PELIGRO: Nueva Era, Gnósticos y esotéricos

Libro: Jan Van Helsing - Las Sociedades Secretas y su poder en el Siglo XX

Autores: Osho, Pablo Coelho

Documental: Peter Joseph - Zeitgeist

domingo, 29 de marzo de 2015

Santuario Mariano de Lourdes cura a varios masones

Serge Abad-Gallardo y Maurice Caillet: vidas paralelas

Dos masones recibieron en Lourdes una gracia extraordinaria y sensible para su conversión católica

A Maurice Caillet, médico francés nacido en Burdeos en 1933, y a Serge Abad-Gallardo, arquitecto también francés nacido en Marruecos en 1954 de padres españoles, les separan más de veinte años de edad y algunas circunstancias personales y familiares. Pero les unen tres elementos existenciales decisivos: ambos fueron miembros de la masonería, ambos se convirtieron al catolicismo tras un proceso que tuvo en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes y ambos han dejado por escrito su testimonio, en el que concluyen la radical incompatibilidad entre ser católico y ser masón.

28/03/15 10:30 PM
 
 
(C.L. / Cari Filii) Pertenecieron a obediencias distintas, las dos principales de su país: Caillet al Gran Oriente de Francia durante quince años, y Abad-Gallardo a Derecho Humano durante veinticinco. La historia de Maurice la encontramos en Yo fui masón, publicado en 2008, y la de Serge en Por qué dejé de ser masón, que acaba de ver la luz en marzo de 2015.

El proceso de incorporación de ambos a las logias fue muy parecido. Eran agnósticos con una cierta querencia por «lo misterioso», recibieron un primer contacto a través de sus relaciones profesionales, les tentó la sensación de pertenecer a un grupo de elegidos que estan en posesión de un «secreto» que esperaban les fuese revelado alguna vez... Alcanzaron el grado de maestro y empezaron a ascender en la escala de la organización masónica, en función de unos rituales y una simbología como endeble fundamento supuestamente espiritual para dar lustre a un mero entramado de poder e intereses.

El mono de Dios

Una simbología que en muchos aspectos imita al cristianismo («muchos han podido leer escritos sobre el carácter mimético, si no blasfemo, de la [Última] Cena que constituye la iniciación al grado 18º, que yo he vivido», recuerda Caillet; «el ritual masónico ha retomado por su cuenta revelaciones cristianas», resume Abad), pero que lo hace al modo en el que el diablo es el mono de Dios: «Diabolus est Dei simia», según la frase de Tertuliano. Desde luego, durante su dilatada experiencia masónica ni Maurice ni Serge encontraron paz para su alma.
Es más: comprobaron cuán lejos estaba la práctica masónica de los utópicos ideales de fraternidad que proclama. Maurice lo comprobó en forma de arribismos y enchufismos inaceptables entre masones. Serge, en el seno mismo de las luchas de poder por el control de las logias.
Y entonces viajaron a Lourdes.

Cuando Dios habla directamente al corazón

Caillet lo hizo en 1984 como una concesión a su esposa, que sí era creyente y padecía una grave enfermedad por la cual quería pedir a la Virgen. Él, que ya era un masón desencantado, accedió porque estaba ya dispuesto a lo que fuese con tal de que dejase de sufrir. Pero acudió, obviamente, sin fe y sin convicción, como mero acompañante.
Mientras su mujer tomaba las aguas, él se metió en la cripta de la gruta para resguardarse de la lluvia. Estaban en misa, que él empezó a seguir con un interés que nunca había experimentado antes.
«En un momento dado, el sacerdote se levantó y leyó con solemnidad: «Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá... Palabra de Nuestro Señor Jesucristo». Me quedé estupefacto: esta frase que había escuchado durante mi primera iniciación y que había pronunciado iniciando a otros profanos, eran palabras de Jesús, a quien yo consideraba, en el mejor de los casos, como un sabio o como un gran iniciado, pero no como el Señor. Había acudido a pedir, a buscar, a llamar, sin tener conciencia de la seriedad de lo que estaba haciendo. El sacerdote se había vuelto a sentar y guardaba silencio (porque no había homilía, aunque yo de esas cosas no tenía ni idea), cuando de repente, yo, que me había burlado de las voces interiores de Juana de Arco, escuché con claridad en mi cabeza una voz dulce –no era mi conciencia ni una voz exterior– que me decía: «Está bien, pides la curación de Claude, pero ¿qué ofreces tú?». Durante un tiempo que no puedo determinar, quedé fascinado por esta locución interior, incapaz de seguir el desarrollo de la misa. No tuve, en absoluto, el sentimiento de que se me proponía un intercambio, sino una invitación al diálogo, una llamada que precisaba respuesta por mi parte, una respuesta esencial. Sólo recobré, de alguna manera, la conciencia cuando el sacerdote elevaba la hostia, en la cual, por vez primera en mi vida, reconocí a Jesús bajo las apariencias de un humilde trozo de pan. Era la Luz que había buscado en vano a lo largo de múltiples iniciaciones».
De allí salió con intención de confesarse inmediatamente,y de hecho lo hizo con el primer sacerdote que encontró, aunque su camino hacia la fe aún hubo de recorrer un largo trecho.

Desplomado por acción del Espíritu Santo

Fue parecido con Abad-Gallardo. Él ya lo había iniciado y acudió a Lourdes animado por un rosario desde allí que escuchó en la radio. Un religioso con quien ya había compartido sus inquietudes le había animado a esa devoción, así que decidió acudir con su familia en 2012. No se habían percatado, pero era el 11 de febrero, así que se encontraron con una multitudinaria procesión.
«Al día siguiente decidí ir ante la gruta de Massabielle para rezar el rosario entre la masa de fieles. A pesar del buen tiempo, o quizás por esa razón, mi esposa y mi hija prefirieron pasear por la ciudad. Y al final de la oración, decidí volver para reunirme con ellas en el hotel. ¡No pude dar un paso! ¡Ni siquiera esbozar un movimiento! Mis piernas colapsaron. Caí pesadamente al suelo. Clavado al suelo, como si me hubieran cortado las piernas de repente. Como constaté al día siguiente, no hubo más herida que algunos aislados cardenales producto de la caída. Pero tenía que levantarme... ¡y no lo podía hacer solo! ¡Mis piernas se habían quedado como muertas, paralizadas! Tenía la impresión de ser una marioneta a la que el titiritero hubiera cortado las piernas de repente».
Serge hacía deporte y no tenía tendencia histérica alguna. Nunca consiguió encontrar una explicación natural a lo que le sucedió, que posteriormente supo que podía deberse a lo que se denomina «abatimiento por la fuerza del Espíritu Santo», un fenómeno que no es desconocido en la espiritualidad, y que en su caso fue la prueba definitiva de que Dios le pedía un cambio. Si Caillet buscó instantáneamente un confesor, Serge acudió poco después a un retiro en una abadía.

Gracias de salvación

Con veintiocho años de diferencia, la Santísima Virgen, mediadora de todas las gracias, tocó en el mismo lugar (tan querido para ella) el alma de dos masones que no se conocían para hacerles comprender que sólo en Jesús, su Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, es el Camino, la Verdad y la Vida. Frente a eso, las logias sólo ofrecían un insustancial relativismo, que ya no dudaron en abandonar.

Extraido de: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=23610

sábado, 28 de marzo de 2015

Alberto Barcena - Hay que crear un hombre nuevo (Parte 7) en Marcando El Norte

¿Es verdad que los masones quieren crear un hombre nuevo a través de lo que llaman "ingeniería social": el divorcio, el aborto, la ideología de género, la planificación familiar, el matrimonio, la dictadura del relativismo?
¿Sabías que "Naciones Unidas" tiene en marcha dos proyectos para imponer una religión universal: la carta de la tierra y la ética planetaria? ¿Sabías que "Unicef", la "agencia de los niños", hace campañas de aborto y esterilización masiva en el tercer mundo?
No te pierdas este programa de "Marcando el Norte", en el que el profesor Alberto Bárcena nos explica todas estas cosas.

 

Alberto Barcena - La Masonería en la II República (Parte 6) en Marcando El Norte

¿Con Cristo o contra Cristo? El 11 de mayo de 1931 empiezan a arder conventos e iglesias en Madrid. Aquello desembocó en la mayor persecución religiosa de la Iglesia: uno de cada diez sacerdotes y uno de cada diez religiosos fueron asesinados, y detrás de todo esto estaba la Masonería.
¿La Iglesia condena a la Masonería? No te pierdas este programa de "Marcando en Norte" en el que el profesor Alberto Bárcena nos cuenta todo esto con detalle.

domingo, 22 de marzo de 2015

Las 379 empresas pro-gay: gigantes económicos a favor del “matrimonio gay”

Patrocinados por Morgan Lewis, 379 empresas estadounidenses han enviado a la Corte Suprema un largo documento de 127 páginas, para forzar el sí definitivo al matrimonio entre personas del mismo sexo en los Estados Unidos. El grupo ha recurrido a la Corte, bajo la figura de “amicus curiae”.
El Tribunal Supremo comenzará a estudiar el 28 de abril los recursos contra la prohibición del matrimonio gay, que están en vigor en cuatro estados, Michigan, Ohio, Kentucky y Tennessee. El resultado, que se espera para junio, abriría el camino para la legalización del matrimonio gay en Estados Unidos. Después del sí de Alabama, son 37 estados (de un total de 50), los que autorizan que las parejas del mismo sexo “se casen”.
Hay que tener en cuenta que, en 24 estados con matrimonio homosexual, éste ha sido autorizado por sentencias judiciales, como reinvindicación de un supuesto derecho que no aparece en ninguna ley ni de la Constitución de los Estados Unidos.
La ofensiva contra la Defense of Marriage Act (DOMA), ha sido uno de los principales objetivos pro-gay del presidente Obama, que pretende la homosexualización total de la sociedad norteamericana.

