidad, es seguir la estrategia del avestruz, escondiendo la cabeza debajo de la tierra.

Por lo demás, supongo que nadie se atreverá a defender abiertamente la tesis de que la maternidad comienza en el parto, porque, entre otras cosas, tendría que vérselas con su propia madre… ¿Quién de nosotros no le ha escuchado a su madre el relato sobre cómo transcurrió «su» embarazo, con frecuencia, lleno de detalles emocionantes?

El problema de fondo, a mi modo de ver, estriba en que nuestra cultura ha endiosado el deseo subjetivo del individuo, hasta el punto de convertirlo en ideología. Nuestra relación con la realidad, en no pocos casos, es semejante a la manipulación del barro o de la plastilina. La realidad no es aceptada, sino que es subordinada al propio deseo: La vida en el seno materno no es considerada como vida humana hasta que no forme parte de nuestras aspiraciones. ¡Es el colmo del relativismo! Y es que, el olvido de nuestra vocación social y comunitaria, orientada a la búsqueda del bien común, ha hecho que la «ideología del deseo» se convierta en el dogma supremo del postmodernismo. ¡El propio deseo es dios, por encima de toda racionalidad! Para explicar el origen de esta gran distorsión de la realidad, decía Gilles Lipovetsky, filósofo y sociólogo francés: «Con Nietzsche ha entrado en Occidente una mentalidad que desprecia la abnegación y estimula sistemáticamente los deseos inmediatos».

Por lo demás, y más allá de las precedentes reflexiones éticas, considero necesario recordar que la finalidad de la institución del Ararteko, es la de defender el conjunto de los derechos de todos los individuos en el País Vasco, tal y como son reconocidos en nuestro marco jurídico. Por ello, pienso que esta Institución no puede dejar en el olvido la sentencia del Tribunal Constitucional de 1985, en la que se reconocía el deber de tutelar el derecho a la vida del ‘nasciturus’. Dicho de otro modo: al Ararteko también le corresponde defender los derechos de los no nacidos, aunque todavía no puedan votar, ni tengan carnet de identidad.

En el citado artículo de la Adjunta al Ararteko, podemos leer la siguiente frase: «El Estado, en cualquier caso y lugar, ha de procurar que todo ser humano NACIDO tenga las mejores condiciones de vida». Pero… ¿de dónde se ha colado en la frase el término «NACIDO»? En el artículo tercero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ciertamente, se dice otra cosa: «Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona». Afortunadamente, en aquella declaración de la ONU de 1948, todavía no se había introducido furtivamente la condición de tener que ser un individuo NACIDO, para poder ser receptor de los derechos humanos.

Tengo muy claro que estamos en un estado aconfesional. Pero, obviamente, en un estado aconfesional y democrático, todos podemos –y debemos– participar en el debate social; en este caso, en el debate sobre el aborto. Sin embargo, me parece importante subrayar que los argumentos que he utilizado en este artículo, no son específicamente religiosos. La Adjunta de Ararteko argumenta en su artículo que hay católicos que se manifiestan a favor del aborto. Se olvida de añadir que también hay agnósticos que son defensores de la defensa de la vida del no nacido. Por ello, se equivocan de forma radical quienes acusan a la Iglesia de querer imponer unos valores católicos a toda la sociedad. El reconocimiento de la dignidad de la vida humana no es un valor exclusivamente religioso, sino que debería ser el suelo ético común de una sociedad plural en la que hay sitio para todos.

Por otra parte, la Iglesia no tiene la pretensión de representar al conjunto de la ciudadanía, al contrario de la institución del Ararteko. Y por ello, me atrevo a solicitar a esta Institución –que debiera ser de todos los vascos–, que no tome partido ideológico por el feminismo radical. Solo así podrá cumplir con su vocación de abanderar la defensa de los derechos de todos los vascos y vascas… ¡También de los no nacidos!

+ José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián

Texto extraido de: http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=21197

jueves, 19 de junio de 2014

Juan Claudio Sanahúja - Entrevista sobre el Nuevo Orden Mundial

El fundador de Noticias Globales, Juan Claudio Sanahúja, desvela en esta entrevista concedida a Infovaticana las claves para entender los objetivos del Nuevo Orden Mundial y las verdaderas pretensiones de la ONU.


Noticias Globales es una referencia para entender más allá lo que ocurre a nivel mundial. ¿Cómo nació la iniciativa?
Noticias Globales nació en 1998. Hacía falta informar: no se conocía el mecanismo interno de la ONU; se confundían, por ejemplo, las asambleas generales o las conferencias internacionales, con las reuniones de comisiones. Nosotros teníamos mucha información y comenzamos.

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A la información del boletín, le añadimos los libros: El Gran Desafío. La Cultura de la Vida contra la Cultura de la Muerte, anterior a comenzar con el boletín; El Desarrollo Sustentable. La Nueva Ética Internacional; y Poder Global y religión universal. Ahora, está por salir una edición corregida y aumentada de El Gran Desafío.

ÉTICA SIN DIOS

Una de las insistencias de la modernidad es la gran ética laica mundial ¿Es posible una ética sin Dios?
Es imposible que sin Dios se pueda edificar una ética sólida, la ética hace referencia a unos principios transcendentes y estos principios sólo pueden provenir de Dios. Hay intentos de edificar “éticas laicas”, pero todos estos proyectos están al servicio de ideologías neo-paganas, son fácilmente rebatibles, aunque con el apoyo de los medios de comunicación parezcan imponerse, terminan por caer dejando un tendal de personas desvalidas, a la deriva, que buscan creer en algo.

¿Es compatible el respeto a los principios no negociables sin una cosmovisión cristiana?
No es imposible, pero sí es muy difícil. Tiene que haber por detrás siempre una cosmovisión trascendente. Yo diría que los principios no negociables, son fruto de una visión judeo-cristiana.

ESTERILIDAD

¿Qué buscan los neo-malthusianos en realidad? ¿Podríamos decir que la palabra que sintetiza los esfuerzos de la ONU es “esterilidad”?
La Organización Mundial de la Salud estableció, a principios de los 90 cuando se presentó el nuevo paradigma de la salud, que el ciudadano del nuevo orden mundial es el adulto sano y productivo. Los que son o puedan llegar a ser sanos y productivos, son los únicos que tienen derechos humanos. A todos los que no alcancen ese estándar hay que dejarlos al margen de la historia, evitar que nazcan; y si nacen, no invertir en su bienestar ni un céntimo. Desde ese punto de vista se podría decir que los esfuerzos de la ONU se pueden sintetizar en la palabra “esterilidad” o, mejor, “esterilidad selectiva”.

¿Hasta qué punto la incorporación de la mujer a la vida profesional forma parte de esa estrategia mundialista de esterilidad?
Esto es evidente. Desde la Conferencia de Dacca, en 1969, figura en los planes de la International Planned Parenthood Federation, a propuesta del presidente del Population Council, Dr. Berelson.
En concreto, las conclusiones de esa conferencia dicen: “alterar la imagen de la familia, volcando a las mujeres al mercado laboral”. Por supuesto, que también en esas conclusiones figura “el alentar la homosexualidad”. Llevan casi 50 años trabajando con esos objetivos

Habla usted mucho del ecologismo. ¿Cuál es la amenaza del ecologismo en la antropología modernista?
Para la ONU y otras organizaciones, el ecologismo es un buen sucedáneo. Por ejemplo, no se le puede decir a la gente que no existen los 10 Mandamientos sin sustituirlos por algo. Con la presión de los medios de comunicación pueden inculcarle que una persona que cuida de no arrojar papeles en la calle, diferencia la basura o se alimenta de determinada manera se hace solidaria con el mundo, con las generaciones futuras, en definitiva, que está cuidando la Tierra, que en su lenguaje quiere decir está justificado. Y así, la tierra ocupa el lugar de Dios.

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No quiero decir que no tenga importancia cuidar el mundo en el que vivimos. Tiene importancia. Pero primero están los Mandamientos de la Ley de Dios.