Los que apoyan el “matrimonio” gay

Algunas de las empresas que se presentaron ante la Corte pidiendo que se favoreciera a los gays son: Bloomberg L.P., Coca-Cola Company, PepsiCo, Facebook, Apple, Google, eBay Inc., Amazon, Procter & Gamble, United Airlines, Delta Air Lines, Inc., HSBC, Groupon, HP, Microsoft, Twitter, American Express, Visa, Bank of America, JPMorgan Chase & Co., Deutsche Bank AG, CBS Corporation, Microsoft, Walt Disney, Boehringer Ingelheim Pharmaceuticals Inc., Pfizer Inc., Johnson & Johnson, Dow Chemical Company, GlaxoSmithKline LLC, Intel Corporation, General Electric Company, Colgate-Palmolive Company, etc. La lista completa se encuentra en Cardinal Newman Society. FIN, 15-03-15
Pueden verse:
Fuentes: CNS 11-03-15; www.corrispondenzaromana.it.
Por Juan C. Sanahuja

http://infocatolica.com/blog/noticiasglobales.php/ng-1250#more27969

viernes, 20 de marzo de 2015

Pornocracia: Los orígenes históricos de la dominación sexual (2 de 2)

 Pornocracia: Los orígenes históricos de la dominación sexual (2 de 2)

El Padre Barruel: un denunciante sexual

El Abbé Augustin Barruel, sacerdote jesuita francés (1741-1820) logró salvarse de la guillotina refugiándose en Inglaterra donde publicó las casi mil páginas de sus Memoirs Illustrating the History of Jacobinism, un bestseller que narra el complot de la Revolución Francesa al cual Edmund Burke (¡nada menos que Burke!) avaló con su estilo drástico en 1797:
“Yo mismo he conocido personalmente a cinco de sus principales conspiradores, y puedo comprometerme a decir por mi propio y certero conocimiento, que hasta 1773, estaban ellos enfrascados en el complot que Ud. tan bien ha descripto y de la manera y basado en los principios que ha presentado con tanta exactitud” (64).0

Barruel atribuye la revolución no sólo a los filósofos, los Illuminati y los masones (lo que no sería nuevo) sino también al sistema democrático en general, pero muy específicamente al moderno, pues:
“Es innegable que la virtud debe ser más particularmente el principio de las democracias que de otras formas de gobierno, siendo él el más turbulento y el más vicioso de todos, en el que la virtud es absolutamente necesaria para controlar las pasiones de los hombres a fin de dominar ese espíritu de camarilla secreta, anarquía y facción inherente a la forma democrática y encadenar la ambición y ansia de dominio sobre el pueblo, que la debilidad de las leyes difícilmente soporta” (66).
Un parrafito como para las cátedras de Derecho Político; es evidente además que no se está refiriendo al supuesto sistema puro donde el pueblo gobierna por sí mismo (democracia directa) ni a la forma republicana donde lo hace por sus representantes, sino al sistema ideológico del que goza este mundo…, es decir, una oligarquía esotérica y nepotista en torno a logias sistemática y dialécticamente vinculadas entre sí.

Las ideas y los fines de los Illuminati, eran claros: “enseñar a los adeptos el arte de conocer a los hombres; conducir al género humano a la felicidad y gobernarlos sin represión” (89). Para ello, debían utilizar ciertos medios, a saber, reemplazar a los jesuitas en la educación de la juventud y atraer a los príncipes fomentando, favoreciendo y aprovechando sus desbordes pasionales, “este es el primer paso hacia la Revolución” (64).

Barruel no se equivocaba: d’avant, politique sexuelle

El Club del Incesto: Shelley 

Pero las ideas no quedaron sólo en el país de los galos, sino que cruzaron el canal a tomar el té de las cinco.
Percy Bysshe Shelley, el refinado poeta super-romántico tuvo la originalidad de utilizar las ideas revolucionarias con el objetivo de instalar la Revolución Francesa en Inglaterra “de acuerdo con los principios del Iluminismo, creando una red de células terroristas iluministas. En el corazón de este proyecto estaba la subversión revolucionaria del orden moral como preludio a una subversión similar del orden político” (82). El punto era “específicamente la idea de una célula revolucionaria basada en la coparticipación sexual y la manipulación oculta, incrementada por el incesto, dentro de un poder aqueróntico que pudiera utilizarse políticamente” (Horror, 70).

Algo de su vida puede iluminarnos; porque, al final de cuentas, uno refleja en el papel lo que ha vivido.
El gran poeta inglés nacido en 1792 se casó en 1812 con Harriet Westbrook de 16 años; de mala gana, porque en realidad deseaba establecer una comunidad libre intersexual y sabía que sus ideas eran contrarias a los signos de los tiempos; pero las mañas no se pierden, como dice el refrán, por lo que trató de enmendar su falta adiestrando a su amada en las prácticas y los criterios del Iluminismo; tan mimetizado estaba con sus ideas que llegó incluso a convencer a la joven Harriet para que aprovechase sus embarazos y mantuviese relaciones con Jeff Hogg, un amigo suyo (quien no se hizo rogar) pues, al final de cuentas, no habría peligro de embarazo.
El punto era sencillo; había que experimentar antes que implantar el sistema. Pero no sólo la poliandria, sino también el incesto:

El incesto era el primer paso para el revolucionario gnóstico iniciado, así como el principal producto de la poesía romántica inglesa. El objetivo en cada caso era trastocar el orden moral, y, por ese medio, la hegemonía de Dios en la tierra. La interpretación esotérica iba un poco más hondo. Desde que la ley moral es lo único que garantizaba la autonomía y la inviolabilidad del hombre, un hombre sin moral sería fácilmente controlado, y el que primero rompiera la ley sería el candidato más probable para controlar la humanidad” (88).

Incestuoso, amoral y completamente ideólogo, era normal que plantease como norma lo que practicaba con convicción pues, como dice Jones “desde que no hay algo como el pecado original, puesto que el hombre es ‘naturalmente’ bueno, uno necesita sólo suprimir la restricción exterior, la virtud volvería a florecer, y la era de amor fraternal sería inaugurada en la tierra” (Horror, 20).

La liberación sexual fue incorporada al resto del principal programa político de Shelley, pero por todo esto, ocupa el primer lugar en el esquema de su Utopía” (78). Ni más ni menos que el joven Engels empezará a traducirlo luego de la revolución de 1848, donde, en su utopía socialista, la razón es reemplazada por la pasión (83); en el poema, que expresa la “quintaesencia del Iluminismo (…) la ciencia reconciliará la razón con la pasión suprimiendo la creencia en Dios” (78), la castidad es sin duda una superstición monacal y evangélica.

Shelley llegó a proyectar incluso un viaje de bodas multiple choice a Suiza: “el lugar del congreso iluminista incestuoso era Villa Diodati, una gran casa en la costa del lago de Ginebra, que alguna vez había sido de John Milton”… y donde los ocupantes hacían ostentación de sus desviaciones ante la curiosidad de los turistas que se acercaban con telescopios a la “Liga del incesto” (Horror, 69). El congresal más distinguido era Byron, “el más importante poeta de Inglaterra en esa época” (87): sodomita y amante incestuoso de su media hermana Augusta. Todo un Prometeo que escapará al ver que la cosa pasaba a mayores. Byron era todo lo que parecía y ostentaba, pero no tenía la revolución en la sesera tan bien estructurada como Shelley que quiso integrarlo. Fue a morir de fiebre en Grecia (posiblemente al servicio del ‘Foreign Office’) convirtiéndose en un héroe de la libertad ad usum stultorum.
Todo este conventillo “fue al comienzo del fin de la primera revolución sexual. Cuando Mary y Shelley volvieron a Inglaterra en el otoño, fueron recibidos primero con el suicidio de la otra media hermana de Mary, Fanny Imlay, y luego por el suicidio de la primera esposa de Shelley, Harriet, que fue rescatada de la cavidad donde se guarda el ancla después de seis semanas de inmersión al principio de diciembre” (89).
Es decir, Dios perdona, pero la naturaleza no.

redhotwolf

El 8 julio 1822 en el golfo de Spezia a sabiendas de que se venía una tormenta Shelley sobrecargó su barca y desplegó las velas. Diez días después fue difícil reconocerlo. El 4 de agosto la crónica del Examiner lo despidió con flema inglesa e inquina conservadora: “Se ahogó Shelley, escritor de algunas poesías paganas; ahora sabe si hay o no hay Dios” (91). Jones realiza el balance:
“Cuando Shelley murió, la primera revolución sexual murió con él. Lo que siguió fue el repudio de la liberación sexual, conocido como la era victoriana. Su viuda dedicó el resto de su tiempo a borrar de la memoria pública su experimento sexual. Shelley en las manos de su esposa se convirtió en un ángel victoriano y así permanecería durante 150 años hasta que otra revolución sexual hizo posible otra interpretación de su vida” (91).

Resumiendo, según parece la revolución sexual, la sodomía y el incesto es el primer paso de la praxis revolucionaria moderna (88); no se trata del incesto “ingenuo” de nuestras clases populares (generalmente, padre borracho que se aprovecha de alguna de sus hijas o medias-hijas), sino del incesto cabalístico, esotérico e iluminista como rito de iniciación.

El caso de Shelley es arquetípico en cuanto es el héroe moral de la irredención. Porque los poetas siempre imitan aristotélicamente la realidad, la naturaleza y obviamente sus contrarios. No necesito descubrir que Shelley lo era en grado sumo: expresó, pues, la naturaleza revolucionaria tanto en su vida trágico-sexual como en sus escritos, con agudeza tal que sólo Nietzsche pudo superar: “Shelley hizo del incesto la pieza central de su poema revolucionario, ‘The Revolt of Islam’. El incesto -como puso en claro Nietzsche-, tiene una aplicación política” (121).

Según sostiene Nesta Webster en su conocidísimo libro sobre la Revolución mundial[1], en el s XIX no es la organización la que promueve las ideas sino al revés, como señala Jones:
“Tenemos en el asunto Shelley, un caso de influencia literaria en el cual la idea engendra la organización. El ejemplo de Shelley es elocuente porque la influencia de los Illuminati en esta instancia es más literaria que organizativa. Al escribir su libro, Barruel creó un seguidor de Adam Weishaupt y sus ideas, que su organización nunca podría haber logrado por sí misma. ‘Las ideas iluministas, escribe James Billington, ‘influenciaron a los revolucionarios, no precisamente por sus sostenedores del ala izquierda, sino también a través de sus opositores derechistas. Cuando los temores de la derecha se convirtieron en la fascinación de la izquierda, el Iluminismo consiguió una paradojal influencia póstuma mucho más grande que la ejercida como movimiento vivo’” (99).

Es decir, falló la conspiración del silencio, practicada por ambidiestros; si Barruel hubiese callado, quizás otro sería el cantar. Tanto fue así que el mismo “Shelley recomendó el libro, no porque estuviese de acuerdo con las perspectivas políticas del más famoso antirrevolucionario jesuita del mundo, sino porque el libro ofrecía el mejor relato de la conspiración iluminista existente entonces, y como parte de su agenda política deseaba conseguir la resurrección de los Illuminati” (76).
De todos modos la cosa venía mal según Barruel porque, como ahora, “cualquier loco puede atraer al pueblo al teatro, pero es necesaria la elocuencia de Crisóstomo para sacarlo de allí. A talentos iguales, quien alega en pro de la licencia y la impiedad, tendrá mayor peso que el más elocuente orador que reivindique los derechos de la virtud y la moralidad” (85). Miley Cyrus y los empresarios de la noche se lo saben de memoria sin haberlo leído jamás.

Nietzsche, el Incestólogo

Nietzsche es el filósofo o, por lo menos, el pensador y el gran poeta de la contra-naturaleza, que prosigue y precisa la convicción de Shelley: la superación del hombre corriente en pos del hombre omega o del superhombre. Su genio dio letra a muchos en su tiempo, incluido el mismo Freud y sus complejos.
Jones transcribe más de una vez el pasaje de El Origen de la Tragedia en el espíritu de la música (1872) donde Nietzsche interpreta esotéricamente el mito de Edipo:
“Respecto de Edipo pretendiente de su madre y solucionador de acertijos, hay que interpretar inmediatamente que allí donde por medio de poderes oraculares y mágicos se han roto la distinción del presente y del futuro, la rígida ley de la individuación y sobre todo el hechizo propio de la naturaleza, allí debe haber precedido un monstruoso acto contra-natura como causa primera –como allí el incesto–; pues ¿cómo podría uno obligar a la naturaleza a revelar sus secretos, sino oponiéndole victoriosamente, o sea por un acto contra-natura? Yo veo acuñado este conocimiento en esa espantosa trinidad del destino de Edipo; el mismo que resuelve el acertijo de la naturaleza –esa Esfinge de doble figura-, debe también destrozar, como parricida y esposo de su madre, el más sagrado orden de la naturaleza. Sí, el mito parece querer susurrarnos que la sabiduría y especialmente la sabiduría dionisíaca es un horror antinatural, y que quien por el conocimiento arroja la naturaleza en el abismo de la aniquilación, tenga también que experimentar en sí mismo la disolución de la naturaleza. ‘La punta de la sabiduría se vuelve contra el sabio; la sabiduría es un crimen contra la naturaleza’” (Degenerate, 218).

Según Jones “el pasaje es seminal para la edad moderna” (idem, 219) que imagina, (posee “la persistente fantasía”), poder gozar de los frutos de la cultura cristiana renegando del cristianismo. Esta cultura consiste “esencialmente en la absorción de la tradición filosófica griega y de la ley moral de Moisés en la Cristiandad…”. Lo que llamamos Occidente es en esencia la inculturación europea de la Cristiandad y esta inculturación llevó a una explosión de creatividad sin precedentes en el mundo”.
Pues bien.
“La primera fantasía anti-Occidental de nuestro tiempo, de todos modos, fue expresada por Nietzsche. Dos años después de escuchar la ejecución en piano de la ópera de Wagner que hizo época, ‘Tristán e Isolda’, Nietzsche se comprometió con su vida a la revolución sexual infectándose deliberadamente con sífilis en un burdel de Leipzig. Thomas Mann en su famoso ‘Doktor Faustus’ vio en este gesto una “consagración demonista” (idem, 45), “en una suerte de iniciación demonista y pacto con el diablo” que pagó con la invención de la escala dodecafónica, “un ejemplo de licencia poética que fastidió a Schömberg quien reclamó a su tiempo ser el único inventor de ese sistema musical…Virtualmente toda la vida cultural germana en el siglo XX, pero muy especialmente su música, filosofía y política, surge de esta consagración sifilítico sexual. La transvaluación de valores nietzscheana, la música atonal y el nazismo fueron manifestaciones culturales todas de una época que fue concebida en un pacto con el demonio[2].

Jones ha dedicado un libro a la música actual, Dionysos Rising[3], La Irrupción de Dionisio, donde desarrolla una veta que aquí sólo aludiremos; en efecto, Wagner y Nietzsche terminaron peleados.
– “¡Traidor!” – le dijo Nietzsche por haber abandonado la línea espiritual de Tristán y haberse “convertido” al catolicismo con el apoyo de un sacerdote, mientras que Wagner, que no era nene de pecho, lo tildaba de pederasta y masturbador.

El Origen de la Tragedia fue concebido,
“como un programa para la revolución cultural basada en la lectura de ‘Tristán e Isolda’. Esto presagia una nueva era de cultura sensitiva basada en el rechazo neoluterano de la razón en todas sus modalidades, pero específicamente la moral y la musical, y en su lugar la sustitución por una cultura del éxtasis, la licencia sexual y la intoxicación. No sólo la sensual música dionisíaca embota la razón humana y desata las fuerzas revolucionarias; tiende también a volverse objeto de culto, como en lugares como Bayreuth y Woodstock”. (Dionysos, 66).
Mann observó el carácter “absolutamente obsceno” de Tristán (idem, 55) de modo que justificadamente Nietzsche le escribió a su erudito amigo Rohde “si sólo unos pocos centenares extraen de esta música (Tristán e Isolda) lo que yo obtengo de ella, tendremos entonces nosotros una cultura absolutamente nueva” (idem, 66).
Sólo falta el superhombre plurisexual, pero muchos están en eso con firmes convicciones. Al final la Revolución se reduce a una oferta de sexo masivo y poder concentrado.

Conclusión

1) Todo pasional es un esclavo si no ordena sus impulsos y todos somos esclavos de algún modo; pero algunos son más que otros. Los supuestos dominadores como Sade, Shelley y su grupo, terminaron gráficamente destruidos. Francia en conjunto quedó dominada por los flemáticos ingleses, perdió su imperio y hoy está virtualmente a punto de ser dominada por el islam, salvo que las manif pour tous y la demografía occidental se de vuelta.
2) El sexo es un instrumento; un instrumento de dominación; ¿hay una inteligencia única, superior y personal detrás del complot? Mons. Juin, el director de la RISS (Revista Internacional de Sociedades Secretas) decía que sí[4], pero que sólo lo podemos deducir, no probar documentalmente, ni tampoco afirmar que todos lo complotados lo sepan. Obviamente, el Evangelio habla del demonio. No somos “complotistas” pero que hay un modo de manejar el mundo a través de lo porno, lo hay.
3) ¿Cómo siguió la cosa, según Jones?
  1. a) La aplicación de la revolución Freudiana con innúmeros servidores y su aplicación en Rusia, donde Lenin y Stalin les pusieron freno.
  2. b) La revolución en USA fue exportada “ad intra” para corromper a los elementos necesarios pero indeseables (el racismo sigue existiendo allí, mal que les pese a algunos); ¿hacia quién se dirige entones el control sexual? Principalmente hacia los negros y latinoamericanos, a quienes se aplica el “sexo para todos”.
En fin, los libros Michael Jones pueden servir de disparador para no pensar que el sexo es sólo una cuestión de cama adentro, sino también una cuestión política que viene de lejos.