GOBIERNO MUNDIAL

¿Existe un plan de gobierno mundial? ¿La masonería es activa en este tema?
Los planes de gobierno mundial, en los que la masonería tiene un papel importante, vienen desde finales de la Primera Guerra Mundial o quizás de poco antes.

¿Cuál es el papel del sionismo internacional en ese plan?
En esos planes se integran una cantidad enorme de lo que se puede llamar mesas de consenso, el sionismo puede influir en alguna ellas.
Precisamente, yo me fijaría en las redes de organizaciones no-gubernamentales que marcan la agenda de la ONU, y por ejemplo, en el Club de Madrid, el Club de Budapest, el grupo The Elders, las mesas de consenso relacionadas con la Carta de la Tierra, el grupo Bilderberger, la organización multireligiosa Religiones para la Paz, y la United Relgions Iniciative, el Foro sobre el Estado del Mundo, la Comisión de Gobernabilidad Global, y por supuesto, el Consejo de Relaciones Exteriores, la Unión Internacional de Parlamentarios, y podríamos seguir.
En todas tiene un papel importante la masonería, alguna de estas organizaciones son más dialogantes que otras, pero todas tienen la misma finalidad: concentrar el poder en pocas manos aboliendo las soberanías nacionales e instrumentalizar las religiones, es decir, ponerlas al servicio de sus propios dictados.

¿Cree que hay ingenuidad o “candidez” entre los católicos sobre lo que representa la ONU?
Se lo respondo citando a Mons. Luigi Negri, Arzobispo de Ferrara: Amplísimos sectores católicos están minados por “demasiado irenismo que los atraviesa desde hace décadas, por el cual la preocupación fundamental no es nuestra identidad sino el diálogo a toda costa, estar de acuerdo con las posiciones más distantes.
Este respeto de la diversidad de las posiciones culturales y religiosas, sostenido por la idea de una sustancial equivalencia entre las diversas posiciones y religiones, es el que hace perder al catolicismo su absoluta especificidad. Un irenismo, un aperturismo, una voluntad de diálogo a toda costa, que es recompensada de la única manera en que el poder humano recompensa siempre estas desordenadas actitudes de compromiso: el desprecio y la violencia”.
Por eso, el peligro está en la situación interna de la Iglesia y no fuera. Hace mucho tiempo, le oí decir a San Josemaría Escrivá, “si el mundo está en tinieblas es porque la Iglesia ha dejado de ser luz”.
Hay una exagerada búsqueda de “signos de los tiempos”, generalmente contrarios a la doctrina católica. En lugar de procurar la conversión de las personas, de uno en uno, pretenden que la doctrina se adapte a esas situaciones, a veces lamentables, como el caso de los divorciados vueltos a casar. No digamos nada de los homosexuales, que parecerían intocables.
De modo acrítico se acepta cualquier cuestión como verdadera: las supuestas cifras catastrofistas de los ecologistas; las falsedades sobre el número de muertes por aborto; o sobre el contagio de SIDA. Lo que lleva, también acríticamente, a hacer causa común detrás de metas inicuas como son los Objetivos del Milenio para el Desarrollo y la futura agenda para el desarrollo sustentable o sostenible.

Esa estrategia mundialista, ¿tiene aliados dentro de la Iglesia Católica?
Sí, de una u otra manera. Hay en la Iglesia infiltrados y hay “tontos útiles”.

 Hay cierta preocupación entre algunos cardenales por la exposición que Walter Kasper hizo en el consistorio de febrero. ¿Cree que la Iglesia acabará dando la comunión a los divorciados vueltos a casar por lo civil?
No creo que la Iglesia llegue a autorizar la comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente. Si lo hace, dejaría de ser la Iglesia de Jesucristo.
El Catecismo de la Iglesia Católica es muy claro: “Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación, y por la misma razón no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliación mediante el sacramento de la penitencia no puede ser concedida más que aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia”, (n. 1650)

LOBBY HOMOSEXUAL

Decía usted que el lobby gay trata de incluir en España sus postulados en la asignatura de religión… ¿Cree usted que hay una importante presencia del lobby gay en la Iglesia en España? ¿Y en la Santa Sede?
Al lobby gay lo hemos dejado crecer, en gran parte, nosotros. Me remito a la respuesta que di a la pregunta sobre la ingenuidad de los católicos. Es inaudito que hoy, en muchos ambientes, no se pueda decir que la homosexualidad es una tendencia “objetivamente desordenada”, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el n°2358. Y prácticamente se ocultan los documentos de la Iglesia que comienzan con la Declaración Persona Humana de 1975, bajo el pontificado de Pablo VI, en adelante.
A la vez, se relajó la disciplina eclesiástica. Ciertas jerarquías católicas dejaron que personas con esa tendencia se ordenaran sacerdotes o accedieran a cargos de cierta responsabilidad en la estructura eclesial, en la catequesis, en los colegios católicos, etc. Y así, se fue extendiendo una especie de mala tolerancia, de falsa caridad, que nos ha llevado a la situación actual.
Por supuesto, que además existe la presión exterior a la Iglesia para aceptar ese tipo de comportamientos. El cardenal Ratzinger lo advertía en 1995, diciendo que había grupos de presión que pretendían cambiar la opinión pública para que la homosexualidad fuera considerada una forma normal de sexualidad y, a la vez, exigían que la Iglesia revirtiera su juicio sobre ella. Esos grupos, decía el cardenal, acusan de discriminación a todos los que no estuvieran de acuerdo con ellos.

En España pedían prisión para el Cardenal Sebastián por recordar que la homosexualidad es una enfermedad. ¿Hay esperanza? ¿Qué nos depara el futuro a los católicos?
Personalmente aconsejo leer, meditándolo con frecuencia en número 675 del Catecismo de la Iglesia Católica, en el que se habla de la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo. “Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el ‘misterio de iniquidad’ bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad”. No digo que estemos en vísperas de la segunda venida de Cristo, pero este texto ayuda a ubicarse; ayuda a pensar que no estamos destinados para lo que los hombres llaman éxito o para ser aclamados por las multitudes.
Nuestro triunfo es otro, es unirnos a la Cruz de Cristo, configurarnos con El, y después de la muerte, llegar al Cielo. Nuestra esperanza está en la Cruz y la Resurrección.
JCS con JPII 2001

*Juan Claudio Sanahuja nació en Buenos Aires en 1947. Estudió Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. Cursó estudios de Teología en Roma, y obtuvo el grado de Doctor en Teología en la Universidad de Navarra en 1973. Fue ordenado sacerdote en 1972 y pertenece al clero de la Prelatura del Opus Dei. Es profesor del Studium Generale de la Prelatura del Opus Dei en Argentina.
En enero de 2011, Benedicto XVI le otorgó el título de Capellán de Su Santidad, por su trabajo en favor de la vida y la familia, al que se dedica desde hace más de treinta años.
Es autor de El Gran Desafío: la Cultura de la Vida contra la Cultura de la Muerte, El Desarrollo Sustentable. La nueva ética internacional y Poder Global y religión universal, y de otros cinco libros en colaboración con varios autores.
Desde 1998 edita por correo electrónico el boletín Noticias Globales, que provee material de investigación sobre políticas relacionadas con la vida humana y la familia, y desde 2001 comenzó por el mismo medio, el servicio Notivida, dedicado a los mismos temas, pero enfocado a Argentina.
Miembro correspondiente de la Pontificia Academia Pro-Vita (1998-2011). Es Asesor Eclesiástico de la Fundación Nueva Cristiandad y Vice-asesor del Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires. Ha colaborado en distintos emprendimientos del Pontificio Consejo para la Familia.

 enlace: http://www.infovaticana.com/entrevista-juan-claudio-sanahuja/

viernes, 23 de mayo de 2014

Sor María Jesús de Ágreda, la Dama Azul que evangelizó Nuevo México




En 1622, una expedición de 26 franciscanos dirigida por fray Alonso de Benavides se adentró en el territorio de Nuevo México para llevar el Evangelio a apaches, navajos, comanches, xumanas... Esperaban encontrar la hostilidad que ya le había costado la vida a otros religiosos, y sin embargo se vieron recibidos "con grandes demostraciones de devoción y alegría, y hallaron a los indios tan bien catequizados que, sin otra instrucción, pudieron bautizarlos", cuenta fray José Jiménez Samaniego, general de la orden años después de los hechos.