Que no te la cuenten
P. Javier Olivera Ravasi

[1]Webster, Nesta H. World Revolution. London, Constable, 1921.
[2] Dionysos Rising: The Birth of Cultural Revolution Out of the Spirit of Music. San Francisco, Ignatius Press, 57; cf. nota infra, y 67 donde se refieren otras de sus ceremonias demoníacas.
[3] Michael Jones, Dionysos Rising: The Birth of Cultural Revolution Out of the Spirit of Music. San Francisco, Ignatius Press, 1994.
[4]Écritsoriginauxconcernant la secte des Illuminés et son fondateur Adam Weishaupt., RISS, extrait de  de Mons Juin. Chateauneuf, Delacroix,reed. 2000.
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http://quenotelacuenten.com/2015/03/04/pornocracia-los-origenes-historicos-de-la-dominacion-sexual-2-2/

Pornocracia - Los origenes históricos de la dominacion sexual (1 de 2)

PORNOCRACIA
Los orígenes históricos de la dominación sexual
 P. Javier Olivera Ravasi

En un texto olvidado, hace casi cien años, Chesterton señalaba:

La próxima gran herejía va a ser sencillamente un ataque a la moralidad, y en particular a la moralidad sexual. Ya no viene de algunos socialistas sobrevivientes de la sociedad Fabiana, sino de la exultante energía vital de los ricos resueltos a divertirse por fin, sin Papismo, ni Puritanismo, ni Socialismo que los contengan… La locura de mañana no está en Moscú sino mucho más en Manhattan”[1].
Las palabras proféticas del gran escritor inglés, aunque dichas en 1926, resultan hoy tremendamente actuales si se tiene en cuenta el régimen deestupidización sexual a la cual estamos sometidos desde la más tierna infancia. La escuela, el trabajo, los medios y las redes sociales son sólo algunos de los vehículos por medio de los cuales nos viene esta porno-patía.
Y todo mezclado, como en una mélange, viene de la mano con el bombardeo sistemático de la imposición e inquisición gay, “ideología del género” y la mar en coche…
Pero, ¿desde cuándo que estamos así?
- “¡Desde que el mundo es mundo, hombre!” – dirá alguno.
- “¡Desde Freud!” – dirá otro.
Pues todos somos seres sexuales, en más o en menos según la capacidad de auto-control, pero… ¿pero desde cuándo se usa la sexualidad como un modo de dominación?
En la Biblia, para aquellos católicos que aún creen en ella, se narra la historia  de la famosa Dalila y Sansón, con quien usó el sexo como un factor de dominación.
Fue meditando acerca de estos temas espirituales y a partir de ver que las “50 sombras de Grey” había llegado a las 100 millones de copias, que recordamos el trabajo de Michael Jones titulado “Libido dominandi. Sexual  Liberation and Political Control” aparecido hace menos de una década[2] y que ahora queremos compartir. Hemos tomado como nuestra, en estructura y conceptos, la recensión del excelente trabajo de Octavio A. Sequeiros, “Pornocracia. Primer round”, en Gladiusnº 70 (2007).
Revolución sexual a la francesa: el Marqués de Sade
Como bien señala Jones con el título de su libro, la libido dominandi, es decir, el deseo de “andar dominando”, no sólo se logra a fuerza de bayonetas y fusiles; existen medios más sutiles, más al alcance de la mano, digamos, ya que “la idea de que la liberación sexual podría ser usada como una forma de control[3]no es nueva ni nació en el mundo espontáneamente como se cree; no se trata sólo la aglutinación de hormonas desenfrenadas y de pura “pasión”, sino, en los últimos siglos, de una decisión política, de “una decisión de la clase gobernante de Francia, Rusia, Alemania y Estados Unidos, en diversos momentos durante los últimos 200 años, para tolerar la conducta sexual fuera del matrimonio, como una forma de insurrección y luego como una forma de control político[4]; es decir, se trata de un programa político por medio del cual desea imponerse el sexo como cultura imperante y como lo políticamente correcto y hasta obligatorio, al punto que “quienquiera que se oponga a la liberación sexual deba ser castigado al decir de Heindendry[5].
Al analizar los últimos años de la historia occidental a uno le parece estar frente a “la historia de un proyecto nacido de la inversión de verdades cristianas por parte del Iluminismo[6] donde, por medio de la batalla cultural y luego la guillotina, la ideología liberal decidió imponer “un sistema extremamente sutil de control basado en la manipulación de las pasiones[7].
Los Illuminati (secta gnóstica encabezada por Adam Weishaupt, 1748-1830) y los iluministas del Siglo de las Luces, adoptaban el atomismo mecanicista del barón de Holbach para quien los hombres eran todos unos desgraciados engañados por la teología, de allí que, “el genio de Weishaupt consistió en lograr un sistema de control que probó ser efectivo en ausencia de una sanción religiosa. A este respecto sería el modelo de todo mecanismo de control secular tanto de la derecha como de la izquierda para los próximos doscientos años” (16)[8].
Lanzada “al éter intelectual” la idea de un pueblo máquina, es decir, dominado automáticamente, se apoderó de distintos pensadores visionarios como Comte y, más modernamente, Aldous Huxley y Gramsci, entre miles, hasta la revolucionaria “marcha a través de las instituciones” de 1968.
Entre tantos, el Marqués de Sade es uno de esos personajes que los revolucionarios, rarísima vez, se animan a enfrentar o a nombrar entre los suyos: encarnizadamente pornócrata y masturbador, su mérito consiste en que “esbozó la trayectoria que la revolución tomaba al progresar desde la “liberación” sexual al sadismo sexual para la matanza” (32). La pasión sexual fue el combustible que exigió al final un orden totalitario impuesto desde afuera para detener la orgía de sangre; “todas las criaturas han nacido aisladas y sin necesidad unas de otras” escribe en Justine, o los infortunios de la virtud” (22); allí, señala que todo compañero sexual es meramente un instrumento para el placer, lo que convierte la actividad sexual con otro, en esencialmente masturbatoria (24) y con el lógico rechazo de la procreación. La naturaleza –en sentido iluminista- carece de objetivos y domina mecánicamente la voluntad humana. Sade desprecia a la mujer de modo permanente, al punto que
la liberación sexual se vuelve por su propia naturaleza una forma de dominio por la cual el fuerte hace lo que quiere con el débil. Desde que ‘fuerte’ es sinónimo de varón y ‘débil’ de hembra en la antropología de Sade, “liberación” significa la dominación del varón sobre las mujeres” (25).
“¿No nos ha probado la naturaleza que tenemos ese derecho, proveyéndonos de la fuerza necesaria para someter a las mujeres a nuestra voluntad? Es a causa de la felicidad de cada uno que las mujeres nos han sido dadas. Todo hombre tiene por eso igual derecho al goce de todas las mujeres; por eso no hay hombre que, manteniéndose en la ley natural pueda reclamar un único y personal derecho sobre una mujer. La ley que las obliga a ellas mismas, como a menudo y de alguna manera deseamos, en los prostíbulos a los que nos referimos hace un momento, y que las obligará si se niegan, las castigará si son reacias u holgazanas, es así una de las leyes más equitativas, contra la cual no puede haber una queja sana y justa” (Justine, cita de Horror[9], 54).
Strauss-Kahn, ego te absolvo entonces
Sade se toma el trabajo de aclarar que la verdad no es sino la opinión del poderoso: “el filósofo, dice él mismo, sacia sus apetitos sin tratar de saber lo que su gozo le costará a los otros y sin remordimientos”, de modo que ahí van las conclusiones:
A este respecto las siguientes generaciones de liberacionistas sexuales son como mariposas que vuelven a la llama, a saber, los textos seminales del Marqués de Sade. Ellos están irracionalmente atraídos hacia esos textos, pero no se atreven a acercárseles demasiado por miedo a que su atracción sea destruida por la ardiente lógica de dominio que yace en su corazón” (26).
Es evidente también el doble discurso gnóstico: “El texto exotérico del Iluminismo y de la liberación sexual es ‘liberación’; el texto esotérico de todos modos es ‘control’” (27) de modo que Sade fue pionero de las dos posibilidades y discursos; “liberar para controlar”. Quien se “desate” de los prejuicios sexuales impuestos por siglos de cristianismo, estará más “atado” sin saberlo.
Pero no sólo las mujeres se encuentran dentro de la lógica revolucionaria. Ni siquiera los niños escapan del prostíbulo filosófico; no se trata de mera pedofilia soft, como quieren permitir ciertos partidos políticos holandeses, en plena vigencia democrática, sino de pedofilia dura y hasta la muerte:
“En cuanto a la crueldad que lleva al asesinato, permítasenos el atrevimiento de decir audazmente que este es uno de los sentimientos más naturales en el hombre; una de sus más dulces inclinaciones, una de las más punzantes que ha recibido de la naturaleza”. El mayor placer proviene de corromper, torturar y finalmente matar a niños pequeños e indefensos.
“¡Qué deleite al corromper la inocencia -grita el Caballero en Filosofía en el Dormitorio-, “ahogaren ese joven corazón todas las semillas de virtud y religión que su maestro implantó en él!” (cfr. Horror, 54).
Todo un programa.
No nos horroricemos; Sade corrompía a los niños de a uno. Hoy nuestra sociedad los corrompe de a miles.
La carne. Sade, Santiago y San Pablo.
Desde los maniqueos hasta los jansenistas, pasando por los cátaros y calvinistas, siempre se ha ido a los extremos: purificación-carnalización. La originalidad intelectual de los revolucionarios del siglo de las luces consistía, sin embargo, en algo básico que hoy se niega incluso en varios círculos “católicos”: la supresión del pecado original. De allí en adelante “es posible ahora el Cielo en la tierra” (37).
¿Cómo llegar a las masas? Reemplazando la razón por la pasión.
            Sade, en el otro extremo de la revolución, retomó conscientemente nada menos que la enseñanza de San Agustín: “el estado del hombre moral es el de tranquilidad o paz; el del inmoral es la intranquilidad perpetua”, el hombre libre logra libertad y paz al subordinar sus pasiones a la razón, porque “la ciudad terrena se complace en dominar el mundo y… aunque las naciones se inclinan a su yugo, ella misma está dominada por su pasión de dominio” (comienzo de La Ciudad de Dios). Por cierto el aporte de Sade consiste en la valoración de los hechos: la intranquilidad o perpetua inquietud “impulsa al revolucionario y lo identifica con la necesaria insurrección en la cual el republicano debe mantener al gobierno del que es miembro” (57); la cita es de Filosofía en el Dormitorio, unaexpresión inspirada, definitoria y mucho más veraz o menos pretenciosa que las de Heidegger y similares para ubicar el pensamiento del llamado mundo moderno.
Resume Jones:
“Por eso, el estado debe promover la inmoralidad. Dado la natural y desordenada inclinación del hombre al placer, la inmoralidad más compatible para la manipulación es la inmoralidad sexual. De allí que el Estado revolucionario deba promover la licencia sexual si quiere permanecer verdaderamente revolucionario y mantener su dominio del poder” (57).
Realmente un verdadero programa. Técnicas semejantes se fueron perfeccionando a través de los últimos dos siglos, pero observa Sade que ya las aplicaron los griegos:
“Licurgo y Solón, totalmente convencidos de que los resultados de la impudicia consisten en mantener a los ciudadanos en el estado de inmoralidad(subrayado original) indispensable para el mecanismo del gobierno republicano, obligaron a las jóvenes a mostrarse desnudas en el teatro” (58).
A consecuencia de éste y muchos otros textos similares, aquí encontramos,
“el preludio de la más insidiosa forma de control conocida por el hombre precisamente porque está basada en la subrepticia manipulación de las pasiones. Este fue el genio de la política del Iluminismo, que no es nada más que una física del vicio: fomentar las pasiones; controlar al hombre. Esta es la doctrina esotérica del Iluminismo, refinada durante más de 200 años a través de una trayectoria que envuelve todo desde el psicoanálisis a la propaganda, la pornografía y el papel que esto juega en la Kulturkampf” (59).
Fue otro de los mentores de la revolución, Saint Simon[10], quien hizo la propuesta concreta de arraigar el cielo en la tierra gracias a sus fábricas socialistas o Falansterios, previsiblemente sin huelgas: jóvenes de ambos sexos serían internados en fábricas sexo-carcelarias donde producirían bienes útiles, mantenidos bajo control, y apartados de toda idea de rebelión gracias a la atracción sexual que las camaradas femeninas ejercerían sobre ellos. “Era in nuce, el lugar de trabajo del fin del siglo XX, y fue la primera propuesta concreta de usar el sexo como forma de control integrándolo en el sistema industrial de fábrica” (94).
Hoy tenemos el sexo al alcance de la mano; no hace falta encerrarnos en una sex-prision. La telefonía celular e internet han hecho maravillas.
Pero lo bueno de esta represión consiste en que “el vicio como forma de control es virtualmente invisible” (61), una de las invisibilia diaboli, digamos, y Sade tiene el privilegio de haber sido el primer ideólogo moderno que vio que con claridad el factor sexual en la subyugación de los pueblos.
El apóstol Santiago ya lo había advertido su Epístola, vv. 14-15:
Cada uno es tentado por sus propias concupiscencias que lo atraen y lo seducen. Luego la concupiscencia, cuando ha concebido, da nacimiento al pecado, y el pecado, una vez consumado, engendra la muerte”.
Y San Pablo, en un texto hoy olvidado donde analiza la relación entre sadismo y ateísmo, decía
y alardeando de sabios, se volvieron necios…por eso los entregó Dios a los deseos de sus corazones, a la impureza con que deshonran sus propios cuerpos, pues trocaron la verdad de Dios por la mentira y sirvieron a la criatura en lugar del Creador… por lo cual los entregó Dios a las pasiones vergonzosas, pues las mujeres mudaron el uso natural en uso contra la naturaleza…” (Rom. 1, 22-26).
CONTINUARÁ