Ya estaban evangelizados
Habían sido enseñados por una misteriosa Dama Azul (alusión a su hábito), quien siguió haciéndolo durante años y a quien, con el tiempo, los frailes terminaron identificando como Sor María Jesús de Ágreda (1602-1665), ya bien conocida en España por su santidad de vida y sus penitencias, éxtasis y levitaciones. Dos años antes había profesado en el convento de Ágreda (Soria), del que en 1627 fue nombrada priora.

Cuando, en la iglesita de Isleta, los frailes mostraron a los indios diversos retratos de monjas, todos sin excepción señalaron espontáneamente a Sor María como "la mujer joven y hermosa vestida de azul que les había hablado de Dios".

Una bilocación investigada a fondo
El caso es que la monja, que allí nació y murió, jamás salió de su pueblo ni del claustro en el que había entrado a los dieciséis años cuando ella y toda su familia se constituyeron en congregación franciscana por directa petición divina a la madre de familia.

Ante la patente sobrenaturalidad de la bilocación, pues, el padre Benavides informó a sus superiores en México y el rey Felipe IV, y en 1630 se trasladó a España para conocer a la religiosa y conminarla bajo juramento a decir la verdad. Ella le confirmó que, efectivamente, era llevada por ángeles a países para ella desconocidos a predicar a Jesucristo entre paganos e idólatras y explicarles cómo llegar hasta los sacerdotes que pudiesen bautizarles. Todo ello, sin desatender su vida y obligaciones conventuales, en uno de los casos de bilocación más asombrosos en la historia de las experiencias místicas.

Pero la bilocación de Sor María Jesús de Ágreda, que le concedió Dios precisamente para evangelizar, no la usó solamente en el Nuevo Mundo. En 1626 convirtió a un mahometano encarcelado en Pamplona a quien predicó en su celda rogándole se bautizase. Cuando el musulmán llegó a Ágreda, trasladado por su señor, pidió el primer sacramento y explicó que una misteriosa monja le había introducido en los misterios de la fe. Para comprobar la veracidad de la historia llegó a hacerse, ante notario, una "rueda de monjas", y tres -entre ellas Sor María Jesús- descubrieron su rostro para que señalase a su visitadora, lo cual hizo sin dudarlo en cuanto la vio.

La Inquisición le abrió un proceso en Logroño en 1635 que en diferentes fases duró quince años y se saldó declarándola inocente.

Consejera de Felipe IV
Luego comenzó su largo periodo de relación epistolar con Felipe IV. En 1643, el monarca (a quien la crisis política de 1640 en Portugal y Cataluña había dejado sin su apoyo y valido de la primera parte del reinado, el conde-duque de Olivares), se hallaba dubitativo ante la orientación que imprimir al reino. Visitó a sor María Jesús de Ágreda en el convento.

"Me siento viejo y de poco provecho", le confió, y tras unas horas de trato le rogó que continuaran sus conversaciones por carta. La monja se convirtió en consejera no sólo espiritual, sino también política, del monarca. Aportaba a muchas de las cuestiones que éste sometía a su consideración un gran espíritu de prudencia y sentido común.

Se considera, por ejemplo, que su consejo de buscar la paz en el interior y en el exterior animó al rey a respetar la identidad política de Aragón para resolver el conflicto catalán, y a firmar la Paz de Westfalia en 1648 y la Paz de los Pirineos en 1659 para concluir con la sangría de las guerras europeas.

La Virgen María, mística ciudad de Dios

Y era, además, una gran escritora. Acaba de publicarse una edición asequible de una obra que ha conocido ya 173 ediciones en diez idiomas y figura entre las más importantes piezas de la literatura mística española ("poema teológico", lo han llamado)... o de la literatura española, a secas. La Mística ciudad de Dios (Gaudete) de Sor María Jesús de Ágreda, que se publicó póstumamente y fue popularísima durante siglos, llevaba un tiempo ausente de las estanterías y merecía el impulso que le han ofrecido sus editores, convencidos de que "el contenido de esta obra cumbre de la literatura cristiana es injustamente desconocido hoy por el pueblo de Dios".

En particular, señala el director de Gaudete, José Antonio Ullate Fabo, por su estilo, "equilibrado psicológicamente y rigurosamente teológico", y porque, "lejos de melifluos y empalagosos ensimismamientos sentimentales", la lectura de esta religiosa, cuyo proceso de beatificación se abrió a los pocos años de su muerte, "produce serenidad por la firmeza teológica de la priora concepcionista, por su sentido común y su intimidad con Dios y con la Virgen Santísima".

A ella precisamente (Vida de la Virgen María), desde la Inmaculada Concepción hasta la Encarnación del Verbo -quince años, afirma la religiosa siguiendo la tradición clásica-, está consagrado el primero de los siete libritos que componen la Mística ciudad de Dios. Todos, escritos en un espíritu de reverencia al Altísimo, doctrina de la cual -como le transmitió la Madre de Dios- "el mundo está muy necesitado de esta doctrina, porque no sabe ni tiene debida reverencia al Señor omnipotente; y por esta ignorancia, la audacia de los mortales provoca a la rectitud de Su justicia para afligirlos y oprimirlos y están poseídos de su olvido y oscurecidos con sus tinieblas, sin saber busca el remedio ni atinar con la luz; y esto les viene por faltarles el temor y reverencia que debían temer".
El cuerpo incorrupto de Sor María Jesús de Ágreda se conserva en la iglesia de las concepcionistas de la localidad soriana.




enlace: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=30645

martes, 20 de mayo de 2014

Nuevo Orden Mundial - Martín Lozano (1996) libro

 
Martín Lozano
(Alba Longa Editorial, 1996).
 
 
Alexis de Tocqueville 
"Los grandes bandidajes solamente pueden darse en naciones democráticas 
en las que el gobierno está concentrado en pocas manos"
James P.Warburg 
"Guste o no, tendremos un Gobierno Mundial.
La única cuestión es si será por concesión o por imposición"
Agustín de Hipona 
"Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de criminales a gran escala? Y esas bandas ¿qué son sino reinos en pequeño? Son un grupo de hombres, se rigen por un jefe, se comprometen en pacto mutuo, reparten el botín según la ley por ellos aceptada. Supongamos que a esta cuadrilla se le van sumando nuevos grupos de bandidos y llega a crecer hasta ocupar posiciones, establecer cuarteles, tomar ciudades y someter pueblos. Abiertamente se autodenominan entonces reino, título que a todas luces les confiere no la ambición depuesta, sino la impunidad lograda. Con toda profundidad le respondió al célebre Alejandro un pirata caido prisionero, cuando el rey en persona le preguntó: ¿qué te parece tener el mar sometido a pillaje? Lo mismo que a tí, le respondió, el tener al mundo entero. Solamente que a mí, que trabajo en una ruin galera, me llaman bandido, y a tí, por hacerlo con toda una flota, te llaman emperador" 
Martín Lozano
(Alba Longa Editorial, 1996).
ÍNDICE

jueves, 15 de mayo de 2014

La Iglesia pronunciandose sobre el Satanismo

 

¿Qué dice la Iglesia sobre el satanismo?

Asociarse a Satanás no puede traer consigo otra cosa que unirse a su acción destructora de la felicidad del hombre

11.05.2014
Luis Santamaría
Ante el anuncio de una “misa negra” convocada por el Templo Satánico en la Universidad de Harvard, la Archidiócesis de Boston (EE.UU.) ha expresado su tristeza y su fuerte oposición. Muchos se preguntan: ¿qué dice la Iglesia sobre la adoración demoníaca? Y, yendo a los principios, ¿de verdad existe el Diablo según la fe cristiana, o es sólo un símbolo o metáfora del mal?

Satanás, un ser personal

La Biblia afirma la existencia del Demonio. Son muchos los lugares de la Sagrada Escritura en los que aparece como un ser personal que tienta al ser humano, como enemigo de su felicidad, porque es por naturaleza opuesto a Dios. En los evangelios es una figura importante, y se observa la acción de Jesús exorcizando (expulsando demonios) y venciendo su poder. Lo llama “padre de la mentira” y “homicida desde el principio” (Jn 8, 44). En las tentaciones le dice claramente que sólo a Dios se debe adorar, aunque Satanás pretenda ese culto por parte del hombre (Mt 4, 10). La doctrina de la Iglesia lo ha afirmado desde siempre, y esta convicción aparece también en la liturgia, además de existir el ministerio del exorcista. Los diablos son ángeles creados buenos por Dios, pero que lo rechazaron en el uso de su libertad (caída). Su elección rebelde es irrevocable, y desde entonces intentan seducir al hombre (Catecismo de la Iglesia Católica 391-395, 538-540).

El Papa Francisco ha sorprendido a muchos por sus repetidas alusiones al Diablo en sus intervenciones, sobre todo en la predicación de la Misa que preside a diario. El 11 de octubre de 2013 dijo con claridad: “por favor, no hagamos tratos con el demonio”. Y recordó: “La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia acaba también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio”. Siguiendo las palabras de Jesús en el evangelio, exhortó a los fieles a “velar, velar contra el engaño, contra la seducción del maligno”. Y terminó subrayando que Cristo “ha venido a luchar por nuestra salvación, Él ha vencido al demonio”.

El culto demoníaco, una forma de idolatría

La fe en el Dios único, tanto en el cristianismo como en los demás cultos monoteístas, excluye la adoración de otros seres o cosas que no sean Él. En la Biblia son abundantes las referencias negativas a la idolatría, ya que los ídolos acaban exigiendo la sangre de los hombres, mientras que el Dios verdadero se ha encarnado y ha derramado su propia sangre para salvar a los hombres. Al establecer su alianza con el pueblo elegido, Dios exige exclusividad de culto en una relación de amor única, Él es el único Señor de su pueblo (Dt 6, 13-16).

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que la idolatría “es una tentación constante de la fe” que “consiste en divinizar lo que no es Dios”. Por eso, hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc.” (n. 2113). La enseñanza católica también rechaza “el recurso a Satán o a los demonios” como forma de adivinación, ya que cualquier forma que tome ésta no deja de ser “un deseo de grajearse la protección de poderes ocultos” (nn. 2116-2117).

¿Cuál es la relación entre Satanás y el ocultismo?

Entrevistado en 1999 sobre este tema, el cardenal Joseph Ratzinger dijo a la revista 30 Giorni que “sin el demonio, que provoca estas perversiones de la creación, no podría existir todo este mundo del ocultismo y de la magia”. ¿Y cómo actúa Satanás en este medio? “Se ofrece una entidad aparentemente divina que nos inspira sobrenaturalidad. En cambio, no son más que una parodia de lo divino. Poderes, pero poderes en decadencia, simples ironías contra Dios”. Así, el llamado padre de la mentira ejerce como tal en la acción mágica y ocultista, ya que en estos fenómenos “encontramos realmente la mentira en su más alto estado de pureza”, al creer el hombre que domina el mundo de esta manera, cayendo finalmente en la autodestrucción.

Las palabras críticas de Ratzinger a este respecto son tajantes, expresando una profunda convicción creyente: “pongamos que una persona entre a formar parte de una secta o de un grupo mágico. Se convertirá en un esclavo no sólo del grupo –que de por sí ya sería grave por lo que comporta de alienación total de la persona la pertenencia a estas sectas–,  sino que será esclavo de la realidad que se encuentra detrás del grupo, esto es, una realidad realmente diabólica. Y de esta manera el hombre se dirigirá hacia una autodestrucción siempre más profunda, peor que la de las drogas”.

¿Qué piensa la Iglesia sobre los cultos satánicos?

Hay que partir de la afirmación que hace la fe católica de que “toda la vida humana, la individual y la colectiva, se presenta como lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas” (Gaudium et spes 13). Ya en el rito del bautismo de niños (o en el caso de la iniciación cristiana de los adultos, en algunos momentos del proceso previo) se unge con el óleo de los catecúmenos y se exorciza para preparar a la persona para la lucha contra el mal.

Pero, yendo a lo concreto de la adoración del Diablo, podemos citar a San Cirilo de Jerusalén, que en sus catequesis bautismales señala, al hablar sobre las diversas formas de idolatría, que “también han sido adorados la serpiente y el dragón, émulos de aquel que nos arrojó del paraíso, mientras el que creó el paraíso ha sido despreciado” (Catequesis VI, 10). En el fondo, cualquier forma de culto satánico es una opción por el Diablo frente a la fe en Dios, algo que aparta radicalmente al ser humano de la comunión con quien lo ha creado y lo quiere salvar. Además, se está poniendo en el lugar de Dios a una criatura, que no puede ponerse –como algunos pretenden– en igualdad de condiciones con Él, como si fueran dos principios equiparables del bien y del mal.

Asociarse a Satanás no puede traer consigo otra cosa que unirse a su acción destructora de la felicidad del hombre. Él sólo quiere su perdición, y si de Dios sólo pueden venirnos bendiciones, del ángel rebelde sólo podemos esperar maldiciones, a pesar de todas sus promesas de vida feliz, emponzoñadas por la mentira, tal como fue desde el principio: “¿cómo es que Dios os ha prohibido comer de este árbol?... No moriréis… Seréis como dioses” (Gn 3, 1-5). Como afirmaba en 1997 Angelo Scola en L’Osservatore Romano, cuando hablamos del satanismo “no nos encontramos frente a una simple debilidad humana, sino frente a una opción libre y radical contra Dios, que debe ser considerada, en su aspecto objetivo, como pecado mortal”.

Sacrilegios y posesiones

Tampoco podemos olvidar que en muchos casos los ritos satánicos suponen una parodia o imitación a la inversa de la Misa (y de ahí sus denominaciones de “misa negra” o “misa roja”), e incluyen en ocasiones la profanación del sacramento de la Eucaristía. Un sacrilegio que atenta contra lo más sagrado que tiene la Iglesia, que es el mismo Cristo presente en las especies sacramentales. Según el Código de Derecho Canónico, quien se lleva el Cuerpo de Cristo con una finalidad sacrílega, “incurre en excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica” (c. 1367).

Un tema importante es la posición en la que queda la persona que toma parte en cualquier forma de rito satánico, ya que se ha sometido al Diablo de forma cultual (ya sea con la convicción de que adora a un ser personal, ya sea con una mentalidad simbólica). De esta forma, los practicantes del satanismo son más propensos a la acción directa, extraordinaria y dañina del Maligno, en un arco que va desde las influencias y vejaciones hasta el fenómeno de la posesión en su extremo más grave. Ante estas situaciones, la Iglesia propone como remedio ordinario la vida sacramental, la caridad y el testimonio apostólico, y como remedio extraordinario el exorcismo, con la convicción de que Cristo ha vencido a Satanás para siempre.
 
http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/%2Fes%2Freligion%2Farticulo%2Fque-dice-la-iglesia-sobre-el-satanismo-5818235983233024

domingo, 11 de mayo de 2014

La Nueva Era aprovecha la maternidad y el parto para la captación de mujeres

A las 9:52 AM, por Luis Santamaría
Categorías : Nueva Era
Los grupos espirituales y terapias alternativas de la Nueva Era han encontrado en el terreno de la maternidad un nuevo mercado a explotar, entrando de lleno en el terreno sanitario a la vez que en el humano y espiritual, a través de la psicología. La Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) está recibiendo diversas consultas e informaciones de madres preocupadas por este tema.
La defensa de la lactancia materna y del parto natural, debido a sus grandes beneficios comprobados, se ha convertido en el sector favorito tanto de terapeutas como de profesionales de la salud o psicología de la rama holística. Los grupos de apoyo a la maternidad, formaciones, charlas y talleres para madres son su objetivo principal y los diferentes portales de internet, el medio de difusión más utilizado al ser la fuente de información popular más consultada sobre embarazo, parto y crianza de los hijos.