[1]  Gilbert K Chesterton, El Amor o la Fuerza del Sino, Rialp Madrid, 1993, 252.
[2] Cfr.  Michael Jones, Libido  Dominadi. Sexual  Liberation and Political Control, South Bend, Indiana, St. Augustine’s Press, 2005, 662 pp. Puede consultarse su página de internet aquí: http://www.culturewars.com/
[3]Michael Jones, Libido  Dominadi., 5.
[4]Ibídem, 3.
[5]Ibídem, 4. El autor citado no es más que un comunista promocionado haciendo apologética sexólica en una obra titulada “What Wild Ectasy!” (¡Qué éxtasis salvaje!).
[6]Ibídem, 6.
[7] Michael Jones, op. cit,8.
[8]Los números de página citados hacen referencia a la obra de Jones que se alude.
[9] Jones, Michael. Horror a Biography. Dallas, Spencer Publishing, 2000/2002, 298 pp. Originally Published as Monster from the Id: The rise of Horror in Fiction and Film.
[10] Notable autor  del “socialismo utópico” como lo apodaron los marxistas “científicos”, pero estas categorías interesadas no disminuyen sus aciertos.
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Vínculo: http://quenotelacuenten.com/2015/03/02/pornocracia-los-origenes-historicos-de-la-dominacion-sexual-1/

miércoles, 4 de marzo de 2015

Alberto Barcena - Las logias encubiertas y las organizaciones pantalla (Parte 5) en Marcando El Norte

¿Qué son realmente "Bilderberg" y "Rotary Club"? ¿Son organizaciones pantalla de la Masonería? ¿Son las logias encubiertas las más secretas y las que están compuestas solamente por los masones de los grados más altos? ¿Existe una Masonería buena y benéfica?
El profesor Alberto Bárcena intenta darnos luz sobre estos temas.

domingo, 22 de febrero de 2015

Alberto Barcena - Los grados de la Masonería (Parte 4) en Marcando El Norte

Aprendices, compañeros, maestros... ¿Cuántos grados hay en la Masonería realmente? ¿Hay más de 33? ¿Qué es eso de las logias masónicas? ¿Se celebran misas negras en la Masonería?
En este programa, el profesor Alberto Bárcena nos saca de dudas y nos desvela algunos de los "secretos" masónicos que mucha gente ignora.

Alberto Barcena - Las sectas masónicas luciferinas (Parte 3) en Marcando El Norte

En la Masonería, a partir de ciertos grados, se adora a Lucifer. Para los masones, Lucifer es el portador de la luz, es el que protege al hombre.
Lo más peligroso de la Masonería es que quieren una transformación radical de la sociedad.
En este tercer programa sobre la Masonería de "Marcando el norte", el profesor Alberto Bárcena nos habla de todo ello, entre otras muchas cosas.

Alberto Barcena - La Masonería en España y el Trienio Liberal (1820-1823) (Parte 2) en Marcando El Norte

A principios del siglo XIX, unos 30.000 religiosos de España fueron expulsados a la fuerza de sus conventos. Detrás de este hecho hubo un claro proyecto masónico (un proyecto de ingeniería social anticristiana): el de hacer una sociedad totalmente nueva, desvinculada de su pasado, en la que no quedase vestigio de cristianismo. La Masonería busca hacer un hombre nuevo.
El profesor Alberto Bárcena nos habla de todo ello en este programa de la serie: "Marcando el norte".

domingo, 1 de febrero de 2015

Alberto Barcena en Marcando el Norte - Los origenes de la masoneria (Parte 1) en Marcando El Norte



¿Es verdad lo que muchos van diciendo de que "la Masonería es un invento de los curas"?
¿Es verdad que el éxito de la Masonería está en el hecho de hacernos creer que no existe?
En este programa de "Marcando el norte", el profesor Alberto Bárcena, experto en el tema de la Masonería, nos desvelará qué es y cómo surgió esta secta secreta al calor del trono inglés, en Londres.

domingo, 25 de enero de 2015

El masón Cameron, Primer ministro britanico dice ser "cristiano"; es de risa

Dice ser cristiano

Cameron le dice al Papa que «en una sociedad libre existe el derecho a causar ofensa a la religión de alguien»

El primer ministro británico, David Cameron, se mostró en desacuerdo con las palabras del papa Francisco sobre las ofensas a la religión y aseguró que se deben respetar ideas ofensivas siempre que estén dentro del marco de la ley. En una entrevista emitida hoy por el canal estadounidense CBS, Cameron, que visitó Washington esta semana, opinó que en un sociedad libre «existe el derecho a causar ofensa a la religión de alguien».
19/01/15 10:50 PM

(Efe/InfoCatólica) El dirigente conservador británico se mostró en desacuerdo con unas declaraciones realizadas por el pontífice en su vuelo a Manila sobre ofensas a la religión a propósito del atentando islamista contra el semanario satírico «Charlie Hebdo» en París.
Cameron añadió: «Soy cristiano, si alguien dice algo ofensivo sobre Jesús, puede que lo encuentre ofensivo, pero en una sociedad libre no tengo el derecho de infligir venganza sobre ellos. Tenemos que aceptar que periódicos o revistas puedan publicar cosas ofensivas para algunos, siempre que estén dentro de la ley».


El Mártir: Nada que ver con el Islam ni con el relativismo masónico


Queridos sacerdotes concelebrantes; queridos donostiarras y devotos de San Sebastián; estimadas autoridades:

Un año más, damos gracias a Dios por poder celebrar la fiesta de nuestro santo patrono. Es de suponer que él, San Sebastián, nunca nunca imaginara en vida, que su memoria habría de ser tan ruidosa… Y no me refiero tanto a los redobles de la tamborrada, cuanto al eco que su martirio ha tenido y sigue teniendo a lo largo de una historia tan dilatada. Un soldado de la guardia pretoriana del emperador romano, veinte siglos después, es para nosotros un referente luminoso. En realidad, es la muerte de Cristo la que resulta luminosa, porque los mártires no han hecho sino intentar reproducir y aplicar las actitudes de Cristo crucificado en sus propias circunstancias.