Un momento vital para la captación
La sencilla razón por la que siempre ha sido la maternidad una de las etapas donde la Nueva Era fijó su atención desde el principio, es que supone un gran cambio a nivel personal en el que las emociones están a flor de piel, la salud y bienestar de los hijos preocupan a todas las mujeres, y todo momento de cambio vital a nivel profundo favorece la adopción de nuevas conductas.
La atención sanitaria de mujeres y niños desde el embarazo, tratándose de un proceso fisiológico normal, ha pasado a ser la puerta de entrada para homogeneizar las impresiones sobre el concepto de salud, enfermedad y espiritualidad centradas en el inicio de la vida del ser humano. La Nueva Era siempre encontró en la infancia el elemento clave por ser los niños portadores de mensajes espirituales y puente entre la realidad del mundo hoy y el Nuevo Paradigma del mañana, sustituyendo así la denominación clásica hasta ahora, comúnmente conocida, como Nueva Era.
Aunque el concepto es el mismo, la terminología parece haber evolucionado para dejar de ser asociada con grupos percibidos como sectarios, pero acaba por definir la misma realidad, abriéndose paso entre la confusión y haciendo uso de terminología científica sobre posibles perjuicios neurológicos o celulares, psicológicos y físicos para la madre o el bebé, ya originados en el momento de la preconcepción.
Normalmente, los representantes de estas corrientes dicen que estos perjuicios están relacionados con la infancia de sus progenitores. Y señalan, como origen de los males en el mundo, la inconsciencia social sobre los verdaderos valores espirituales. Se valen para ello de la emotividad propiciada por el cambio hormonal durante el embarazo, puerperio y periodo de lactancia y los cambios que se producen en la vida de la mujer al convertirse en madre.

Un cambio radical de valores
La importancia del factor psicológico para el desarrollo favorable del parto juega a su favor y la excesiva enfatización de mensajes negativos provocan, en mayor o menor medida, una ruptura defensiva con el sistema sanitario convencional, la familia y entorno cercano como fuentes de apoyo tradicional en sustitución de otros, estrechamente relacionados y proporcionados desde esta corriente introducida en el terreno sanitario y la psicología, crecimiento y desarrollo personal.
Auguran catástrofes físicas y psicológicas para sus hijos o para la madre y proporcionan nuevas alternativas beneficiosas a su alcance para cumplir el objetivo de una nueva generación de niños concebidos, nacidos, criados y educados “de otro modo” dentro de la doctrina de la Nueva Era.
Si bien es cierto que la atención y el buen trato a los niños y a las mujeres durante su etapa reproductiva debe ser cuidada, con delicadeza y dedicación, tanto por parte del sistema sanitario como de la sociedad en general y que la lactancia materna debe ser protegida por sus grandes beneficios para madre y bebé, no debe descuidarse tampoco la integridad humana tanto de mujeres como de niños que junto a estas reivindicaciones y defensa, están siendo utilizados para conseguir estatus, dinero y aceptación en la promoción de su ideología con prácticas que entrañan un riesgo para la salud física y psicológica de ambos.

enlace: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1405081144-la-nueva-era-aprovecha-la-mat

martes, 8 de abril de 2014

Europa y el aborto legalizado de la década de los años 70

El debate sobre el aborto está tremendamente contaminado por la propaganda, el griterío de las tricoteuses y una chocante superficialidad. Si queremos aproximarnos de forma más seria a lo que probablemente sea la cuestión moral más relevante de nuestro tiempo, debemos comenzar por conocer algunos datos antes de entrar en el fondo del tema.

El aborto legal es un acontecimiento muy reciente en Occidente: EEUU lo legalizó en 1973, Francia en 1975, Alemania en 1976, Holanda en 1984, España en 1985 y Bélgica en 1990. Antes sólo era legal en los países comunistas del Telón de Acero, en México y poco más. Las  tasas de aborto varían mucho de un país a otro. Según la ONU, en España hay 12,1 abortos por cada 1.000 mujeres en edad fértil, tasa muy superior a la de Alemania (7,2), Suiza (6,7), Bélgica (8,7), Italia (10,2), Holanda (10,1), Portugal (9), Finlandia (10,6) y, desde luego, Irlanda (4,4), Austria o Polonia (en ambos casos con tasas cercanas a cero), pero inferior, por ejemplo, a EEUU o Francia.

Las mayores tasas de aborto del mundo corresponden a Rusia, Cuba y China. Es interesante el caso austríaco, donde una tasa de aborto bajísima convive con una legislación muy permisiva. Una de las causas de este fenómeno (no la única) es que en Austria el aborto no es gratuito con cargo al sistema nacional de salud, como en España (probablemente, supongo yo, porque es difícil justificarlo como enfermedad), lo que actúa como elemento disuasorio.

Habitualmente, la mujer que aborta nada tiene que ver con el estereotipo de la adolescente asustada o la mujer que ha sido objeto de violación, sino con una mujer adulta y responsable que espera además un bebé perfectamente sano.

Centrándonos en España, el 90% de las mujeres que abortan tienen más de 20 años de edad, y casi la mitad, más de 30. Sólo el 3% de los abortos tiene como origen una anomalía del feto, y tan sólo un 0,02% tiene como causa una violación. El 40% de las mujeres que abortan en nuestro país son extranjeras. Por último, el perfil socioeconómico más frecuente es el de mujer soltera, con trabajo y con pareja, también asalariada. Estos datos aclaran que, habitualmente, la mujer que aborta nada tiene que ver con el estereotipo de la adolescente asustada o la mujer que ha sido objeto de violación, sino con una mujer adulta y  responsable que espera además un bebé perfectamente sano.

Vayamos al fondo del asunto. El tema del aborto es objeto de un eficaz bombardeo propagandístico que persigue borrar la tremenda imagen de una madre acabando con la vida de su hijo o, si prefieren, negándole la oportunidad de nacer y de ser (oportunidad que a ella no le negaron, ni tampoco a mí ni a usted, querido lector). Así, la propaganda abortista centra la atención exclusivamente  en un supuesto derecho de la madre, como si ésta no tuviera obligaciones ni fuera sujeto de responsabilidad  (como cualquier adulto), y como si no existiera ninguna otra parte con potenciales derechos, ni el nasciturus (el que va a nacer), ni el padre.

Sin embargo, si fuéramos serios, el debate del aborto debería centrarse en un solo punto: ¿es el nasciturus  una vida humana, y por tanto con derecho a la vida, o no? La carga de la prueba, lógicamente, debería recaer en los defensores del aborto, pero comentaré algunas cuestiones.  Si un embarazo deseado es fuente de alegría porque “estoy esperando un hijo”, es difícil defender que la mera voluntad de la madre cambie la naturaleza del ser que late en su vientre y que, simplemente por ser no deseado, pase de ser un “hijo” a ser un conjunto de células o una forma de vida indeterminada a la que se puede poner fin de forma violenta. O es un hijo o no lo es, pero sea lo que sea no puede depender de que a una mujer le convenga o no tenerlo, de que lo desee o no.

En segundo lugar, todos están de acuerdo que un recién nacido es una vida humana con derechos. ¿Y un día antes? ¿Era una vida humana? ¿Y dos días antes? ¿Y el sietemesino? Así, día a día, nos remontamos a la concepción, siendo difícil justificar la existencia de un punto de inflexión que cambie la sustancia de dicho ser vivo una vez concebido, de tal modo que un minuto antes no sea nada y un minuto después se convierta en una vida humana que debemos proteger. El proceso de gestación es un proceso continuo y, por ello, la duda razonable debería llevarnos, en un tema tan delicado, a extremar la prudencia antes de arrancar la vida a un corazón que lleva latiendo desde la tercera semana posterior a la concepción.

La lucha contra el aborto comienza por una pedagogía persistente que nos haga más difícil cerrar los ojos cómoda y cobardemente ante esta lamentable realidadCabe añadir que el hecho de que el nasciturus dependa de la madre para su supervivencia es irrelevante: también los niños ya nacidos (durante años) y muchos enfermos y ancianos dependen de otros para su supervivencia sin ver por ello menguado su derecho a la vida (no sería aceptable un eslogan del estilo de “nosotras les cuidamos, nosotras decidimos si les matamos”, ¿verdad?).

En un Occidente dominado por la estética y ajeno a la ética, la imagen lo es todo. Imaginarnos al secuestrador psicópata de Cleveland de hace unos meses pateando el vientre de una de sus víctimas hasta causarle cinco abortos nos horroriza; sin embargo, la muerte violenta (pero anónima) de un feto por parte de un médico abortista nos parece natural. ¿El psicópata fue acusado de cinco asesinatos y el médico, sin embargo, actúa desde la legalidad? Si estuviera prohibido abortar antes de las 14 semanas de gestación (embarazo evidente, ecografías, latidos, patadas…), o se mostraran en las clases de educación sexual fotografías y videos de abortos con toda su crudeza, ¿aumentaría o disminuiría su número?

Pero ya sabemos que ojos que no ven, corazón que no siente. El aborto necesita del secreto, de la ocultación y de la mentira para subsistir. Depende de que no lo veamos para que no nos sintamos culpables. Por ello, la lucha contra él comienza por una pedagogía persistente que nos haga más difícil cerrar los ojos cómoda y cobardemente ante esta lamentable realidad.

Fruto de estas reflexiones, y creyendo firmemente que toda vida humana es un regalo precioso que hay que proteger, soy contrario al aborto. Creo además que en el futuro se considerará algo impropio de una sociedad que se llama civilizada. La reforma presentada por el Gobierno, siendo aún permisiva, mejora la actual legislación y avanza conceptualmente en la dirección correcta, pero corre el riesgo de convertirse de nuevo en una ley de supuestos hipócrita que ampare todo bajo el paraguas de la salud psíquica de la madre.  Esperemos que no acabe siendo así.

Fernando del Pino Calvo-Sotelo. www.fpcs.es

jueves, 27 de marzo de 2014

Pro abortista Hillary Clinton y su campaña de control de natalidad

 
 
Mientras queda rezagada la preservación de la vida de las mujeres en el parto

Permanente campaña pro aborto de Hillary Clinton en todo el mundo

El director del Centro de Estudios Legales del Catholic Family and Human Rights Institute (C-FAM), Stefano Gennarini, recordó recientemente la permanente campaña de Hillary Clinton, esposa del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton y ex secretaria de Estado durante el segundo gobierno de Barack Obama, para que el aborto sea legal en todo el mundo.
27/03/14 8:46 AM |

(ACI/InfoCatólica) En un artículo publicado en el sitio web de C-FAM, Gennarini indicó que «veinte años después de que los Clinton no consiguieron que los países declararan el derecho al aborto, la sra. Clinton dijo a un exclusivo público en la ONU que la humanidad no puede avanzar sin derechos reproductivos».

Clinton, señaló Gennarini, declaró que «no se puede avanzar en igualdad de género o en un desarrollo humano más amplio sin proteger la salud o los derechos reproductivos de las mujeres». El directivo de C-FAM aseguró que «Clinton se mantiene firme en que la salud reproductiva incluye el aborto». «La líder indiscutida en la carrera por la nominación presidencial demócrata en 2016 fue el plato fuerte del Día Internacional de la Mujer en la sede de la ONU» a inicios de marzo de este año, indicó Gennarini.

El líder pro-vida advirtió que «los derechos reproductivos son el punto de partida para una agenda de desarrollo exitosa, según la ex Secretaria de Estado, que llamó a esta una ‘verdad fundamental’». Sin embargo, indicó Gennarini, «muchos países no comparten esa verdad» asegurada por Clinton, y recordó que «la conferencia de la ONU más reciente sobre desarrollo, celebrada en 2012 mientras Clinton era Secretaria de Estado, no mencionó los derechos reproductivos, en cambio, hizo hincapié en el desarrollo socioeconómico».

El director del Centro de Estudios Legales de C-FAM denunció también que «las políticas de derechos reproductivos han canalizado miles de millones de dólares hacia agrupaciones que practican o promueven el aborto». «Pocos países esperaban este resultado cuando los derechos reproductivos fueron mencionados en una conferencia de la ONU sobre desarrollo en 1994. Se atribuye a Hillary Clinton el haber desempeñado un papel tras bambalinas al conseguir que esa conferencia avalara los derechos reproductivos como paradigma para el desarrollo, aunque no obtuvo el derecho al aborto».

Gennarini criticó que «las agrupaciones que se ocupan de mejorar la salud materna (uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en los que se han hecho menos avances) se quejan de que los países donantes subvencionan generosamente los proyectos de derechos reproductivos mientras queda rezagada la preservación de la vida de las mujeres en el parto». «Las medidas vitales para mejorar la salud materna, como la atención obstétrica de emergencia y la atención del parto por personal cualificado, reciben escasa atención de los defensores de los derechos reproductivos, a quienes preocupa más una amplia agenda en pos de la autonomía y la liberación sexual».
 
El líder pro-vida indicó que «pese a los logros de Hillary Clinton como esposa de un político poderoso y en su propia carrera, sigue siendo una figura que polariza. Mientras se intensifica su campaña en las sombras por la nominación presidencial demócrata de 2016, puede estar poniendo la mirada en una oportunidad más para convertir el aborto en derecho humano. Tanto en 1994 como ahora sigue siendo un reto»

Texto extraido de: http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=20362

lunes, 24 de marzo de 2014

New Age, un peligro para la Fé - Gonzalo Len

12/03/2014 - Entrevistas
Gonzalo Len: “La New Age es radicalmente incompatible con lo que transmite Jesucristo”
¿Estás seguro de que la New Age no está influyendo en tu vida, en tu modo de pensar? ¿Qué es? ¿Qué consecuencias tiene para tu vida? Entrevistamos a este sacerdote que da respuesta a estas y otras preguntas en su libro ‘New Age. El desafío’ (Ed. Stella Maris). “El alimento dulce de la New Age son golosinas, que te llenan y te quitan el hambre, pero no te sacian”, afirma



El padre Gonzalo Len analiza los peligros de la New Age
Juan Francisco Jiménez Jacinto
El padre Gonzalo Len (Perú, 1967) aborda en New Age. El desafío esta manifestación que no es una simple moda, ni una secta, ni una religión, pero sus tentáculos llegan mucho más allá de lo que piensas.
Sus mensajes se cuelan a través de películas como Harry Potter, Avatar o 2012, grupos musicales de relevancia internacional como Vangelis, Enya o Secret Garden, de autores de éxito como Paulo Coelho, de seminarios y masters e incluso de terapias de relajación y libros de pseu-dociencia. No es sólo el Reiki, las flores de Bach, yoga, homeopatía, la quiromancia, chakras, meditación trascendental, cristales o aromaterapia. Es mucho más sutil y peligroso.
 
Detrás de todo ello y de otras muchas ofertas conocidas que parecen inocuas se oculta una poderosa reivindicación de cambio cultural, que pretende desplazar los valores como hasta ahora se habían entendido. Este libro te explica con objetividad, profundidad y agudeza, un fenómeno que está afectando a millones de personas en todo el mundo.
 
Gonzalo Len es sacerdote y teólogo, perteneciente al Sodalitium Christianae Vitae, del que ha sido parte de su Consejo Superior. Ex-rector de varios centros educativos católicos. Es un reconocido especialista en la New Age.  
 
 
¿Qué es la New Age?
 
Hay que entender que a la New Age (o Nueva Era) se la conoce más por sus manifestaciones que por su nombre específico. Si uno habla de la homeopatía, del Reiki, del challening, del yoga, de la energía cósmica, de la reencarnación, de los niños índigo… estas manifestaciones se conocen más.
 