En efecto, la muerte de Jesucristo no solo es fuente de vida eterna para nosotros, sino que también es un modelo aleccionador sobre cómo afrontar la hora de la prueba: El Señor no devolvió mal por mal; murió perdonando a sus verdugos, e incluso murió obteniendo la conversión de alguno de ellos (como es el caso del centurión romano que estaba presente en el momento de la crucifixión). De esta forma, Jesús nos descubre en qué consiste el verdadero martirio: Mártir es el que da la vida por amor; el que está dispuesto a perder la vida con minúscula, antes de perder la Vida con mayúscula; el que testimonia que Dios es amor, y que no hay amor más grande que dar la vida por aquel a quien se ama (a Dios, sobre todas las cosas; y al prójimo, como a uno mismo).

Pues bien, el martirio de San Sebastián, que es el martirio de Jesucristo, alcanza una particular luminosidad por la actualidad del terrorismo yihadista. En efecto, el término «mártir» está siendo deformado, hasta llegar a ser considerado sinónimo de un fanatismo seudoreligioso que impulsa a la inmolación en atentado terrorista. Se trata de una perversión del término, ya que aquí el «mártir» deja de ser víctima, para pasar a ser verdugo; deja de tener el amor como motor de su vida, para cambiarlo por el odio; su mensaje final deja de ser el del perdón, y pasa a ser la venganza…

Lamentablemente, el inicio del año 2015 se ha visto convulsionado por los atentados del terrorismo yihadista en el corazón de Europa. La opinión pública se ha conmocionado, y los periódicos y las tertulias se han prodigado como nunca, queriendo entender y valorar lo ocurrido. Por desgracia, parece que no terminamos de ser conscientes del drama de la vida, mientras que no acontezca en casa. Arrastramos una visión miope de la historia y de la geografía, por motivo de nuestro eurocentrismo. Sin embargo, ¡hay vida más allá de nuestras fronteras!: el ébola existía antes de que alguien de entre nosotros se contagiase; el drama humano de los subsaharianos existía antes de que las pateras llegasen a nuestras costas; y los cristianos estaban siendo perseguidos en Oriente desde hacía mucho tiempo; antes de que nosotros nos sintiésemos amenazados en Europa…

Lo acontecido en las semanas precedentes, deja patente el riesgo de un choque de trenes entre un Oriente amenazado por el fundamentalismo fanático, y un Occidente amenazado por el relativismo laicista. Sí, se trata de dos modos muy diversos de fundamentalismo, pero, ambos errados. Y, es obvio que quienes vivimos en Europa, identificamos con mucha mayor facilidad el fundamentalismo de Oriente, que el de casa… Sin embargo, en estos días hemos sido testigos de diversos signos que evidencian la existencia también de ese fundamentalismo occidental:

Por ejemplo, el hecho de que se haya pretendido reivindicar el derecho a la blasfemia, como algo inherente al concepto occidental de libertad, es muestra de nuestra profunda crisis de relativismo, además de ser un profundo error desde el punto de vista estratégico, ante el resto del mundo. Sería terrible tener que elegir entre una fe patológica y un laicismo blasfemo e irrespetuoso.

Otro signo que hemos escuchado con frecuencia tras el atentado de París, es la acusación al hecho religioso de ser la causa de la violencia: la raíz de la violencia estaría en las religiones. Según esta acusación, la fe religiosa se creería en posesión de la verdad, de donde nacería toda violencia. En definitiva, la acusación de Marx de que la religión es el opio del pueblo, sería cierta, por lo que el mundo estaría condenado a seguir en guerra mientras la humanidad no superase el hecho religioso. Pero claro, quienes hacen este tipo de reflexiones antirreligiosas, olvidan que en la historia de la humanidad se ha ejercido la violencia en nombre de Dios; como también se ha ejercido la violencia en nombre del ateísmo (al grito de «la religión es el opio del pueblo», decenas de millones de personas fueron asesinadas en el siglo XX); como también se ha ejercido la violencia en hombre de la libertad (¡recordemos la guillotina francesa!); o en nombre de la raza, del dinero, del deporte, etc. Y es que… ¡todo son excusas para eludir la propia responsabilidad! Las causas esgrimidas para justificar la violencia son una mera coartada; olvidando que el egoísmo, el materialismo, la soberbia, el deseo de poder, los celos, la envida… son las verdaderas causas de la violencia.

Mención aparte merece el hecho de que ese choque de trenes entre el fundamentalismo occidental y el oriental, se agrava por las políticas internacionales de los países occidentales, que por ignorar el hecho religioso, han cometido errores gravísimos, los cuales no han hecho sino dar alas a los fanatismos religiosos en Oriente.

En definitiva, la manera de luchar contra el yihadismo no puede ser la burla del hecho religioso, ni la reivindicación de una libertad de expresión para faltar al respeto. Nuestro Papa Francisco ha tenido la valentía de decir en el contexto de su viaje a Asia, que la libertad de expresión tiene sus límites. Sus palabras han sido criticadas, pero sin duda alguna, aportan una bocanada de aire fresco en medio de la confusión: La religión se pervierte cuando justifica la violencia; y la libertad de expresión se corrompe cuando falta al respeto…

Entre una fe fanática y patológica, por un lado; y un materialismo hedonista e irrespetuoso del hecho religioso, por otro; sencillamente no queremos elegir. La alternativa al fundamentalismo yihadista no es la blasfemia ni el relativismo de una sociedad sin valores espirituales, sino una sociedad abierta al verdadero sentido religioso de la vida, en la que se practique el respeto, el encuentro y el diálogo entre todas las religiones, así como el encuentro y diálogo constructivo entre creyentes y no creyentes.
Y volviendo a la fiesta que nos convoca, la figura de San Sebastián dignifica al verdadero mártir: el que no responde al mal con la misma moneda; el que muere perdonando; el que testifica que hay valores demasiado importantes como para regatearles el precio.

La mayor aportación a la paz que podemos hacer en este momento los cristianos, es comprometernos a desterrar de nuestro interior todo odio, todo rencor, todo racismo, toda antipatía. En definitiva, trabajar para que reine en nosotros el amor que inundó a nuestro santo patrono. ¡San Sebastián, ruega por nosotros!

+ José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián
Homilía predicada el 20 de enero del 2015

Texto extraido: http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=23069

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Ideología de género y la ONU, impulsoras de la degeneración humana

Por un plato de lentejas. La peor de las corrupciones

El plato de lentejas: ahora un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero también el acceso a otras cuotas de poder y a la financiación.
26/12/14 11:26 AM

Hace unos días la Iglesia celebraba la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, Patrona de España. El próximo domingo, en plena Navidad, viviremos la fiesta de la Sagrada Familia y también recordaremos a los Santos Inocentes. Con ocasión de todo ello, han ido viniendo a mi memoria las hermosas palabras que el Papa San Juan XXIII dirigió a nuestra Patria en 1960, y que luego transcribiré. Aquel mensaje del Papa «bueno» me ha hecho pensar en la enorme multitud de españoles, y de otros hijos de naciones hermanas que, el día 22 del pasado mes de noviembre, alzaron su voz para pedir el fin de la gran matanza de inocentes no-nacidos que se está produciendo, desde hace décadas, en España y en el mundo. Con respeto a todas las personas y por amor a ellas, creo necesario, no solo describir la realidad, sino también analizar las causas de lo que acontece; solo así será posible proponer soluciones reales, más allá de poner parches para controlar los síntomas del pensamiento débil, que es como una enfermedad, y que rebaja el nivel ético general, de modo que en nombre de un falso concepto de tolerancia se termina persiguiendo a los que defienden la verdad sobre el hombre y sus consecuencias éticas (Cf. Papa Francisco, 20-6-2014).

La historia que narra la Biblia

Cuenta el libro del Génesis (Cf. 25, 19-34) que Esaú vendió su primogenitura, por un plato de lentejas, a su hermano gemelo Jacob. La primogenitura implicaba ciertos derechos, y sobre todo la transmisión por parte del padre de una especial bendición y de las promesas (Cf. Gn 28, 13ss). Analógicamente, esta historia se ha repetido infinidad de veces a lo largo de los siglos, tanto en lo que se refiere a personas, como a instituciones y naciones.

Un hecho reciente

Recientemente el Presidente del Gobierno de España y del Partido Popular anunció la retirada de la reforma de la ley del aborto que pretendía «limitar» cuantitativamente la sangría horrenda de los «los niños asesinados antes de nacer» (Papa Francisco, 25-11-2014), ciertamente un crimen abominable (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 51), un continuo holocausto de vidas humanas inocentes(San Juan Pablo II, 29-12-1997). Sobre todo ello ya me pronuncié en una nota el pasado 24 de septiembre: «Llamar a las cosas por su nombre. Un verdadero reto para los católicos». Pero ¿cuáles son los verdaderos motivos de esta retirada?

El plato de lentejas: ahora un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero también el acceso a otras cuotas de poder y a la financiación

Para entender bien la decisión del Presidente del Gobierno no es suficiente recurrir a análisis electoralistas. Con todo respeto a su persona, hay que decir que una decisión tan grave responde a otras exigencias como nos muestra el documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria»; documento que se puede encontrar en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores. Dichas «prioridades» forman parte de lo que el Gobierno de España estaba dispuesto a hacer (ya lo venía haciendo en perfecta continuidad con las legislaturas que le precedieron) para conseguir un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El puesto ha sido conseguido, ahora ya sabemos por qué han hecho lo que han venido haciendo y qué van a seguir haciendo con toda diligencia, tanto a nivel nacional como autonómico. Entre otras prioridades dignas de mención, quiero destacar dos de las indicadas en dicho documento:

a) «Continuaremos impulsando el pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres en condiciones de igualdad y no discriminación por razón de género, incluidos los derechos de salud sexual y reproductiva (…)».

b) «Continuaremos promoviendo el pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas las formas de discriminación (…)».