Lo importante es entender que estos conceptos y terapias tienen una cierta unidad que se puede insertar en esta categoría de la New Age. Tiene sus orígenes en los años 60 donde claramente se hablaba de una Nueva Era en la humanidad y la historia. El cambio de milenio se veía como la posibilidad de adentrarse en una edad de oro, una humanidad nueva reconciliada y luminosa. Esta se contraponía a la edad que se estaba acabando y que se identificaba con el racionalismo de la ilustración y con la tradición cristiana.
 
 
 
Sin embargo, los años 60 y 70 han pasado y se han superado corrientes como el movimiento hippie, pero ha quedado gran parte de esa filosofía, ¿por qué?
 
Hay una ópera famosa, el musical Hair, que difundió muchísimo esos conceptos. Esa idea de cambio global en la historia de la humanidad ya no se resalta tanto. Estamos en el 2014 y no hubo tal cambio. Ya no se mantiene como una posición global sino como una cuestión personal. Se sigue hablando de la New Age pero en primera persona, tú eres el que tiene que dar su propio paso hacia tu propia Nueva Era.
 
Desde esa perspectiva se mantiene este mensaje alternativo: lo de antes fue malo, lo de ahora será lo mejor. Y lo de antes es la idea de que todo está disgregado: una ciencia que se plantea que hay objetos distintos, separados; una religión que habla de que Dios se hace humano, de unos sacramentos salvíficos y de una divinidad. Es el paso de una realidad del mundo a una Nueva Era.
 
“La Nueva Era se caracteriza por un egocentrismo muy grande, un yoísmo"
 
Entonces, ¿la individualidad es una de las características de la New Age?
 
Muy claramente lo es. Se habla de la unión de la persona con la naturaleza y la transcendencia, pero una característica típica de la Nueva Era es un egocentrismo muy grande, algunos lo llaman un yoísmo. Esto consistiría en la expansión de la consciencia, la armonía.
 
A estos elementos hay que sumarle uno muy importante, la experiencia. La experiencia es el todo prácticamente: lo que tú sientes, lo que tu vives. Las terapias tienen un fuerte acento en esto que se llama la experiencia: la exploración de la consciencia, la experiencia de la unión con el universo.
 
Por lo tanto, si lo más importante es la experiencia, ¿las personas que siguen la New Age no necesitan intermediarios?
 
Es una pregunta muy adecuada porque justamente el cuestionamiento que plantea la New age es que hay que dejar de lado a los intermediarios, las mediaciones, la Iglesia, los sacramentos, los pastores, toda la verdad que se transmite a través de mediaciones. Hablan mucho de esta conexión, de este contacto inmediato, de hacerse uno su propia verdad, de escoger en el supermercado espiritual y de terapias, de acomodar las cosas a cada uno haciendo creer que no hay mediaciones.
 
Sin embargo, al final estos supuestos sabios o maestros se convierten en mediadores, los cuestionan para acabar convirtiéndose en uno de ellos. Se dice mucho que el sabio no transmite conocimientos, lo que hace es ayudarte a encontrar la sabiduría en ti, pero termina siendo evidente que eso no se da.
 
“La New Age sutilmente va indisponiendo radicalmente para la fe”
 
¿Se puede ser cristiano y seguir alguna corriente de la New Age?
 
Efectivamente uno de los puntos fundamentales de la New Age es que se presenta como amigable con cualquier fe. Se dice que no hay enfrentamiento con la fe. Sin embargo, sutilmente y sin crear conflictos va indisponiendo radicalmente para la fe. Eso que los autores de la New Age denominan el ‘nuevo paradigma’, esta nueva forma de ver la realidad la hace incompatible. Lo que se transmite es radicalmente incompatible con lo que transmite Jesucristo.
 
¿Por qué?
 
Fundamentalmente porque la visión que se tiene de la realidad es que todo es un organismo vivo totalmente interconectado. En la película Avatar, por ejemplo, se ve como todo se conecta: hay lugares sagrados donde bajan lianas maravillosas que sirven para sanar, los seres de ese lugar se conectan físicamente con los animales, etcétera. Esa película es un buen ejemplo de esa concepción de la realidad en la que todo esta interconectado. Por lo tanto, la divinidad acaba siendo este gran organismo vivo y uno tiene que lograr conectarse con él.
 
“Cuando rezamos y nos encontramos con el Señor es un encuentro verdaderamente transcendente, no es que me conecto con algo”
 
Sin embargo, es cierto, y la biología lo demuestra, que la naturaleza está interconectada en sí misma. ¿Por qué entonces no es lo mismo Dios, el universo o la energía, conceptos que la New Age coloca en la misma dimensión?
 
Porque la New Age habla de la transcendencia, de la divinidad, pero la categoría más alta que tiene para hablar de Dios es simplemente lo divino. Usa el concepto de transcendencia, pero en el fondo lo que plantea es inmanente. Son dos conceptos filosóficos que pueden resultar difíciles de entender: lo trascendente es una realidad que escapa al horizonte de lo que tenemos aquí abajo, es decir, Dios está más allá del mundo aunque se haga presente en él.
 
La mirada de la New Age plantea que la trascendencia está en la experiencia de este mundo, pero más grande. Hay una radical diferencia. En el cristianismo entendemos que Dios infinito (verdaderamente infinito, no grande) se ha hecho pequeño viniendo al mundo para hacernos parte de la vida infinita de Dios. Hay una cuestión no solo del lenguaje, sino de la realidad, por eso hablamos de unas categorías que son radicalmente incompatibles con la fe. Cuando rezamos y nos encontramos con el señor es un encuentro verdaderamente transcendente, no es que me conecto con algo.
 
Además, desde la perspectiva cristiana es un don que viene a nosotros, es algo que no merecemos, no es algo que yo construyo y me hago a mi medida, y que está al alcance de mi mano porque yo lo he edificado. Es un don que recibimos y en el que estamos insertos y que nos eleva más allá de lo que nosotros podemos producir en nuestra vida.
 
Por lo tanto la Creación es consecuencia de Dios. Es Dios, pero no es todo Dios.
 
Claro. Desde la perspectiva cristiana hay diferencia entre creador y criatura. Desde la perspectiva de la New Age no hay diferencia. Se plantea que venimos de una época en la que las cosas están separadas y se propone una nueva relación. De ese modo, se cae en lo que filosóficamente se conoce como monismo, es decir, relacionan uniendo. No distinguen entre creador–criatura, ni entre alma–cuerpo, ni persona–mundo, sino que se pretende unirlo todo en ese organismo vivo. Ese concepto viene de James Lovelock y lo denominaba Hipótesis Gaia.
 
Sin duda, el mundo y el universo tienen interconexiones: existe una gravedad, los planetas se mueven en relación de unos con otros, las personas tenemos una cierta conexión con la naturaleza y entre nosotros, pero que detrás haya esta interconexión física aunque se le llame espiritual es lo que escapa claramente a la razón y por ello claramente también en la fe.
 
 “Un hinduista se espantaría de ver cómo se ha cambiado el sentido de la reencarnación en la New Age”
 
La New Age bebe de muchas religiones y filosofías orientales, sin embargo, parece que las pasa por el filtro del relativismo que impera en Occidente y las “aligera”. Sería un proceso similar al que sucede con algunos sectores del catolicismo en los que se estarían creando cristianos light. Por lo tanto, podríamos estar de acuerdo en que no habría que disparar a todo lo que se mueve, sino que hay unas tradiciones espirituales, incluso más antiguas que la religión cristiana que son víctimas del mismo relativismo, y eso da como resultado la New Age.
 
Así es. La New Age, como categoría de lo alternativo, ha buscado en el mundo oriental unas tradiciones que se contraponen con la tradición cristiana occidental. No obstante, en Oriente se espantarían mucho al ver cómo han deformado sus propias tradiciones en esta pseudoreligión light.
 
Hay que recordar que la New Age busca dar respuestas ligeras a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo. Hombres y mujeres que están agotados, que quieren una experiencia espiritual más grande, profunda y de sanación, pero lo quieren fácil y rápido. La New Age ofrece una versión light de distintas fuentes de las filosofías orientales, pero también del gnosticismo, la teosofía, y otras realidades ocultas.
 
Un ejemplo muy claro es la creencia en la reencarnación: para el hinduismo la reencarnación es una maldición porque significa que no has vivido bien tu vida. Sin embargo, para algunas variantes de la New Age la reencarnación es una respuesta para el destino eterno, como una escalera hacia arriba. Se trata la reencarnación como una respuesta muy luminosa. Un hinduista se espantaría de ver cómo se ha cambiado.
 
¿Entonces es tan incompatible ser cristiano con la New Age como ser hinduista con la New Age?
 
Es incompatible porque cuando uno entiende los presupuestos que están detrás de la Nueva Era es claro que bebe de tradiciones que son incompatibles con el cristianismo. La mirada del mundo que ofrece, de Dios y de la persona la hace incompatible. Eso y las cosas que implica: esa distinción de lo inmanente y lo transcendente que ya hemos tratado.
 
Otro elemento importantísimo es que para un cristiano Dios no es algo con lo que nos conectamos, sino alguien con quien nos relacionamos, una relación personal donde él tiene la iniciativa y nos muestra el camino.
 
¿Cómo ve a Jesucristo la New Age?
 
Como un maestro espiritual que repartió sabiduría. Sin embargo, no es un maestro universal que está junto a otros maestros. Jesucristo es el hijo de Dios que ha venido a salvarnos a todos.
 
En este sentido, los sacramentos salvíficos son cuestionados y relativizados en relación a estas nuevas terapias que son una supuesta fuente de producción de energía y sensaciones.
 
“En la Nueva Era la moral es un camino que tú te haces”
 
Deme más ejemplos de por qué un cristiano entra en contradicción con sus creencias si acude a estas terapias.
 
Por ejemplo en la moral. La Nueva Era es fundamentalmente relativista, donde la verdad existe, pero es lo que tú experimentas. Ni si quiera se trata de un relativismo racionalista donde la verdad es lo que piensas o deduces, sino que es lo que tú experimentas. La moral vendría a ser un camino que tú te haces.
 
Cuando se empieza a tener vivencias en la Nueva Era, esas terapias, el Reiki, el yoga y busca en las cartas la verdad de la realidad poniendo su confianza en cosas que no son Dios como si lo fuera, la persona se puede insertar en el ámbito de las fuerzas oscuras, en el ámbito del mal. Me ha tocado escuchar experiencias tristes y dolorosas a este respecto.
 
Para los cristianos se nos ha revelado la verdad a cerca de Dios y de nosotros mismos. La Nueva Era plantea las relevaciones como paralelas y habla de los sabios del universo a la medida de cada uno.
 
El hecho de que las personas recurran a la New Age para canalizar su necesidad espiritual, ¿podría significar un agotamiento de la forma en que se comunica el mensaje católico?
 
Efectivamente. Por eso la llamada de Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco a la Nueva Evangelización afirma: renueven su ardor, renueven sus métodos, renueven su expresión.
 
Y está claro que tienen que renovarse porque el mundo cambia y la Iglesia ha hecho eso durante toda su historia. Uno puede ver en parroquias, diócesis, movimientos, congregaciones, comunidades, distintas experiencias y formas de vida cristiana de un rico apostolado esperanzador. Sin duda hay caminos diferentes que además responden a sensibilidades distintas.
 
“Ya no hay una cultura cristiana, sino secularizada y eso supone un reto particular para la iglesia”
 
Pero es verdad que está costando hacer llegar ese mensaje fuera de los propios círculos católicos.
 
Porque estamos en una etapa y una cultura mundial que ha vivido un cambio radical en relación al último milenio, donde ya no hay una cultura cristiana, sino secularizada y eso supone un reto particular para la iglesia. De ahí la importancia de que el Papa Francisco esté impulsando con esa frescura el hecho de que tengamos que salir de las diócesis.
 
¿La New Age ha sabido “salir”?
 
Sin duda la Nueva Era ha tenido la habilidad de apuntar a algunas hambres del hombre y de la mujer de nuestro tiempo, a la persona cansada, a la persona estresada, a la persona agotada.
 
Normalmente, la New Age tiene mucha presencia en países del primer mundo, occidentales, y en personas con cierta cultura y tradición religiosa que están entre los 40 y los 60 años, aunque no solo. Eso te habla de un perfil de alguien que está agotado y fastidiado y que busca con autenticidad una experiencia transcendente, busca paz y reconciliación.
 
Aunque esas búsquedas y esos anhelos son auténticos están guiados por distorsiones del hombre de nuestro tiempo: que las cosas sean sencillas, que no te cuestionen, que no sean mensajes fuertes, que tengas un supermercado donde escoger, que estén al alcance de la mano, que te haga sentir bien… decía un autor que la New Age no te exige más compromiso que el que tienes cuando vas al cine.
 
Estamos viviendo la sociedad de la comida rápida, del sexo rápido, de las relaciones rápidas… ¿estamos también en la sociedad de la espiritualidad rápida?
 
Exactamente. Algún autor lo ha explicado como el supermercado espiritual. Podría ser un bufet donde escoges lo que te gusta de una gran variedad de ofertas.
 
Hay agudezas para responder algunas realidades del corazón humano que son auténticas y también agudezas para responder según estos cánones distorsionados de nuestros tiempos. La Iglesia no va a responder a las distorsiones de la persona. La iglesia exige a la persona una respuesta más consistente, pero sobre la base de presentar una realidad verdaderamente luminosa, que es Jesús. Ese es el reto de la Iglesia en la actualidad: presentar a Jesús con su riqueza, la misma de ayer, hoy y siempre.
 
Pero existe un peligro, los que somos sacerdotes o cristianos laicos tenemos que tener en cuenta que la New Age no nos va a dar herramientas para ser mejores apóstoles. Es triste ver ese pensamiento dentro de algunas realidades de la propia Iglesia.
 
“El alimento dulce de la New Age son golosinas, que te llenan y te quitan el hambre, pero no te sacian”
 
¿Cómo se puede ayudar a una persona a salir de la New Age?
 
Primero hay que hacer una aclaración: algunas de estas terapias son radicalmente más nocivas que otras, no todas se valen de la misma manera. Pero esas terapias más inocuas pueden suponer un inicio que acabe en otro lugar.
 
Dicho esto, pienso que para ayudar a una persona a que salga de la New Age la respuesta inicial no debe ser decirle el problema, sino hacerle entender que el alimento dulce de la New Age son golosinas, que te llenan y te quitan el hambre, pero no te sacian. Lo que necesitan las personas es alimento de verdad para el cuerpo y para la vida, el pan de vida o agua viva que es Jesucristo.
 
Como todo apostolado hay que tener el discernimiento y la fineza espiritual de hacerle ver a la persona que lo que anhela de verdad no lo está encontrando. Si una persona baja un poco las barreras y encuentra ya a Jesús el siguiente paso sería desmontar esas terapias desde la razón.
 
También es importante ver que la persona es una persona concreta y solidarizarse con sus anhelos específicos y dialogar poco a poco. Por ejemplo, al hablar del Reiki, analizar de donde nace esa terapias cuyo origen es claramente esotérico, etcétera. Al explicar los presupuestos se pone en juicio la confianza que está depositando la persona en estas terapias.
 
El libro que acaba de publicar, ¿ayuda a ayudar?
 
Ayudar a alguien a salir de la New Age no es un proceso fácil. El libro está escrito sobre todo para cristianos católicos que quieran formarse para entender este fenómeno, eventualmente no caer en él y fundamentalmente para que hagan apostolado ayudando a las personas. Un apostolado persona a persona.
 
El beato Juan Pablo II lo dijo muy claramente cuando tuvo una visita ad limina con un grupo de católicos americanos. El Papa alertó de que la New Age está entrando en las catequesis, en los retiros de reflexión, en los caminos espirituales… y confunde a muchos fieles que no se dan cuenta hasta qué punto esas filosofías son incompatibles con la fe cristiana.