Desenmascarando eufemismos

Poniendo siempre por delante el amor, el respeto y el aprecio a todas las personas, sea cual sea su condición, es necesario desenmascarar las ideologías que engañan manipulando el lenguaje.

a) Naturalmente, condenamos, con toda firmeza, cualquier tipo de violencia contra niñas y mujeres y toda discriminación injusta, pero ¿qué significa en realidad «pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de niñas y mujeres» y en particular «los derechos de salud sexual y reproductiva»? La respuesta es: promoción de la anticoncepción desde niñas; esterilización; aborto libre, químico y quirúrgico, (en España ya son millones los niños abortados); manipulación de embriones y reproducción asistida (verdadero «pecado contra el Creador», Papa Francisco, 15-11-2014); promoción de la masturbación, con programas ya desde 0 a 4 años; esterilización, con autorización judicial, de personas con discapacidad psíquica; sustraer a los padres de las menores la patria potestad en todo lo que se refiere a la sexualidad de sus hijas; educación sexual obligatoria (teoría y práctica) de menores, por parte del Estado y según la perspectiva de la ideología de género, incluso contra la voluntad expresa de los padres; disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones sexuales (en España la edad legal de consentimiento está ya en los 13 años); apertura a la sexualidad «intergeneracional»; etc. Buena parte de todo esto puede encontrarse en los «Estándares de Educación Sexual para Europa» preparados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el asesoramiento de International Planned Parenthood Federation –IPPF‒ (Federación Internacional de Planificación Familiar) y de World Association for Sexual Health ‒WAS‒ (Asociación Mundial para la Salud Sexual), así como en publicaciones vinculadas a los lobbys implicados.

A todas estas imposiciones del imperialismo transnacional del dinero – bajo apariencia de organismos internacionales (públicos y privados) ‒ hay que añadir ahora, al menos, dos más: 1) El Gobierno de España ha anunciado que va a reconocer el derecho de inscripción en el Registro Civil de los hijos de españoles nacidos mediante gestación subrogada (vientres de alquiler) en el extranjero. Esto no es más que dar amparo legal a la «trata» de mujeres extranjeras empobrecidas, con las que se comercia como si fueran «ganado», incluso «estabulándolas», durante el embarazo, en «granjas» al efecto. Seamos claros, esta abominable práctica no es más que una nueva forma de esclavitud. 2) Parece que el Gobierno de España quiere cambiar la ley para exigir el consentimiento paterno a las menores que deseen abortar. Que el Estado respete la patria potestad de los padres respecto de sus hijos siempre es un bien; dicho lo cual, con consentimiento paterno o sin él, el aborto es siempre un crimen abominable, que además destroza a la madre y a todos los que participan. Ahora bien, el imperio no cede jamás: siguiendo los criterios de los «Estándares de Educación Sexual para Europa», «expertas» de Naciones Unidas «contra la discriminación de la mujer» se han desplazado a España durante diez días para «recomendar expresamente» al Gobierno español que las menores de 16 y 17 años puedan seguir abortando sin consentimiento de los padres: más presiones, no van a permitir ni un minúsculo paso atrás. España, como buena parte del mundo, ya no es más que una colonia, al servicio del Nuevo Orden Mundial, donde se esclaviza a jóvenes y mujeres, mientras permanecemos aflojados y drogados con mucho «circo» y cada vez menos pan.

b) También aquí, condenamos, con toda contundencia, cualquier tipo de violencia contra las personas y toda discriminación injusta; con toda la Iglesia queremos continuar prestando ayuda a todos, con verdaderas entrañas de misericordia, sin juzgar a las personas (Cf. Papa Francisco, 28-7-2013). Pero ¿qué significa en realidad «pleno disfrute y ejercicio de derechos por parte de personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) y la eliminación de todas las formas de discriminación»? La respuesta es: promoción universal de la llamada «ideología de género» y de las teorías queer, así como de su particular interpretación del concepto de «empoderamiento LGBTIQ»; derechos sexuales de los menores, así llamados, LGBTIQ, tal y como se definen por la IPPF y por la WAS; derecho desde los 0 años a «explorar» la identidad sexual; derecho a partir de los 4 años a recibir información sobre las «relaciones del mismo sexo»; derechos de los menores a su propia «orientación de género» (LGBTIQ); en el caso de los menores de edad con «deseo de cambiar de sexo» (DCS), «derecho» a que se les administren, cuanto antes, hormonas del sexo contrario y, en su caso, derecho ‒ incluso siendo menores de edad ‒ a la cirugía de reasignación aparente de sexo; matrimonio entre personas del mismo sexo; derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar niños; «despatologización – vía legislativa ‒ de la así llamada transexualidad», con promoción de nuevas leyes llamadas de «no discriminación» y de «reconocimiento de derechos a las personas con deseo de cambiar de sexo»; derecho a la «no discriminación e igualdad de trato» que implica situar fuera de la ley a quienes, como la Iglesia, afirmen que la particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo, «debe ser considerada como objetivamente desordenada» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, n. 3) o que «los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357); impedir, y penalizar legalmente, que profesionales de la psiquiatría o la psicología puedan ayudar a personas con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS) o con deseo de cambiar de sexo (DCS), que libremente lo soliciten; sustraer a los padres de los menores la patria potestad en todo lo que se refiere a la sexualidad de sus hijos con AMS o DCS; educación sexual obligatoria (teoría y práctica) a menores, según los criterios LGBTIQ, incluso contra la voluntad expresa de los padres; disminuir la edad legal de consentimiento para tener relaciones «sexuales» entre personas del mismo sexo (en España, también aquí, la edad legal de consentimiento está ya en los 13 años); imponer, por ley, a las empresas e instituciones, la contratación de un porcentaje de trabajadores llamados LGBTIQ; inversión de la carga de la prueba cuando se producen denuncias por presuntas discriminaciones a personas llamadas LGBTIQ; promoción de la sexualidad «intergeneracional» LGBTIQ; etc. Buena parte de todo esto también puede encontrarse en los «Estándares de Educación Sexual para Europa», ya citados, y en publicaciones vinculadas al lobby implicado. En todo caso, hay que advertir que una vez ganada la batalla del mal llamado matrimonio civil entre personas del mismo sexo y la posibilidad de adopción, la gran ofensiva en estos momentos ‒ como puede comprobarse en los medios de comunicación ‒ es entorno al deseo de cambiar de sexo (DCS) ‒ la mal llamada «disforia de género»/«transexualidad» ‒, particularmente en la infancia; lo que sigue es la penalización de los padres, de las confesiones religiosas y de cuantos se opongan a la agenda prevista para promover estos llamados «derechos sexuales LGBTIQ».
Describir lo que esconden las palabras a través, como hemos dicho, de la manipulación del lenguaje no es ninguna condena a las personas, sino exponer con claridad lo que atenta contra la antropología cristiana a la que el Papa San Juan Pablo II llamaba «antropología adecuada». En definitiva, lo que se pretende con estas disposiciones es una mutación antropológica, o lo que es lo mismo, la construcción, cuyas raíces están en la ideología de género y sus derivadas, de un nuevo ser humano inspirado en el transhumanismo y el posthumanismo.

La «primogenitura» vendida

Con el documento «Prioridades de España en Naciones Unidas. 69º Periodo de Sesiones de la Asamblea Plenaria» que estamos comentando, se confirma, una vez más, lo que todos sabíamos: nos hemos convertido en siervos de las instituciones internacionales para la promoción de la llamada «gobernanza global» (Nuevo Orden Mundial) al servicio del imperialismo transnacional del dinero, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un «retroceso» inadmisible en materia abortista y en los llamados derechos LGBTIQ.
Estamos vendiendo, por un «plato de lentejas», el proyecto de Dios sobre sus hijos: a) el amor y respeto a toda vida humana; b) la belleza de la igual dignidad, pero también de la diferencia entre el varón y la mujer; y c) la hermosura de la familia de fundación matrimonial entre un solo hombre y una sola mujer. Esto no solo está aconteciendo en España, se trata de un humillante vasallaje global ante el poder del dinero, y por ello recientemente (25-11-2014) el Papa Francisco advertía: «Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real – fuerza política expresiva de los pueblos – sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece».

«La muerte de Dios en el corazón y en la vida de los hombres es la muerte del hombre» (San Juan Pablo II, 11-5-1980): la peor de las corrupciones

Si matar a un inocente no-nacido se reconoce por la «leyes» como un derecho, toda corrupción o iniquidad es posible, tanto en el ámbito público como en el privado. Pero atención, para poder matar a un hermano antes hay que matar a Dios (al Padre), o venderlo: ambas cosas hemos hecho. ¡Tanto podríamos decir sobre esto! Que a nadie le extrañe, pues, la situación en la que se encuentra postrada España y buena parte del mundo. Ni los actuales partidos mayoritarios, ni los nuevos de corte marxista que, parece que emergen con gran ímpetu, respetan integralmente la dignidad de la vida humana, del matrimonio y de la familia. La verdadera respuesta a esta situación pasa por la regeneración moral de nuestro pueblo fruto de una nueva evangelización: proponer con amor y verdad a Cristo, pues «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 22). Es urgente promover la gestación de auténticos cristianos y de familias católicas (la Iniciación Cristiana de Adultos según el modelo del Catecumenado Bautismal) capaces de impulsar una cultura respetuosa con la vida, el matrimonio y la familia. También es necesario impulsar una auténtica educación afectivo-sexual de los niños, adolescentes y jóvenes como vocación al amor y al don de sí. En la «Teología del cuerpo» del Papa San Juan Pablo II encontramos las claves para aprender a amar y desarrollar una auténtica ecología humana. Como repetía el Papa Benedicto XVI, la permanencia de la civilización cristiana pasa por la promoción de «minorías creativas» capaces de regenerar la sociedad. El instrumento es la Doctrina Social de la Iglesia que debe inspirar la presencia de católicos en las distintas instituciones sociales y en el ámbito de la política. Como decía el beato Pablo VI, la política es una forma alta de caridad; de ahí la pertinencia de recordar el antiguo adagio: Corruptio optimi, pessima (la corrupción de los mejores es la peor); y es que «la miseria más peligrosa, causa de todas las demás: (es) la lejanía de Dios, la presunción de poder prescindir de Él» (Papa Francisco, 20-12-2014).
Nadie debe dudar que estamos ante una situación de emergencia política. Esta situación está reclamando del laicado católico que sepa organizarse para ofrecer una lúcida respuesta en el campo cultural, en los medios de comunicación y en la política. No hacerlo en estos momentos supone un verdadero pecado de omisión.

Hay esperanza

No solo las personas, también las naciones son llamadas por Dios al cumplimiento de una misión, misión a la que se puede responder o no. España también ha tenido y tiene su misión, ¡no renunciemos a ella y a la bendición de Dios, nuestro Padre, por un plato de lentejas! Atendamos a las hermosas palabras con las que nos exhortaba el querido Papa San Juan XXIII y, con la gracia de Dios, hagámoslas efectivas: «Nos alegramos de que la España que llevó la fe a tantas naciones quiera hoy seguir trabajando para que el Evangelio ilumine los derroteros que marcan el rumbo actual de la vida, y para que el solar hispánico, que se ufana justamente de ser cuna de civilización cristiana y faro de expansión misionera, continúe y aun supere tales glorias, siendo fiel a las exigencias de la hora presente en la difusión y realización del mensaje social del cristianismo, sin cuyos principios y doctrina fácilmente se resquebraja el edificio de la convivencia humana. Que tengan levantada siempre su mirada Nuestros Hijos amadísimos de España hacia las altas metas, con el espíritu grande que los caracteriza, seguros de que la obediencia a la Ley de Dios atraerá la protección de la Providencia, que en el tejido de todo quehacer histórico guía a los individuos y a los pueblos, dóciles a la voz del Rey de cielos y tierra, in viam prosperitatis et pacis [en el camino de la prosperidad y la paz]» (San Juan XXIII, Mensaje dirigido al Cardenal Gaetano Cicognani, 5-6-1960).
Solo el nacimiento de Jesús, que estamos celebrando, le devuelve a cada persona su dignidad intransferible y la respalda con su alianza de amor para que no se pierda ninguno, especialmente los más pequeños, empobrecidos y sufrientes. En cambio, todas las ideologías ponen las personas al servicio de sus ambiciones, siempre vinculadas al poder y al dinero; lo hacen, según los casos, en nombre del «pueblo», del «proletariado», de la llamada «sociedad del bienestar», o del llamado «interés general». Han olvidado miserablemente que el fin de la sociedad es el «bien común», que pasa necesariamente por la atención y cuidado de cada persona, y por el desarrollo y educación de la misma, para hacerla capaz de su verdadero destino, de nuestro verdadero destino: Dios revelado como Amor.

Una gran batalla

En todo caso, hay que insistir en que quienes rinden culto a moloc y a mammona – la cultura de la muerte y la idolatría del dinero ‒ siempre van de la mano y sirven al Amo de este mundo.
Por eso, nuestra batalla, como nos recuerda el Apóstol Pablo, «no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso…» (Ef 6, 12). De ahí que es necesario, como nos exhortaba el mismo Apóstol, revestirnos con las armas de Dios: «estad, pues alerta, ceñidos vuestros lomos con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia y calzados los pies, prontos para el evangelio de la paz, embrazando en todo momento el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los encendidos dardos del Maligno» (Ef 6, 14-16). Los católicos en este momento estamos ante una verdadera encrucijada y es necesario preguntarnos a quienes estamos dispuestos a servir: o a los dioses, y sus mensajeros, de esta nueva religión secular, o al verdadero Dios. Como en tiempos de Josué nuestra respuesta no puede ser otra: «Yo y mi casa serviremos al Señor» (Jos 24, 15).

+ Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares
Alcalá de Henares, 26 de diciembre de 2014
San Esteban, protomártir

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Navidad y sus falsos orígenes paganos

 
Religión en Libertad (18/12/2014): William J. Tighe, profesor de Historia de la Universidad de Muhlenberg, publicó en 2003 un análisis sobre el origen de la fecha de la Navidad cristiana en el 25 de diciembre, negando que se tratase de una fecha que buscase suplantar una fiesta pagana previa, como acusan a veces algunos neopaganos, ciertos grupos protestantes y revisionistas históricos. 
"Los orígenes paganos de la Navidad son un mito sin fundamento histórico", asegura, y como especialista en los siglos XVI a XVIII puede localizar a los personajes que s einventaron esta idea del "origen pagano": el protestante alemán Paul Ernst Jablonski y el monje francés Jean Hardouin. 
 
Análisis completo traducido de la revista ecuménica "Touchstone": Calculando la Navidad: la auténtica historia del 25 de diciembre por William J. Tighe.
Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales de evangélicos americanos, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.
 
Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario quenada tenían que ver con los festivales paganos.
Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del "Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Aureliano el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, "los orígenes paganos de la Navidad" son un mito sin fundamento histórico.
 
El filósofo luterano alemán Paul Ernst Jablonski fue el primero en publicar en 1743 que la fechadel 25 de diciembre y la Navidad era una"paganización" del cristianismo (hoy se usa el argumento como una "cristianización" del paganismo)
La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas "paganizaciones" del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las muchas "degeneraciones" que habían transformado el cristianismo apostólico puro en catolicismo.
 
Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos para fines cristianos sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano, creado en el año 45 a.C. bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano.
Pero en realidad, la fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano en tiempos anteriores a Aureliano, y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.
 
Había dos templos del sol en Roma. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aureliano) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. Y en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.
 
Lo que ocurrió realmente fue que Aureliano, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del "Nacimiento del Sol Invicto" como método para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del "renacimiento" anual del sol. Lideró un imperio que avanzaba hacia el colapso, ante las agitaciones internas, las rebeliones en las provincias, el declive económico y los repetidos ataques por parte de tribus germanas por el norte y del Imperio Persa por el este.
 
Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado "renacimiento" o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.
 
Cálculos navideños ¡antes de tener fecha litúrgica!: Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana en 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma, algunos años después de Aureliano, en el año 336 d.C., pero sí hay pruebas del Este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.
 
[Tighe no lo detalla, pero un ejemplo claro es el de Sexto Julio Africano, escritor cristiano que en el año 221, en sus Chronographiai, ya establece que Jesús se encarnó en 25 de marzo (por lo que nació 9 meses después, en 25 de diciembre). Esto lo escribe medio siglo antes de que en el 274 Aureliano cree una fiesta para el 25 de diciembre en Roma. Nota de ReL].
 
¿Y cómo ocurrió todo esto?: Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, en el momento en que los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén para el ágape que tendría lugar después de la salida del sol ese mismo día.
 
La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.Por cierto, los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.
 
Sin embargo, dado que la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo, entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua. 
Por otra parte, como el calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran "desviando" hacia meses inapropiados.
 
Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, el hecho de seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos, y seguramente también les habría sumido en inacabables disputas entre sí mismos.
El siglo II vio fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán, pero haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.
 
Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos de la parte oriental del imperio y los cristianos latinos en la parte occidental del mismo. Parece ser que los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su propio calendario solar y, dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision, el mes en el que el equinoccio de primavera caía invariablemente en su propio calendario. Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y, como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.
 
No obstante, parece que los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en la que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29.Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo.
 
Cuando los antiguos creían en la "edad integral": Así pues, en el este, tenemos el 6 de abril y, en el oeste, el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no han tenido presente los cristianos. Se trata de la "edad integral" de los grandes profetas judíos: la idea de que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción.
Este conocimiento es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo.
 
Y es en este día, conmemorado casi universalmente entre cristianos como la Fiesta de la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de un salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios ("Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos") se encarnó en su vientre.¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.
 
La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental.Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. De un sermón de San Juan Crisóstomo, que en su época fue un renombrado asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo o un poco más después.
Los armenios, sólos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron,y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.
 
Por su parte, las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Pero en Occidente, esta festividad se presentaba normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y, como tal, era una fiesta importante, pero no una de las más determinantes. Ello provocaba un fuerte contraste con la posición de la Iglesia oriental, donde sigue siendo la segunda fiesta más importante de la iglesia después de la Pascua.
En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez a los mortales la divinidad del Cristo Encarnado y la Trinidad de las 3 Personas en un solo Dios.
 
Una fiesta cristiana: Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino.
Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.
En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aureliano en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. 
 
A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del "Nacimiento del Sol Invicto" para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del "Sol de la Salvación" o el "Sol de la Justicia".
William J. Tighe recomienda la lectura de Los Orígenes del Año Litúrgico de Thomas J. Talley sobre la historia de la fecha de Navidad y otras fechas litúrgicas. El artículo original en inglés está aquí.
 
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